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LA BATALLA DE LOS SEXOS

El día que Serena Williams desafió al español Pato Clavet y acabó aplastada por un tenista aleman cervecero que estaba en el puesto 203

La confianza de una joven Serena Williams la llevó a retar a tenistas masculinos en Australia 1998, eligiendo al español como su primer objetivo

Periodista Digital 29 May 2025 - 02:09 CET
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La historia del tenis está repleta de anécdotas que trascienden las líneas de la pista, y pocas tan reveladoras como la que protagonizó una jovencísima Serena Williams en enero de 1998.

A sus 16 años, la estadounidense ya despuntaba como una promesa del circuito femenino, pero un episodio ocurrido durante el Abierto de Australia de aquel año revelaría tanto su extraordinaria confianza como los límites que separan el tenis masculino del femenino.

Hoy, 28 de mayo de 2025, recordamos aquel episodio que ha vuelto a la actualidad tras unas declaraciones del protagonista español de esta historia, y que muestra una faceta poco conocida de quien se convertiría en una de las más grandes tenistas de todos los tiempos.

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El desafío inesperado

Corría enero de 1998 y Serena Williams disputaba su primer Grand Slam en Melbourne. Con apenas 16 años, ya figuraba en el top 100 del ranking WTA y rebosaba una confianza que rozaba la temeridad. Paseando por las instalaciones de Melbourne Park, la joven tenista se fijó en el entrenamiento del español Francisco ‘Pato’ Clavet, entonces número 32 del mundo.

Algo en el físico del español, un jugador de complexión delgada pero técnicamente depurado, despertó el interés competitivo de Serena. Sin pensarlo dos veces, la estadounidense comentó sus impresiones con su hermana Venus y juntas acudieron a las oficinas de la ATP con una propuesta que dejó atónitos a los responsables: querían organizar un partido de exhibición contra un jugador masculino del top 100, y habían elegido específicamente a Pato Clavet.

«Ellas fueron a la ATP diciendo que querían jugar con un jugador entre los cien primeros, que pensaban que podían ganar y competir», recordaría años después el propio Clavet, quien por entonces contaba con cinco títulos ATP en su palmarés y una sólida carrera profesional.

La respuesta del español

La reacción de Clavet ante semejante desafío fue de sorpresa contenida. El tenista español, que seguía compitiendo en el cuadro individual del torneo australiano, declinó amablemente la propuesta: «Estoy entrenando, ya será para la próxima», respondió.

Años después, el propio Clavet reflexionaría con humor sobre aquella anécdota: «Fue Serena quien dijo: ‘Con Pato Clavet’. Debió pensar que era flojo». Una apreciación que revela tanto la confianza de la joven Serena como su desconocimiento sobre las diferencias entre ambos circuitos.

Pato Clavet, quien alcanzó su mejor ranking en 1992 cuando llegó al puesto 18 del mundo, no era precisamente un rival sencillo. El español, que terminaría su carrera con ocho títulos ATP, pasaría a la historia por otro récord: protagonizar el partido más corto de la historia del circuito profesional, cuando en 2001 derrotó al chino Jiang Shan por un contundente 6-0, 6-0 en apenas 25 minutos durante el torneo de Shanghái.

El giro inesperado

Tras la negativa de Clavet, los organizadores buscaron una alternativa para satisfacer el inusual desafío de las hermanas Williams. La solución llegó en forma del tenista alemán Karsten Braasch, quien ocupaba entonces el puesto 203 del ranking ATP y ya había sido eliminado del torneo tanto en individuales como en dobles.

Braasch, conocido por su estilo poco ortodoxo y sus hábitos poco profesionales (era famoso por fumar cigarrillos durante los cambios de lado y disfrutar de cervezas antes de sus partidos), aceptó el reto. Lo que vino después pasaría a la historia como una lección de humildad para las hermanas Williams.

El alemán, sin apenas esforzarse y jugando de manera relajada, derrotó primero a Serena por 6-1 y posteriormente a Venus por 6-2. La diferencia de nivel resultó tan evidente que las declaraciones posteriores de Braasch no dejaron lugar a dudas: «Jugué como alguien que estaba entre el 500 y el 600 del mundo para que tuvieran oportunidades. No quise humillarlas».

La lección aprendida

Aquel episodio, lejos de desanimar a Serena Williams, sirvió como un punto de inflexión en su carrera. La joven tenista comprendió que su camino hacia la grandeza debía centrarse en dominar el circuito femenino, donde sus extraordinarias cualidades físicas y técnicas la convertirían en una de las deportistas más dominantes de la historia.

Con el paso de los años, Serena acumularía 23 títulos de Grand Slam, cuatro medallas de oro olímpicas y 319 semanas como número uno del mundo. Su legado trascendería las pistas para convertirse en un icono global, referente del empoderamiento femenino y la lucha contra la discriminación racial.

El legado de Clavet

Por su parte, Francisco ‘Pato’ Clavet completaría una notable carrera profesional antes de retirarse y dedicarse a la enseñanza del tenis en el Club de Tenis Chamartín. Su figura, respetada en el circuito por su profesionalidad y técnica depurada, sigue vinculada al mundo del tenis como formador de nuevas generaciones.

Actualmente, Clavet comparte su experiencia como profesor en el Máster de Tenis: Entrenamiento, Técnica e Industria, donde transmite sus conocimientos a futuros entrenadores y profesionales del sector.

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