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El derbi madrileño de la jornada 24 de LaLiga EA Sports se convirtió en una pesadilla inesperada para el Atlético de Madrid.
En un escenario atípico —el Estadio Municipal de Butarque de Leganés, debido al mal estado del césped de Vallecas—, el Rayo Vallecano dio un golpe de autoridad y goleó 3-0 a los colchoneros este domingo 15 de febrero de 2026.
El equipo de Diego Simeone llegaba con la euforia aún fresca tras la contundente victoria en Copa del Rey ante el Barcelona (4-0), pero la rotación masiva —nueve cambios en el once titular— evidenció las grietas de un bloque que no encontró respuestas. El Rayo, dirigido por Íñigo Pérez y urgido por salir del descenso, fue superior en intensidad, efectividad y hambre. Un derbi que, en teoría, debería haber sido controlado por el grande, terminó en humillación para los rojiblancos.
El primer mazazo llegó en el minuto 40 —Fran Pérez, tras una gran asistencia de Andrei Ratiu por la banda derecha, definió con frialdad en el área chica—. Apenas cinco minutos después, en el descuento del primer tiempo, Óscar Valentín amplió la ventaja con un remate desde el centro del área que dejó sin reacción a la zaga atlética. 2-0 al descanso y el mensaje era claro: el Rayo no iba a perdonar.
En la segunda mitad, el Atlético intentó reaccionar con más posesión y la entrada de Julián Álvarez, pero sin ideas ni profundidad. El golpe definitivo llegó en el 76′: Nobel Mendy cabeceó un centro perfecto de Álvaro García en una jugada a balón parado y sentenció la goleada. 3-0. El Butarque (con aforo muy reducido por el boicot de parte de la afición rayista) estalló en celebración mientras los colchoneros caminaban desorientados.
Con esta derrota —la segunda consecutiva en Liga—, el Atlético se hunde en la tabla: cae a la cuarta posición y se queda a 15 puntos del líder Real Madrid. Las esperanzas de pelear el título parecen ya enterradas. Simeone, en rueda de prensa, defendió el esfuerzo: “El equipo dio lo que podía. Ellos fueron superiores”, pero las imágenes hablan solas: falta de intensidad, errores defensivos y una alarmante falta de reacción.
Por su parte, el Rayo Vallecano respira: tres puntos vitales que lo sacan de la zona roja y rompen una sequía de casi 13 años sin vencer al Atlético en partido oficial. Un derbi que, para los franjirrojos, fue catarsis; para los colchoneros, bochorno.
El Cholo ya mira a la Champions como tabla de salvación. En Vallecas (o en Butarque) quedó demostrado: no todo vale para competir en dos frentes. El Atlético, bipolar, pasó de la gloria copera al ridículo liguero en apenas tres días.
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