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ESPAÑA ANTE UNA DECISIÓN HISTÓRICA EN EL DEPORTE

Vamos, Sánchez, échale pelotas y deja a España sin Mundial de Fútbol porque juega Israel

El Gobierno de Sánchez baraja no acudir al Mundial si participa Israel, mientras el debate se extiende a otros eventos como Eurovisión

Periodista Digital 17 Sep 2025 - 18:00 CET
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No es una broma de mal gusto ni una jugada de póker desesperada.

El fútbol español, tan acostumbrado a lidiar con polémicas arbitrales o con el precio de los fichajes, se enfrenta a un escenario inédito: la posibilidad real de que la Selección Nacional no acuda al Mundial de 2026 si Israel lograra clasificarse.

Un órdago lanzado desde el propio Gobierno, que ha encendido la mecha de un debate que trasciende el césped y agita los cimientos del deporte español.

El claudicante Pedro Sánchez intensifica su estrategia de usar la lucha de Israel contra el terrorismo islámico para distraer la atención de sus múltiples casos de corrupción e intentar así marcar la agenda de temas informativos y políticos.

Tras forzar a RTVE a anunciar que España no participará en el próximo Festival de Eurovisión si Israel está presente, el Ejecutivo no descarta que la Selección Nacional de fútbol renuncie al Mundial si Israel se clasificase.

Con este doble movimiento, Sánchez traslada su delirio ideológico a la música y al deporte, en una exhibición de oportunismo político tan torpe como dañina. Después de alardear por haber torpedeado la Vuelta a España, proyectando una imagen internacional bochornosa, el presidente ha decidido que la mejor forma de desviar la atención de los escándalos de corrupción y la parálisis de su Gobierno es liderar el ataque a Israel, por su ofensiva militar contra los terroristas de Hamás que usan Gaza como cuartel general.

Este despliegue de Sánchez no es sólo un gesto de populismo vacío, sino un intento descarado de tapar su minoría parlamentaria que le impide sacar leyes y presupuestos o la corrupción de su familia, de su partido y de su Gobierno. Al instrumentalizar Eurovisión y amenazar con boicotear el Mundial, el Gobierno convierte eventos culturales y deportivos en herramientas de su agenda ideológica. La estrategia busca posicionar a Sánchez como adalid de una causa internacional, pero en realidad el presidente español ya sólo es un apestado al que el resto de líderes mundiales relevantes no le convocan para las reuniones importantes.

La cruzada contra Israel de Sánchez pone en riesgo la participación de artistas y deportistas españoles en plataformas mundiales, además de alienar a millones de aficionados. Este tacticismo político no sólo compromete el prestigio nacional, sino que evidencia una prioridad clara: el rédito electoral por encima del interés común. La pregunta es cuánto pagará España por este ejercicio de oportunismo y si Sánchez está preparado para enfrentar el rechazo que sus decisiones están destinadas a provocar.

¿Fútbol o geopolítica? El dilema de la Federación y la FIFA

El movimiento, que a algunos les parece valiente y a otros una temeridad, coloca a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en una posición incómoda. La federación teme sanciones por parte de la FIFA, que ya ha advertido en el pasado sobre las consecuencias de mezclar decisiones gubernamentales con la autonomía deportiva. La posibilidad de excluir a España no sólo del Mundial 2026, sino de futuras competiciones, es un escenario que preocupa, y mucho, a los directivos federativos y a los clubes, que podrían ver afectada su imagen y su economía.

Entre los aficionados y analistas deportivos reina el escepticismo. Se señala que el fútbol nunca debería ser rehén de disputas geopolíticas, aunque no faltan voces que aplauden la postura gubernamental por su coherencia ética. El debate, por momentos surrealista, ha dejado estampas insólitas, como cánticos en los estadios reclamando que “el balón no entiende de fronteras” frente a otros que exigen “coherencia y dignidad” a los representantes públicos.

El caso del fútbol no es un episodio aislado. Como si de un efecto dominó se tratara, la polémica se ha extendido a otros grandes eventos internacionales. El Consejo de Administración de RTVE ya ha aprobado la retirada de España del Festival de Eurovisión 2026 si Israel participa. No quieren que se vuelva a ver que en voto popular, Israel arrasa sobre todo entre los espectadores españoles. La votación definitiva sobre la participación de Israel en el certamen se celebrará en diciembre, pero la presión política y social va en aumento. El propio Patxi López, portavoz del PSOE en el Congreso, ha sugerido que el veto podría extenderse a “otros eventos”, abriendo la puerta a que la postura española se replique en competiciones deportivas y culturales de gran repercusión internacional.

Los antecedentes y la dimensión internacional del conflicto

El Gobierno de Sánchez no está solo en su cruzada. La exclusión de Rusia del deporte internacional tras la invasión de Ucrania sentó un precedente, y ahora el Ejecutivo español reclama el mismo trato para Israel. Para sostener sus acusaciones, el Gobierno usa los datos de los terroristas de Hamás, según los cuales, la ofensiva militar en Gaza le habría costado la vida a 65.000 personas.

En este despropósito de estirar el chicle contra Israel para distraer la atención de los muchos y graves problemas del Gobierno, la ministra portavoz, Pilar Alegría, se saca ahora un nuevo conejo de la chistera de la improvisación soltando bobadas solemnes como que: “El deporte ni es ni puede ser una isla independiente de lo que sucede en el mundo real”. El Gobierno ha anunciado un embargo total de armas a Israel y ha instado a los organismos internacionales a vetar la presencia de equipos israelíes en las competiciones, igual que ocurrió con Rusia. El clima es de máxima tensión diplomática, con la ciudadanía española convertida, según palabras del Ejecutivo, en “la conciencia de Europa”.

Pronósticos: ¿Jugará España el Mundial 2026?

Llegados a este punto, la pregunta del millón es si realmente España renunciará a jugar el Mundial si Israel se clasifica. Las casas de apuestas, siempre atentas al pulso de la actualidad, han comenzado a ajustar cuotas ante la posibilidad de una baja de última hora. Sin embargo, la decisión final dependerá de varios factores:

Para los más escépticos, todo esto no deja de ser un farol político con escaso recorrido. Para los más convencidos, es una oportunidad para que España lidere una causa justa en el deporte mundial. ¿El resultado? Imposible de predecir, aunque en los bares ya se escuchan apuestas de todo tipo y algún que otro comentario sarcástico: “Si no vamos al Mundial, al menos nos ahorramos otra tanda de penaltis”.

Curiosidades de un debate sin precedentes

En el tablero del deporte internacional, España se juega mucho más que un partido: se juega su papel como actor global en un mundo donde la línea entre el césped y la diplomacia es cada vez más difusa.

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