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La obra se encuentra en el Museo de la Opera del Duomo de Florencia

Salen a la luz los secretos de la ‘Piedad’ de Miguel Ángel

Está sacando a la luz los colores de tratamientos previos del mármol.

Miguel Pato Actualizado: 08 Abr 2026 - 07:21 CET
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Se inició el proceso en el mes de noviembre, con la interrupción de la pandemia por coronavirus, ahora se ha reanudado la restauración de la ‘Piedad’ de Miguel Ángel, que se encuentra en el Museo de la Opera del Duomo de Florencia, también conocida como ‘Piedad Bandini’.

La limpieza, se trata de la primera conocida de la escultura, es cuidadosa. Los restauradores emplean hisopos bañados en agua caliente para quitar la capa de suciedad acumulada en las grietas de la gran pieza de mármol de Carrara.

La primera limpieza de la superficie, está sacando a la luz los colores de tratamientos previos del mármol. Así como detalles desconocidos, como marcas realizadas con diferentes herramientas hasta huellas de intervenciones anteriores, que se encontraban ocultas en una gruesa capa de de polvo diluido con ceras en los cerca de 500 años de vida de la obra.

Miguel Ángel esculpió la ‘Piedad florentina’ entre 1547 y 1555, cuando tenía cerca de 80 años. Se trata de la tercera Piedad conocida del artista renacentista. Una se encuentra en el Vaticano, en la entrada de la Basílica de San Pedro, y la ‘Piedad Rondanini’, está en un museo en Milán.

Las otras dos Piedades, el cuerpo de Jesucristo es sostenido solo por su madre, en esta obra es también sostenido por María Magdalena y el personaje bíblico de Nicodemo.

UNA OBRA ÚNICA

La Piedad del Vaticano, esculpida por Miguel Ángel Buonarroti entre 1498 y 1499, es una de las esculturas más conmovedoras y perfectas de la historia del arte. Con apenas 24 años, el genio florentino creó esta obra en un solo bloque de mármol de Carrara que representa a la Virgen María sosteniendo el cuerpo sin vida de su hijo Jesucristo. Su belleza serena y su técnica impecable siguen dejando sin aliento a millones de visitantes en la Basílica de San Pedro.

Pero detrás de su aparente perfección se esconden curiosidades fascinantes y secretos que pocos conocen. Aquí te revelamos los más sorprendentes:

1. La única obra firmada por Miguel Ángel

Es el único trabajo que el artista firmó en toda su vida. Según la leyenda, al escuchar que algunos visitantes atribuían la Piedad al “Jorobado de Milán” (un escultor rival), Miguel Ángel se indignó. Esa misma noche se coló en la capilla y grabó con su cincel en la banda que cruza el pecho de la Virgen:

«MICHAEL ANGELVS BONAROTVS FLORENTINVS FACIEBAT»

(Miguel Ángel Buonarroti, florentino, lo hizo).

La firma queda claramente visible, como una declaración orgullosa de su autoría.

2. La Virgen María parece una adolescente

Uno de los detalles más comentados es la juventud eterna de María. Mientras Jesús aparece como un hombre de unos 33 años, la Virgen luce como una joven de 15 o 16 años. Miguel Ángel explicó que quiso representar la pureza y virginidad perpetua de María: su belleza no envejece porque su alma permanece inmaculada. Es un recurso simbólico, no realista.

3. Un bloque de mármol elegido con obsesión

Miguel Ángel viajó personalmente a las canteras de Carrara y tardó meses en seleccionar el bloque perfecto: el mármol más blanco y puro disponible. Quería una piedra sin impurezas para poder tallar los pliegues de las vestimentas con una delicadeza que hiciera que el mármol pareciera tela suave y la piel humana real.

4. El brutal atentado de 1972

El 21 de mayo de 1972, durante las celebraciones de Pentecostés, un geólogo húngaro-australiano llamado László Tóth saltó la barrera y golpeó la escultura 15 veces con un martillo, gritando “¡Yo soy Jesucristo resucitado!”. Destruyó parte del rostro y el brazo izquierdo de la Virgen.

La restauración duró casi un año y se reconstruyó con los más de 50 fragmentos originales y polvo de mármol. Desde entonces, la Piedad está protegida tras un cristal antibalas.

5. La firma secreta “M” en la mano de la Virgen

Durante la restauración tras el atentado, los expertos descubrieron una letra “M” grabada discretamente en la palma de la mano izquierda de María. Algunos creen que es la inicial de Miguel Ángel; otros, de María. Este detalle casi invisible es considerado por muchos como una segunda firma oculta del maestro.

6. Proporciones imposibles… pero perfectas

Si intentaras sostener en tu regazo el cuerpo de un hombre adulto, las proporciones serían muy diferentes. En la Piedad, el cuerpo de Cristo es más pequeño y ligero de lo realista. Miguel Ángel manipuló las dimensiones a propósito para que la escena resultara armónica y emotiva. Además, los pliegues del manto de María ocultan hábilmente esta “trampa” anatómica.

7. Detalles anatómicos de una precisión quirúrgica

Miguel Ángel estudió disecciones de cadáveres (algo prohibido en su época). Por eso, las venas, los músculos relajados y el peso muerto del cuerpo de Cristo se sienten absolutamente reales. Cuenta la anécdota que necesitó cinceles muy cortos para esculpir la espalda de Jesús, metiendo literalmente la mano entre el cuerpo y el manto de la Virgen.

8. Un viaje transatlántico y máxima seguridad

En 1964, la Piedad viajó a Nueva York para la Feria Mundial. Fue transportada con medidas de seguridad extremas: viajó en un contenedor especial y se exhibió dentro de una urna de plexiglás antibalas de más de dos toneladas.

La Piedad no es solo una escultura: es un milagro técnico y emocional tallado en piedra. Miguel Ángel logró que el mármol transmitiera dolor, ternura y resignación divina al mismo tiempo.

Más de 500 años después, sigue siendo una de las obras más visitadas del Vaticano… y una de las que más secretos guarda en sus pliegues de mármol.

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