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HERENCIAS, JUICIOS Y UN CUADRO VALIOSÍSIMO

Condenan al marido de Esperanza Aguirre a pagar a su hermano 853.000, euros por vender un Goya de la familia

Un juez condena a Fernando Ramírez de Haro, destapando un culebrón familiar entre nobleza, arte y deudas. pero la sentencia es todavía recurrible

Fernando Veloz 26 Nov 2025 - 11:22 CET
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La venta de un cuadro puede transformar por completo las dinámicas familiares. Y si esa familia es parte de la aristocracia española, el interés mediático está garantizado.

El reciente fallo que obliga a Fernando Ramírez de Haro, esposo de Esperanza Aguirre, a pagar 853.732 euros a su hermano Íñigo por la venta de un retrato de Francisco de Goya ha revelado una historia donde arte, deudas y vínculos familiares se entrelazan en una trama digna del mejor drama literario.

El famoso cuadro, Retrato de Valentín Belvís de Moncada Pizarro, adornó durante años el palacete familiar de los Ramírez de Haro, situado en el corazón de Madrid.

Esta obra formaba parte del legado paterno asociado a la Casa de Bornos y fue vendida en 2012 por 5,8 millones de euros al empresario Juan Miguel Villar Mir, gracias a la intermediación de Sotheby’s.

Sin embargo, esta transacción no fue un mero trámite administrativo; se convirtió en el centro neurálgico de una disputa familiar con tintes dramáticos.

El acuerdo firmado entre los hermanos era inequívoco: el cuadro se vendería para aliviar las apreturas económicas de Fernando, pero cada uno recibiría su parte cuando las finanzas lo permitiesen. Pero ese dinero nunca llegó.

La historia comienza con Fernando Ramírez de Haro, conde de Bornos, enfrentándose a una abultada deuda que ascendía a siete millones de euros. Para evitar caer en la ruina total, los cinco hermanos decidieron poner el Goya en venta, acordando que Fernando devolvería a cada uno su parte proporcional—unos 850.000 euros—cuando pudiera hacerlo.

Este compromiso se formalizó por escrito en 2014; sin embargo, pese a los constantes recordatorios y correos enviados, el reparto nunca se llevó a cabo. La madre del clan falleció en 2019 y la promesa seguía sin cumplirse, lo que llevó a Íñigo Ramírez de Haro a buscar justicia en los tribunales.

La sentencia emitida por el Juzgado de Primera Instancia número 49 de Madrid ya es recurrible y confirma tanto el pacto como la obligación del pago. Además, Fernando deberá hacerse cargo también de los intereses acumulados y las costas del proceso judicial, lo que podría llevar la cifra final cerca del millón de euros.

El cuadro oculto y su revalorización inesperada

Uno de los aspectos más intrigantes en esta saga es cómo el Goya pasó desapercibido durante años para convertirse luego en un salvavidas financiero. Durante mucho tiempo, la obra no estaba catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que permitió su venta sin complicaciones administrativas.

El cuadro fue sometido a examen en el Museo del Prado un sábado por la mañana; el veredicto fue claro: auténtico Goya. Su valor se disparó desde unos miles hasta cerca de ocho millones. No obstante, finalmente se vendió por 5,8 millones. Sotheby’s se quedó con unos 684.000 euros como comisión.

Curiosamente, fue solo en marzo de 2023 cuando la Comunidad de Madrid declaró la obra BIC; esto sucedió un año después del cierre del caso penal sobre la venta original que podría haber complicado cualquier intento posterior para exportar o vender la pieza.

La familia Ramírez de Haro no ha logrado mantener un perfil bajo ante esta situación; han vivido un auténtico culebrón familiar. Se han formado “gabinetes crisis”, surgieron acusaciones sobre donaciones fraudulentas y denuncias por apropiación indebida y estafa. También se insinuaron posibles fraudes fiscales aunque esa causa penal fue archivada en 2023.

Íñigo, dramaturgo y exdiplomático, ha plasmado parte de sus vivencias en su literatura. En su reciente libro Los hipócritas, ofrece una crítica mordaz sobre su carrera diplomática; aunque no menciona directamente ni a su hermano ni a Aguirre, queda claro que el trasfondo familiar está presente. Tras conocer la sentencia, Íñigo comentó: “Después de cinco años siendo vilipendiado, esta sentencia me devuelve el honor”.

El famoso retrato fue expuesto en 2015 en la National Gallery londinense gracias al Fondo Cultural Villar Mir y es considerado uno de los mejores retratos inéditos del maestro aragonés.

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