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Tiene el maestro un ángel de la guarda de lujo.
Pocas tardes de toros concentran tanta tensión, asombro y épica como la vivida en la Plaza de Toros de Huesca durante la Feria de la Albahaca.
Roca Rey, ídolo taurino de Perú y figura indiscutible del escalafón, protagonizó una faena para el recuerdo: sufrió dos cogidas impactantes ante toros de El Pilar, pero desafió al miedo y acabó saliendo a hombros junto al joven Tomás Rufo, ante una plaza que colgó el cartel de «no hay billetes» y vibró con cada lance.
A día de hoy, 14 de agosto de 2025, el eco de lo sucedido sigue resonando entre aficionados y medios.
La expectación era máxima: además del duelo entre generaciones, la tarde estaba marcada por la emotiva despedida de Joselito Adame, que se cortó la coleta tras 606 paseíllos, aportando una dosis extra de historia y nostalgia al ambiente.
El peligro acecha: dos cogidas que helaron la sangre
La faena de Roca Rey fue una montaña rusa de emociones. El público apenas podía creer lo que veía cuando el limeño fue prendido dos veces de forma espeluznante por su segundo toro.
En el primer susto, el animal lo levantó del suelo, quedando literalmente colgado del pitón por la manga de la chaquetilla.
Apenas unos minutos después, al entrar a matar, volvió a ser volteado brutalmente. Contra todo pronóstico, Roca Rey se levantó sin heridas graves y rechazó pasar por la enfermería, continuando su lidia con una sangre fría admirable.
- En su primero, cortó una oreja tras una faena de temple y aguante.
- En el quinto, tras la doble cogida, el premio fue otra oreja que certificaba su triunfo y su valor a prueba de todo.
La plaza explotó en una ovación cerrada y el palco, generoso, abrió la puerta grande para un torero que volvió a demostrar por qué se le considera uno de los más valientes del circuito.
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Tomás Rufo: el otro gran nombre de la tarde
Mientras la épica y el riesgo se apoderaban de los tendidos con Roca Rey, el joven Tomás Rufo supo aprovechar su oportunidad y rubricó dos faenas muy completas. Su actuación en el sexto toro fue especialmente redonda, cortando dos orejas y sumando una más en su primero. El público reconoció su entrega y buen toreo, y también salió a hombros, consolidándose como una de las grandes promesas del toreo actual.
- Tomás Rufo: oreja en su primero, dos orejas en el sexto.
- Roca Rey: oreja en cada uno de sus toros.
- Joselito Adame: vuelta al ruedo y emotiva despedida, aunque no pudo acompañar a sus compañeros en la salida triunfal.
Curiosidades y datos locos de una tarde irrepetible
La tarde dejó anécdotas para coleccionistas y varios datos insólitos:
- Dos cogidas en una misma tarde: No es habitual ver a un torero ser volteado dos veces de forma tan aparatosa y continuar como si nada. La sangre fría de Roca Rey asombró incluso a sus compañeros.
- 606 paseíllos y una retirada: Joselito Adame eligió Huesca para su adiós, redondeando una cifra histórica de corridas en su carrera.
- Ganadería talismán: Los toros de El Pilar repitieron éxito en Huesca por tercer año consecutivo, consolidándose como los preferidos del público local.
- Desmonterados: Los banderilleros Andrés Revuelta y Fernando Sánchez se ganaron la ovación del público tras dos tercios de banderillas de altísimo nivel.
- Un picador al suelo: El caballo del picador de Joselito Adame también protagonizó su propia voltereta, aunque sin consecuencias graves, sumando más tensión a la jornada.
Ranking de momentos más impactantes del festejo
- La primera cogida de Roca Rey: El silencio sepulcral tras el primer revolcón y el asombro al verlo reincorporarse.
- El segundo percance: La incredulidad ante la repetición del peligro y la ovación tras el valor mostrado.
- Las dos orejas de Tomás Rufo en el sexto: Faena de madurez y ambición que arrancó al público de sus asientos.
- La emotiva vuelta al ruedo de Joselito Adame: Lágrimas, pañuelos y respeto para una figura que se despide.
- El desmonterado de los banderilleros: Ejemplo de profesionalidad y arte en los tercios intermedios.
El legado de una tarde inolvidable
Lo sucedido en la Feria de la Albahaca ha dejado huella en la memoria de los aficionados. La mezcla de épica, riesgo y entrega total de Roca Rey, junto al triunfo incontestable de Tomás Rufo y el adiós de Joselito Adame, confirman que el toreo, en pleno 2025, sigue siendo un espectáculo de emociones extremas, donde la vida y el arte se dan la mano en cada paseíllo.
El runrún en los tendidos y la algarabía en las calles de Huesca serán difíciles de olvidar. La plaza vivió una de esas tardes en que la realidad supera a la leyenda y el valor se convierte, una vez más, en el mejor pasaporte para la gloria.
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