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Todo bajo control.
Hasta lo más íntimo.
Virginia Fonseca, influencer y empresaria brasileña de 26 años, ha abierto una puerta incómoda sobre lo que significa ser la pareja de una estrella del fútbol mundial.
En una entrevista exclusiva con el periodista Leo Dias, la novia de Vinicius Junior compartió detalles sobre cómo su vida íntima está sometida a un control médico sin precedentes.
Lo que comenzó como una simple anécdota acerca de una crema ginecológica se transformó en un testimonio revelador sobre hasta dónde llega el control antidopaje en el fútbol profesional.
Fonseca explicó que cualquier producto que utilice, incluso medicamentos ginecológicos prescritos por su médico, debe ser reportado y autorizado previamente por el equipo médico de Vinicius.
Según relató, fue el propio delantero del Real Madrid quien le hizo notar esta restricción. «Si voy al ginecólogo y necesito usar una pomada, tengo que consultarlo con su fisioterapeuta. Porque podría desencadenar una prueba de dopaje», comentó la influencer, quien también dirige su propia marca de perfumes.
La razón es sencilla pero preocupante: ciertas sustancias pueden aparecer en los análisis antidopaje como positivas si entran en contacto con el jugador, poniendo en peligro su carrera.
El pánico inicial y la nueva rutina
El impacto emocional de esta revelación fue inmediato. Fonseca confesó que al conocer estas restricciones «empecé a temblar. Pensé: ‘Dios mío, ¿podría haber usado algo que no debía?’. Juro que empecé a temblar». El temor a ser involuntariamente responsable de una sanción al futbolista la llevó a reorganizar por completo su vida cotidiana. Ahora, cada decisión sobre su cuidado personal requiere validación previa. «Cualquier cosa que se me ocurra usar, tengo que enviársela a sus fisioterapeutas. Así es. Dieta, salir a cenar; él no come fuera. Comemos en casa», detalló.
Esta situación pone de relieve un aspecto poco comentado del fútbol profesional: cómo los protocolos de control se extienden más allá del jugador e impactan en su entorno cercano. El equipo médico de Vinicius no solo supervisa su alimentación, suplementos y medicamentos, sino también cualquier sustancia que pueda transferirse mediante el contacto físico. Para Fonseca, esto significa que sus decisiones básicas sobre salud personal están limitadas por las exigencias profesionales de su pareja.
Una relación bajo presión
A pesar de estas limitaciones, Fonseca enfatizó que está «muy feliz en esta relación». Reconoció que «es una relación exigente; hay que tener un horario para todo y seguirlo a la perfección», pero aseguró estar dispuesta a hacer lo necesario para que funcione. La pareja comenzó su relación hace unos meses, aunque no sin controversia: en octubre pasado, Vinicius emitió un comunicado disculpándose por sus «descuidos» tras la aparición de supuestos diálogos con otras mujeres.
La distancia también juega un papel crucial en esta dinámica. Fonseca reside mayormente en Brasil, donde gestiona sus negocios, mientras que Vinicius vive en Madrid. Esto significa que sus encuentros son esporádicos y meticulosamente planificados. Durante la entrevista, bromeó sobre los costos de viajar en jet privado cada semana para verlo, sugiriendo que «tengo que vender mucho perfume» para costear esos viajes. La pareja se vio por última vez después de más de un mes sin contacto físico directo, lo cual resalta las dificultades inherentes a mantener una relación a larga distancia dentro del entorno del fútbol profesional.
El lado oscuro del rendimiento deportivo
Lo que revela la confesión de Fonseca es una realidad incómoda: los atletas de élite no viven aislados. Sus parejas, familias y círculos cercanos también quedan atrapados en los protocolos restrictivos del deporte. El periodista deportivo Javier Hernández Bonnet comentó sobre esta situación diciendo que es «muy esclavizante», reflejando cómo el entorno del jugador queda sometido a limitaciones más allá de lo razonable.
Este nivel de control, aunque justificado por la necesidad de asegurar la integridad de las pruebas antidopaje, plantea interrogantes sobre hasta dónde puede llegar un club al ejercer autoridad sobre la vida privada de las parejas de sus jugadores. ¿Qué ocurre cuando las medidas destinadas a proteger se convierten en invasiones a la privacidad? Aunque Fonseca no cuestionó directamente estas prácticas, su testimonio las expone cruda y claramente.
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