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En dos horas y 21 minutos, Novak Djokovic se plantó en los octavos (donde le aguarda el sacador luxemburgués Gilles Muller), tras superar la resistencia de un Fernando Verdasco que pudo haber ganado, pero quemó sus opciones al fallar al final del tie-break del primer set.
El serbio avanza con autoridad a los octavos de final del Abierto de tenis de Australia, donde busca un quinto título que nadie logró en la era profesional.
El número uno del mundo se impuso al español Verdasco por 7-6 (10-8), 6-3 y 6-4 y se enfrentará al luxemburgués Gilles Mueller, sorpresivo vencedor del estadounidense John Isner por 7-6 (7-4), 7-5 (8-6) y 6-4.
«Fernando es un gran jugador, un ex top ten que me creó muchas dificultades con su potencia y su gran servicio», destacó Djokovic, que ganó 28 de los últimos 29 partidos que disputó en Melbourne Park.
Verdasco tuvo varias posibilidades de llevarse el set inicial.En el ‘tiebreak’ de esa primera manga, Verdasco, que conectó primeros servicios a una punta de 221 km/h, mantenía ventaja de 5/3 y saque, cuando cometió una aparatosa doble falta… antes de que Djokovic limpiara la línea en el siguiente punto.
En ese primer set, Djokovic no pudo quebrar el servicio de un Verdasco que solo en esa manga inicial anotó nueve del total de sus 16 saques directos.
Peor y más grave, Verdasco (que jugó conectado a un pulsómetro durante dos sets, hasta que se lo prohibió el árbitro) también incurrió en ese decisivo primer set… en 28 errores no forzados, de paso para un cómputo final de 50.
Es el séptimo partido que pierde el español, en los 11 enfrentamientos que lleva con el serbio.
Djokovic cerró la noche a toda orquesta, ya que logró que los espectadores en el Rod Laver Arena corearan un feliz cumpleaños destinado a su madre.
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