Mendizorroza clamaba por una noche memorable, y así fue. El Deportivo Alavés se impuso 1-0 al FC Barcelona, ya campeón de LaLiga, gracias a un solitario gol de Ibrahim Diabaté que puede significar media permanencia y desbarata el último gran objetivo azulgrana: alcanzar los 100 puntos. Aunque el marcador es ajustado, el impacto es profundo: el Glorioso sale del descenso mientras el Barça se ve obligado a aterrizar tras un título que parecía inalcanzable.
Este encuentro, correspondiente a la jornada 36 de LaLiga EA Sports, estuvo marcado por un contraste emocional notable: urgencia absoluta para los locales y resaca por parte del campeón. Y eso quedó patente. El equipo dirigido por Quique Sánchez Flores salió decidido a atacar y terminó defendiendo con uñas y dientes. Por su parte, el conjunto de Hansi Flick, con cambios en su alineación, dominó la posesión pero nunca logró controlar el partido.
El gol que transforma una temporada
La jugada que puede cambiar el rumbo del Alavés llegó en el 45+1. Un córner lanzado desde la izquierda encontró la mala defensa del Barça; tras un despeje desafortunado, el balón quedó suelto en el área y se generó un caos total. Antonio Blanco logró devolver el esférico al centro del área con un cabezazo, donde Diabaté ejecutó una volea a media vuelta que encendió la pasión en Vitoria. Un tanto de Diabaté tras un córner decidió un duelo que, por intensidad, fue ganado sin duda por el equipo más necesitado.
El contexto convierte este gol en algo más que un simple dato estadístico:
- Diabaté, con 26 años y cedido desde el GAIS sueco, llegaba con solo un gol anotado en Liga.
- Su temporada había sido decepcionante, marcada por las dudas y la falta de continuidad.
- Se convierte en el segundo costamarfileño que marca al Barça en Liga en lo que va del siglo.
Ese 1-0 obligó al Alavés a realizar un ejercicio de supervivencia durante la segunda mitad. Se replegaron con una línea defensiva muy junta, brindando ayudas constantes en las bandas y cada falta táctica o despeje era interpretado como si fuera un gol. Los últimos diez minutos fueron una mezcla de épica, nervios y reloj: cada balón dividido se vivía como si fuera una final.
Un campeón con la mente en otro lugar
El partido dejó claro que el Barça ya no mira hacia los 100 puntos, sino hacia mantener ese 1:1… tanto en el marcador como en su estrategia para llegar sano al final de la temporada. La ambición por alcanzar las tres cifras se desvaneció en Vitoria. El equipo dirigido por Flick, tras celebrar su título con entusiasmo, mostró su versión más apagada.
Algunos datos revelan su naufragio ofensivo:
- No realizaron ni un solo disparo a puerta durante todo el encuentro.
- A pesar de tener una posesión abrumadora (cerca del 77%), esta resultó estéril.
- Muchos ataques simétricos pero poca profundidad real.
- Todos sus tiros fueron o bloqueados o desviados.
La estrategia del técnico alemán incluía rotaciones; así vimos a un Szczęsny, quien pasó de ser líder durante la celebración del título a meterse bajo palos en un escenario complicado, junto a la inclusión del canterano Álvaro Cortés como central. El portero polaco tuvo una noche extraña: aunque no tuvo mucho trabajo, salió derrotado debido a una acción mal gestionada durante un balón parado, algo que ya había sido objeto de análisis recientes sobre el nuevo guardameta culé.
En ataque, las mejores oportunidades para los azulgranas llegaron desde las bandas, especialmente por parte de Marcus Rashford, quien tuvo dos claras ocasiones al segundo palo pero no supo aprovecharlas. Fue sin duda el más incisivo del ataque culé pero también tuvo su cuota de responsabilidad en el gol encajado al no despejar con firmeza durante ese córner clave. Lewandowski pasó casi desapercibido; Olmo no encontró líneas de pase adecuadas y los cambios realizados por Flick (Ferran, Pedri, Xavi Espart) no alteraron la dinámica del juego.
El Alavés más reconocible: orden, intensidad y fe
Mientras los culés se perdían entre pases horizontales sin sentido, el Alavés se adhirió firmemente a su plan. Quique Sánchez Flores mantuvo su línea defensiva de cinco jugadores muy compactos; destacaron actuaciones sobresalientes como las de Rebbach, incansable por la banda, y Koski, sólido en duelos y autor de un despeje acrobático que evitó un remate claro de Ferran.
Elementos tácticos clave para la victoria babazorra:
- Defensa excepcional dentro del área, defendiendo bien los centros y ofreciendo ayudas continuas.
- Capacidad para sufrir sin balón: solo tuvieron un 22,8% de posesión pero generaron 6 disparos frente a los 5 del Barça.
- Transiciones rápidas aprovechando el desgaste culé especialmente durante la primera mitad.
- Control emocional sobre el partido: faltas estratégicas y ritmo cortado cuando era necesario.
Además, el Alavés enlaza ya 10 partidos consecutivos marcando en Liga, su mejor racha desde 2018. Y lo hace justo cuando más lo necesita este curso tan delicado donde está jugando su permanencia bajo presión casi límite.
La victoria no solo saca al Glorioso del descenso; también refuerza la creencia colectiva de que este equipo compite mejor cuando mayor es la tensión sobre sus hombros. Y envía un mensaje claro a sus rivales directos: el Alavés no tiene intención alguna de rendirse.
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