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Otelo, difamación perversa y celos nefastos en una ópera trágica

José Catalán Deus 25 Sep 2025 - 18:31 CET
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Esa coproducción que abrió la temporada de 2016 volvió a abrir la temporada de 2025. ¿Poco serio, justificado? Es una producción aceptable en la que Nicola Luisotti se siente pleno en la dirección musical, y María Agresta y Jorge de León encabezan un reparto notable. Tres horas de dramón con las que Verdi prolongó su fama.

Vuelve al Real la producción de David Alden con la penúltima ópera de Verdi que forma parte del repertorio más celebrado. Narra la trágica historia de traición, amor, celos, ambición y engaño con la que Arrigo Boito construyó un buen libreto basado pero no idéntico al famoso drama de Shakespeare. Sorteando una tormenta, el moro Otelo al servicio de Venecia regresa victorioso a la isla de Chipre donde le espera su joven esposa Desdémona. Su envidioso alférez Yago Allí trama una perversa conspiración en la que convence a Otelo de que su esposa le traiciona con el capitán Cassio. Otelo enloquecido de rabia maltrata y repudia públicamente a su mujer y termina estrangulándola, mientras Yago trama fallidamente la muerte de Cassio. Cuando se descubre el engaño, Otelo se suicida.

David Alden, en base a una lúgubre y modesta escenografía de Jon Morrell que sirve para destacar la iluminación de Adam Silverman presenta toda la historia en un único escenario de muros vetustos y majestuoso portón al fondo, con un grave fallo en el primer acto, el paso sin solución de continuidad de la acción desde un tumulto callejero a la alcoba real. También el vestuario es del citado Morrell y no acierta presentando a los chipriotas poco más que andrajosos. También disentimos de la coreografía de Maxine Braham, efectista formalmente pero vacía de significado. En conjunto, una puesta en escena sin trascendencia, notable como lo son todas las producciones operísticas, pero muy estática sin que algún llamativo recurso simbólico -como jugar a los dardos sobre un retablo de la Virgen- resulte dignificante.

A Verdi le costó mucho decidirse a volver a los escenarios y hacer frente al torbellino que Wagner representaba. Trabajó duro para acoplarse a los nuevos tiempo sin despegarse demasiado de su tradicional estilo. El resultado fue muy apreciado en su época y ha seguido siéndolo después, aunque el tema fuera un tanto exigente para el adocenado público habitual. Pero puede decirse que triunfó en el intento y su Otello afianzó su lugar histórico hasta reducir el simplificado podio del género al duelo Wagner-Verdi.

Este miércoles 25 la dirección musical de Nicola Luisotti volvió a recibir el respaldo unánime de los asistentes. La orquesta estuvo sobresaliente siguiendo su batuta, y el coro resultó impresionante en su poderosa coherencia. El Teatro Real había resaltado la presencia de la soprano lituana Asmik Grigorian en el papel de Desdémona como gran atractivo de esta reposición y la crítica se ha centrado en sus excelencias. Pero había otras destacadas presencias entre los tres repartos, y en el del día 23, Maria Agresta confirmó su trayectoria ascendente. Esta soprano italiana es especialista en repertorio verdiano y pucciniano, y venía siendo habitual en las últimas temporadas del Real -Norma (2016), Il trovatore y Don Carlo (2019), Tosca (2021), Médée (2023) y Adriana Lecouvreur (2024), siempre dejando muy buena impresión, y ahora con esta Desdémona ya puede celebrársela a sus 47 años como en el momento álgido de su excelente carrera profesional, aunque algunos entendidos ya vean en ella cierta decadencia.

Junto a Maria Giovanna Agresta, el tenor canario Jorge de León hizo un sobresaliente Otelo con sus poderosas voz y presencia, seguro y preciso en un papel que ya ha interpretado varias veces, y el barítono búlgaro Vladimir Stoyanov estuvo a la altura de su personaje, aunque vocal y actoralmente muy discreto, pues Yago es tan protagonista de esta ópera sino más que Otelo. Los tres papeles principales están entre los más exigentes escritos por Verdi, tanto vocal como dramáticamente. Nada que objetar al resto del reparto sino celebrar que estuviera a la altura del cometido, y destacar a la mezzo albanesa Enkelejda Shkoza como una muy convincente Emilia.

Otelo es la penúltima ópera de Verdi, demostración de su madurez como artista. Llegó después de Aida, estrenada en 1871, y precedió a Falstaff, de 1893. Aquí se aleja de la la estructura de división en arias y recitativos, logrando un sentido de unidad y continuidad en toda la obra. Quizás lo más destacado conceptualmente de la obra es cuando al comienzo del segundo acto Yago entona su Manifiesto de los Malvados en un bien conocido ‘Credo in un Dio crudel / Creo en un Dios cruel’, dotando al personaje de una dimensión más allá de la del simple malvado. Y lo más generalmente celebrado es cuando iniciando el acto cuarto Desdémona se resigna a su aciaga suerte con la conocida como la canción del sauce, seguida de un Ave Maria muy conmovedor.

¿Diferencias con la producción de 2016 (ver nuestra reseña más abajo) Allí estaban Ermonella Jaho y Gregory Kunde, palabras mayores, pero si el recuerdo no nos engaña musicalmente nos pareció mejor esta de 2025. Curiosamente, ambas sopranos -Jaho y Agresta- serán premiadas el próximo día 30 por el Real. Por supuesto que Otelo sigue sin poder mostrarse de raza negra -lo prohíbe la correctness– y eso perjudica para comprender su fragilidad ante las murmuraciones envidiosas que le persiguen desde que siendo ‘moro’ y ya mayor conquistara el amor de la jovencita Ofelia. Saber quién era ayuda a entender su locura.

Otello sobre Otelo, Verdi sobre Shakespeare

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 8
Dirección musical: 8
Dirección artística: 7
Voces: 8
Orquesta: 8
Coro: 8
Escenografía: 7
Producción: 7
Programa de mano: 9
Documentación a los medios: 8

Teatro Real
OTELLO
Dramma lirico en cuatro actos de Giuseppe Verdi
19, 20, 22, 23, 25, 26, 28, 29 de septiembre y 2, 3, 5, 6 de octubre de 2025

Libreto de Arrigo Boito, basado en la obra Othello or The Moor of Venice (1603) de William Shakespeare
Estrenada en el Teatro alla Scala de Milán el 5 de febrero de 1887
Estrenada en el Teatro Real de Madrid el 9 de octubre de 1890
Producción del Teatro Real, en coproducción con la English National Opera y la Kungliga Operan de Estocolmo

Dirección musical Nicola Luisotti
Giuseppe Mentuccia (6 oct)
Dirección de escena David Alden
Escenografía y vestuario Jon Morrell
Iluminación Adam Silverman
Coreografía Maxine Braham
Dirección del coro José Luis Basso
Dirección del coro de niños Ana González
Colaborador de la dirección de escena Ian Rutherford

Otello Brian Jagde (19, 22, 25, 28 sep; 2, 5 oct)
Jorge de León (20, 23, 26, 29 sep; 6 oct)
Angelo Villari (3 oct)
Iago Gabriele Viviani (19, 22, 25, 28 sep; 2, 5 oct)
Vladimir Stoyanov (20, 23, 26, 29 sep)
Franco Vassallo (3, 6 oct)
Cassio Airam Hernández
Roderigo Albert Casals
Lodovico In Sung Sim
Montano/Un heraldo Fernando Radó
Desdemona Asmik Grigorian (19, 22, 25, 28 sep; 2, 5 oct)
Maria Agresta (20, 23, 26, 29 sep; 3, 6 oct)
Emilia Enkelejda Shkoza

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
Pequeños Cantores de la ORCAM
Duración aproximada 2 horas y 55 minutos
Actos I y II: 1 hora y 15 minutos
Pausa de 25 minutos
Actos III y IV: 1 hora y 15 minutos.

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