El Sánchez-Pizjuán estalló en el minuto 49. Alexis Sánchez recibió un pase de Neal Maupay, controló y sacó un furibundo remate cruzado para vencer al portero Álex Remiro. El chileno llevaba cinco minutos en el campo. Había entrado al descanso sustituyendo a Isaac. Y con un solo toque le dio al Sevilla los tres puntos que lo sacan, de momento, de los puestos de descenso.
«Logré salir del fuera de juego, encontrar el espacio y allí le pegué con el corazón», declaró Sánchez a DAZN tras el partido. Salió a zona mixta con un chichón visible en la cabeza y una sonrisa que lo decía todo.
Los números son honestos y no favorecen al equipo hispalense: 38% de posesión frente al 62% de la Real Sociedad, cuatro tiros a puerta frente a siete.
Alexis Sánchez, el «Niño Maravilla» de Tocopilla, tiene 36 años y una carrera que ha pasado por el Barcelona, el Arsenal, el Manchester United, el Inter y ahora el Sevilla. Es su cuarto gol de la temporada con el club andaluz. El delantero tardó seis partidos en volver a anotar, después de que su última conquista fuera en el derbi ante el Real Betis el pasado 1 de marzo.
«Me ha tocado jugar siempre finales e instancias así en mi vida. Me sirve porque quiero ganar siempre. El apoyo de la gente fue increíble. Mis compañeros se entregan día a día. Yo me lo tomo con más tranquilidad porque creo que esa tranquilidad nos ayudará a ganar el próximo partido», declaró el chileno.
Gabriel Suazo tuvo también un gran encuentro por la banda izquierda, jugó todo el partido e incluso fue capitán en la última parte. Dos chilenos fundamentales en la victoria más importante del Sevilla en meses.
La situación y lo que viene
Con el triunfo, el Sevilla sale de la zona de descenso con 37 puntos, contra 36 del Alavés, que es el último que está bajando de categoría. El margen es mínimo pero existe. Y la próxima jornada, duelo por todo lo bajo y crucial para eludir el descenso. El estadio sevillano acogerá el choque frente a un Español en situación crítica y con 17 partidos sin ganar.
Un resultado no borra la angustia de una temporada entera al borde del abismo. Pero un Alexis Sánchez que entra desde el banquillo, encuentra el espacio en cinco minutos y lo manda cruzado «con el corazón» puede cambiar la dinámica de un vestuario que llegaba al límite.
El Sánchez-Pizjuán sigue oliendo a alivio. Ahora toca que dure.
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