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El partido, que terminó en empate, fue una fiesta, aunque hubo momentos en que el deporte pasó a un segundo plano.
La Selección Española hizo su esperado regreso a Barcelona y lo hizo en un ambiente festivo en el RCDE Stadium de Cornellá-El Prat. El martes por la noche, ante 35.895 espectadores, La Roja empató 0-0 contra Egipto en un amistoso preparatorio para el Mundial 2026. Sin embargo, la celebración se vio empañada por incidentes en las gradas: pitos al himno egipcio, insultos dirigidos al presidente Pedro Sánchez y, sobre todo, el cántico repetido de «Musulmán el que no bote«.
Con la selección de España ya clasificada para el Mundial de este verano, el encuentro tuvo un tono distendido, en el que la Roja, a pesar de su superioridad, parecía estar de vacaciones. Lo más destacable en la previa era el debut del guardameta Joan García.
Sin embargo, en las gradas la alegría marcaba el ambiente. Hasta que se produjo un cántico inesperado.
Los aficionados que acudieron al RCDE Stadium se acordaron del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y entonaron un cántico que ya se ha hecho habitual debido a la gestión del líder socialista.
En las gradas del Cornellà-El Prat se escucharon los gritos del «hit» del verano que se mantiene vigente: «Pedro Sánchez, hijo de puta».
Y en un campo poblado de banderas españolas.
Este regreso a la Ciudad Condal se produce tras la cancelación del partido contra la selección de Argentina por la Finalissima, que debía disputarse en Doha. El encuentro también busca normalizar la presencia de La Roja en Cataluña, donde ya se celebró un España-Albania en 2022 en el mismo estadio.
Más cánticos polémicos
Sin embargo, la nota más polémica que dejó el encuentro ha sido el cántico «Musulmán el que no bote«, que resonó desde la zona de La Curva del RCD Espanyol a partir del minuto 20.
Mientras el estadio vibraba con el apoyo a jugadores como Lamine Yamal -quien es musulmán-, esos gritos catalogados como xenófobos por diversos medios y políticos, aunque en tal caso serían ‘islamófobos’ por el islam no es ni una nacionalidad ni una raza, se extendían a otros sectores del recinto.
Durante el descanso, la megafonía y las pantallas recordaron la ley contra la violencia en el deporte, que castiga actos de odio. Este mensaje fue reiterado durante la segunda parte, aunque recibió abucheos por parte de un pequeño grupo.
La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) actuó con rapidez: condenó los hechos a través de sus redes sociales y su presidente, Rafael Louzán, los consideró «puntuales y aislados», reafirmando su compromiso en la lucha contra el racismo.
Por su parte, el seleccionador Luis de la Fuente no dudó en expresar su opinión durante la rueda de prensa. «Hay que expulsar a los violentos de nuestra sociedad», afirmó, subrayando que el fútbol no es violento por naturaleza, sino que algunas personas lo emplean como válvula de escape. Hizo un llamado a apartar a quienes no respetan las normas del deporte.
Jugadores como Pedri también se manifestaron: «Debemos unir fuerzas para erradicar eso en los campos».
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