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Lanzarse en caída libre a más de 200 kilómetros por hora desde cuatro mil metros de altura. Con este gesto tan gráfico, el obispo de Gap, Xavier Malle, animó a los jóvenes de su diócesis a arriesgarse a «saltar a lo desconocido» y responder a la vocación sacerdotal o religiosa.
«¡Invito a todos los jóvenes a que se atrevan a hacerlo! Atreverse a saltar al agua, a comprometerse, a entrar en el seminario o en el noviciado. ¡Los animo a que salten a lo desconocido! ¡Un salto en paracaídas es un salto de confianza!», dijo el prelado francés poco después de tomar tierra en el aeródromo de Tallard.
Durante el salto, que tuvo lugar el pasado 23 de agosto de 2019, el obispo de Gap tuvo una oportunidad muy especial de bendecir toda su diócesis desde el aire.
La idea de realizar este gesto surgió gracias al presente de una feligresa que trabaja en el club de paracaidistas de Tallard.
Según explicó el prelado a través de su cuenta de Twitter, animar a los jóvenes a la vocación fue su manera de dar «un significado pastoral» a este regalo. Y destacó que la confianza que se necesita al saltar en paracaídas fue algo similar a lo que experimentó al ingresar en el seminario o al responder sí al papa al ser nombrado obispo.
Sin embargo, monseñor Xavier Malle no es el primer obispo de la diócesis de Gap en animar a los jóvenes a decir sí al Señor con un salto en paracaídas. De hecho, su predecesor en el Obispado, monseñor Georges Lagrange, realizó un salto similar para animar a los jóvenes a participar en la Jornada Mundial de la Juventud que tuvo lugar en París en el año 1997.
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