Rubalcaba dice que España no compite bajando los salarios sino a través de innovación, formación y talento

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha afirmado que España no compite «en este mundo global» bajando los salarios, sino con innovación, formación y talento.

«Es verdad que en el mundo global en el que competimos no lo vamos a hacer bajando salarios sino siendo más innovadores, estando mejor formados y haciendo un mejor uso de nuestro talento, que es nuestro mejor recurso», ha señalado Rubalcaba durante la presentación del ‘Informe CYD 2010. La contribución de las universidades españolas al desarrollo’.

Acompañado de la presidenta de la Fundación CYD, Ana Patricia Botín, y el presidente de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), Federico Gutiérrez Solana, el vicepresidente del Gobierno ha señalado que la universidad tiene que afrontar el reto de la transferencia del conocimiento, que, a su juicio, es su «déficit».

«La universidad tenía históricamente dos funciones, que eran enseñar e investigar. Ahora, tiene una tercera, que es transferir el conocimiento y en ésta es en la que estamos más verdes», ha reconocido, para añadir que «probablemente no sea solo culpa de la universidad sino que también tenga algo que ver el tejido productivo, que es muy pequeño». En todo caso, ha señalado que «sea por lo uno o por lo otro, es evidente que ése es el mayor problema».

Para Rubalcaba los cambios educativos «son lentos y se miden en timepos geológicos», y ha señalado que al menos tiene que pasar una generación para que empiecen a notarse. Así, ha puesto como ejemplo que hace 20 años el número de matriculados en la universidad era un 148 por ciento menos que en la actualidad y que España no aparecía en los ranking científicos. «No es posible imaginar un cambio como el de la económica española si no hubiera un cambio educativo en paralelo», ha argumentado.

En este sentido, ha indicado que cuando hace 25 años se apostó por la educación en España, hubo una transición política, pero también una educativa, donde, a su juicio, «la universidad tuvo un papel fundamental porque tiraba del conjunto del sistema educativo». «Ahora ya no hay duda de que invertir en educación es invertir en futuro y en que el mayor recurso que tememos es el talento», ha apostillado.

En cuanto a la sobrecualificación de los jóvenes españoles, que ocupan puestos de trabajo para los que se requiere menos conocimientos de los que acreditan, el ministro ha dicho que la adecuación de la oferta laboral y la demanda es «una viejísima discusión en la universidad». Si bien ha reconocido que es «imposible» predecir el número de titulados que se van a necesitar, también ha señalado que «a medio plazo, la tasa de titulados va a dar una reserva de capital humano enorme».

Por su parte, Ana Patricia Botín ha indicado la necesidad de apostar por la formación y el sistema de educación superior en España para salir de la crisis. Así, ha recordado que «los mejores proyectos de futuro» fluyen de los países en los que más importancia se ha dado a la formación. «Es necesario avanzar en un modelo económico que tenga en el conocimiento y la innovación uno de sus mejores pilares», ha indicado.

La presidenta de la Fundación CYD ha subrayado también que para que España «salga fortalecida de la crisis», necesita mayor excelencia en la formación de su capital humano y empresas más competitivas en el ámbito internacional. «Ambas cosas no son posibles sin una colaboración activa con la universidad», ha aseverado.

El presidente de la CRUE ha recordado que el sistema universitario tiene un papel de enorme responsabilidad en el desarrollo, al tiempo que ha advertido de que «España no puede quedarse fuera». Así, ha insistido en que los países que están saliendo de la crisis económica «son los que más han invertido en universidad y en I+D+i».

Por este motivo, Gutiérrez Solana ha aseverado que «no es el momento de reducir el esfuerzo inversor (en la universidad)» y ha pedido «amplitud de miras» en este sentido. No obstante, ha recordado el papel de España en ciencia y tecnología, con el noveno puesto en el ranking mundial, a pesar de que invierta el 1,3 por ciento del PIB frente al 2,3 por ciento de la media de la OCDE.

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