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¡Por los clavos de Cristo!
Una de las mayores polémicas sobre la crucifixión de Jesucristo podría llegar pronto a su fin.
Algunos especulan que Cristo fue crucificado con solo dos clavos, mientras que otros afirman que hubo un tercero para sujetar sus dos pies.
Ahora, se han hallado unos clavos que, según las últimas investigaciones, provienen de la cueva de Caifás.
Allí se dio sepultura, supuestamente, al Sumo Sacerdote judío que conspiró para lograr la condena a muerte de Jesús de Nazaret.
La crucifixión de Cristo es un evento central en la religión cristiana y ha generado muchas curiosidades e historias a lo largo de los años.
- Los clavos de la crucifixión: La tradición cristiana sostiene que Jesús fue crucificado con clavos en sus manos y pies. La Biblia no especifica el tamaño o el material de los clavos, pero a lo largo de la historia, se han creado historias y leyendas sobre lo que les sucedió a estos clavos después de la crucifixión. Algunas historias sugieren que los clavos fueron recuperados y se convirtieron en reliquias sagradas.
- La lanza del costado: Según el relato bíblico, un soldado romano perforó el costado de Jesús con una lanza después de su muerte en la cruz para confirmar que estaba realmente muerto. Esta lanza a menudo se conoce como «La Lanza del Destino» o «La Lanza Sagrada» y ha sido objeto de varias leyendas y creencias a lo largo de la historia. Se ha dicho que poseerla confiere poderes especiales o incluso la capacidad de gobernar.
- La corona de espinas: Antes de la crucifixión, según la narrativa bíblica, los soldados romanos pusieron una corona de espinas en la cabeza de Jesús como una burla de su pretendido título de «Rey de los Judíos». La «Santa Corona de Espinas» se convirtió en una reliquia sagrada venerada en la Iglesia Católica y ha sido objeto de veneración y peregrinación a lo largo de la historia.
- El velo del templo rasgado: Después de la crucifixión, se dice que el velo del Templo de Jerusalén se rasgó de arriba a abajo, simbolizando la ruptura entre Dios y la humanidad. Este evento es mencionado en los Evangelios y ha sido interpretado de diversas maneras a lo largo de la historia, como un signo de la apertura del acceso a Dios para todos los creyentes.
- Las tinieblas y el terremoto: Según los Evangelios, hubo oscuridad sobre la tierra durante tres horas durante la crucifixión de Cristo, y también se informó un terremoto. Estos eventos cósmicos han generado interés y reflexión a lo largo de la historia.
- Los lugares de la crucifixión y sepultura: Hay varias ubicaciones en Jerusalén que se consideran lugares sagrados asociados con la crucifixión y la sepultura de Cristo. El Santo Sepulcro es uno de los sitios más venerados y se cree que contiene el lugar donde Jesús fue crucificado, enterrado y luego resucitado.
EL CINE Y LA BIBLIA
El cineasta israelí Simcha Jacobovici presentó en Jerusalén un documental sobre el hallazgo de dos clavos que, según dice, podrían ser los usados en la crucifixión de Cristo.
El trabajo cinematográfico, llamado «Los clavos de la cruz», será estrenado esta Semana Santa en diversos países, y plantea interrogantes sobre la entrega de Jesús a los romanos por parte del judío Caifás, a quien, según dice, enterraron más tarde con los clavos de la crucifixión.
El relato gira en torno a la tumba del siglo I descubierta en Jerusalén en la que, entre otros muchos objetos se hallaron dos clavos. Se cree que estos clavos -pertenecientes a la época entre el año 30 A.C. y 70 D.C.-, fueron los entregados por los romanos al gran sacerdote Caifás.
Tras ser descubierta, la tumba fue tapada de nuevo y se construyó sobre ella un parque.
En un trabajo de tres años, Jacobovici emprendió la búsqueda de los clavos y los encontró finalmente en un laboratorio de la Universidad de Tel Aviv, donde se encontraba el único clavo de la crucifixión hallado hasta ahora. Según el cineasta, la comparación de los tres clavos muestra grandes similitudes.
Aunque su teoría no ha sido probada al 100 por ciento, según afirmó él mismo hoy ante la prensa, el cineasta está seguro de que se trata de un importante hallazgo que merece ser estudiado y considerado por arqueólogos e investigadores históricos.
«No puedo decir que se trate 100 por ciento de los clavos originales, pero como periodista considero que los interrogantes en torno a este hallazgo deben ser revelados al mundo», dijo el cineasta, que ya levantó polémica en 2007 con un documental llamado donde dice haber descubierto la tumba de Jesús.
Esto es lo que opina sobre el supuesto hallazgo Luis Alfonso Gámez.
Es posible que ustedes recuerden a nuestro protagonista por ser el autor de El Éxodo descifrado, documental, producido por James Cameron, que defiende la historicidad de ese episodio del Antiguo Testamento y fue emitido por Cuatro como entrega especial de Cuarto Milenio el 25 de diciembre de 2006. En esa película, y en otras posteriores como la dedicada a la presunta tumba de Jesús, el cineasta hace pseudoarqueología en aras del espectáculo, lo que le ha costado duras críticas de los expertos. Así, por ejemplo, la Autoridad de Antigüedades de Israel ha dicho que «no hay duda de que el talentoso Simcha Jacobovici ha creado un documental interesante alrededor de un hallazgo arqueológico», pero sus conclusiones «carecen de fundamento arqueológico y científico».
«Lo que presentamos al mundo es el mejor argumento arqueológico conocido a favor de que se han encontrado dos de los clavos de la crucifixión de Jesús. ¿Sé al 100% que lo son? No», ha admitido el director. La verdad es que su edificio argumental es bastante frágil. Parte del supuesto de que una tumba descubierta en Jerusalén en 1990 era la de Caifás, el sumo sacerdote que entregó a Jesús a los romanos, pero los arqueólogos rechaazan esa atribución del sepulcro. A Jacobovici no le importa, claro, y da otro doble mortal diciendo que Caifás se convirtió al cristianismo al final de su vida, que dos clavos que se encontraron en la tumba proceden de la Crucifixión y que habría sido enterrado con ellos por considerarlos amuletos. Y asegura que esos clavos han estado perdidos durante años y él los ha encontrado ahora en un laboratorio de la Universidad de Tel Aviv del antropólogo Israel Hershkowitz, quien los recibió en su día de las autoridades para su estudio. Demasiados síes condicionales y especulaciones sin fundamento como para que se tomen sus conclusiones en serio.
Ni siquiera el arqueólogo Gaby Barkay, que aparece en el documental, se arriesga a jugarse su prestigio y compartir el punto de vista de Jacobovici. «No hay ninguna prueba de que los clavos estén conectados con huesos de cualquier tipo o prueba a partir de los textos de que Caifás tuviera los clavos de la Crucifixión después de que ésta tuviera lugar y de que Jesús fuera bajado de la Cruz. Por otra parte, esas cosas son posibles», ha dicho diplomáticamente, según The Media Line. Más tajante ha sido la Autoridad de Antigüedades: «Es bastante habitual encontrar clavos en las tumbas de esa época. La opinión más aceptada es que se usaban para grabar en el osario el nombre del muerto. La afirmación de que estos clavos tienen otro significado carece de fundamento y es un producto de la imaginación . Las teorías presentadas en el documental (de Jacobovici) no tienen ningún fundamento arqueológico o científico».
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