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Miles de familias escapan de los yihadistas

Una iglesia de Erbil, campo de refugiados para los cristianos que huyen del «Estado islámico»

La parroquia Mar Yusef, un oasis en mitad de la pesadilla

Redacción 12 Ago 2014 - 12:05 CET
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Los cristianos que huyeron de sus hogares ante el avance del jihadista Estado Islámico (EI) en Irak se refugian en la iglesia Mar Yusef, en Erbil, con un deseo compartido: que la pesadilla acabe y puedan volver a sus casas. «Cuando me negué a convertirme al Islam, comenzaron a pegarme, me robaron todos los documentos y con un cuchillo me dejaron tuerto«, dijo Mujlis Yusef Yajub, de 35 años, residente en Qaraqosh y refugiado en el templo del barrio de Ankawa, en la capital kurda.

Yajub recordó lo que sucedió el martes, cuando los jihadistas ocuparon su ciudad, en el norte de Irak, y realizaron una redada en busca de cristianos, a los que obligaban a convertirse al Islam o huir de sus casas.

Con el ojo afectado, Yajub recuerda cómo un grupo de hombres armados lo asaltó y secuestró unas horas: lo apalearon en la antigua casa del gobernador de la ciudad, hasta que un mando superior del EI ordenó que lo liberaran. Yajub se fue, pero dejó atrás a su mujer y a su hija, que se esconden en Qaraqosh, la que hasta la semana pasada era la mayor población cristiana de Irak.

Como Yajub, en la iglesia de Mar Yusef hay cientos de cristianos árabes que fueron obligados a abandonar sus casas para refugiarse en la capital del Kurdistán iraquí. Familias reunidas bajo los pocos árboles que dan sombra en medio del sofocante calor iraquí, niños con sonrisas impasibles o improvisados cocineros que preparan la comida son algunos de los elementos del paisaje de esta iglesia reconvertida en campo de refugiados.

«En cuanto empezamos a escuchar disparos, nos fuimos todos», contó Nayi Yadar. Este antiguo guardia de una iglesia de Qaraqosh relató cómo llevó el martes en un motomóvil a doce miembros de su familia, entre ellos su mujer y sus tres hijos, en dirección a Erbil para huir del EI. Saad Nayim, ex empleado del Ministerio de Recursos Hídricos, de 44 años, huyó el 8 de junio de su casa -cuando el EI llegó a su ciudad- hacia Bartila, de donde tuvo también que escapar ante el avance de los jihadistas.

(Rd/Agencias)

 

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