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Atletico 1 - Bodo 2

El «Pupas» se congeló en el Metropolitano

Los rojiblancos cayeron 1-2 en casa ante el modesto conjunto noruego y se condenaron a una previa europea tras una actuación tan fría como la nevada que los recibieron.

Paul Monzón 29 Ene 2026 - 02:55 CET
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Madrid amaneció blanca y helada, como si la ciudad hubiera querido ensayar el guion de lo que vendría horas después. El Bodo llegaba desde el Ártico y encontraba su clima ideal. El Atlético, en cambio, quedó atrapado en su propio invierno: un equipo sin chispa, sin alma y sin fútbol. La nieve fue preludio de un resbalón que dolerá más que cualquier ventisca.

Durante los primeros minutos, el conjunto noruego mostró los colmillos. Brunstad Fet avisó, Hogh perdonó, y Giménez tuvo que salvar bajo palos. El Metropolitano contenía el aliento y el Atlético, tras tantearse, reaccionó a su manera: a base de centros, empujones y cabezazos. Sorloth, siempre con el instinto del gol tatuado en el cuello, rompió la igualdad con un testarazo que hacía pensar en una noche serena. Apenas un espejismo.

Porque después, el equipo de Simeone se volvió torpe, deslavazado, como si jugar en campo rival le exigiera más de lo que podía dar. Julián Álvarez marcó un golazo olímpico… que el árbitro decidió anular entre gestos confusos y protestas congeladas. Barrios estrelló otro balón en el larguero. La fortuna ya había elegido bando.

Y el fútbol también. El empate del Bodo nació de una combinación quirúrgica entre laterales: izquierda y derecha cosiendo la herida rojiblanca. El 1-2, en cambio, fue puro castigo divino: un desbarajuste defensivo culminado por Hogh tras una rechace que nadie quiso limpiar. Para entonces, el Metropolitano era un bloque de hielo.

Simeone movió fichas como si jugara a contrarreloj, pero la inspiración quedó atrapada entre el vapor de los alientos y la neblina de la frustración. Ni Giuliano, que calentó sin entrar, ni los cambios defensivos lograron cambiar el destino. El Atlético dejó escapar lo que tanto necesitaba y se condenó a la incertidumbre de una previa que sabe un fracaso.

El “Cholo” miró al césped como quien busca respuestas en un espejo roto. El equipo que presume de no perder en casa eligió el peor momento para desmentirse. El Bodo, valiente y disciplinado, se llevó el partido y la gloria. Madrid lo recibió con nieve; ellos devolvieron la cortesía con una tormenta.

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