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La última jugada del encuentro resumió toda la película. Un remate flojo de Julián Álvarez, directo a las manos de Ryan, puso el punto final a un partido sin ritmo, sin claridad y con un Atlético desdibujado que sigue perdiendo terreno en la Liga.
Simeone descubrió con una alineación cargada de rotaciones, más por obligación que por fe. El mensaje era evidente: “esto es lo que hay”. Sin refuerzos, el equipo paga caro la acumulación de minutos y la falta de fondo de armario. Lenglet, inseguro; Baena y Julián, de nuevo fuera de tono; y una defensa que transmitió más dudas que certezas.
El Atlético arrancó dominando, con un par de cabezazos de Nico que obligaron a lucirse a Ryan. Pero el equipo se estaba desinflando. Todo se torció tras el grave choque entre Sorloth y Matías Moreno que detuvo el partido varios minutos. Ambos jugadores tuvieron que abandonar el campo, con el noruego trasladado al hospital.
La segunda parte solo sirvió para confirmar el atasco rojiblanco. Barrios cayó lesionado, Llorente terminó con molestias y Simeone agotó los cambios con más resignación que estrategia. Koke, Baena y Pubill intentaron darle ritmo al balón, pero el Levante, sólido atrás, apenas concedió espacios.
La ocasión más clara fue del conjunto local, cuando Oblak sacó una mano espectacular al cabezazo de Dela. Julián Álvarez tuvo la suya en el descuento, pero su volea centrada no inquietó al guardameta rival. Así se firmó un empate sin brillo que mantiene a los rojiblancos a siete puntos del Barcelona y seis del Real Madrid.
A tres días del duelo copero ante el Betis, Simeone encara una nueva semana con más preguntas que respuestas. El Atlético no encuentra gol ni confianza, y cada partido refuerza la sensación de que el equipo ha perdido la contundencia que lo distinguía. Un punto más… pero también una preocupación más.
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