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LeBron James y sus Lakers arrasaron a los Rockets de Houston, tras la victoria 119-96 el equipo de Los Angeles regresará a una final de conferencia tras pasar su período más largo alejado de esas lides.
La superestrella tuvo un quinto partido en el que dejó ver su mejor versión, siendo el líder indiscutible de los Lakers este 13 de septiembre de 2020. Aportó un doble-doble de 29 puntos, 11 rebotes, siete asistencias, dos robos y un tapón.
Pero la contribución de LeBron va más allá de los puntos y las asistencias. La grandeza de este jugador se impone con cada paso que da en la cancha. Esto se pudo observar en una jugada que protagonizó con Austin Rivers.
El jugador de los Rockets le pegó el balón al líder de los angelinos en la cabeza, claramente sin intención. Inmediatamente LeBron se dirigió a él con la furia de un gladiador. Su oponente casi se arrodilla a pedir perdón.
En el baloncesto, ese es un factor clave. Es el poder.
Mientras tanto, las consecuencias de la victoria de los Lakers ya han dejado huella en sus rivales de Houston, su entrenador, Mike D’Antoni, ya anunció que abandona la nave.
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