El tenista serbio, quien llegó a Australia sin estar vacunado contra el COVID-19, enfrentó una tormenta mediática y legal que culminó en su deportación. Sin embargo, detrás de las cámaras y los titulares, Djokovic asegura que vivió una experiencia aún más inquietante: un supuesto envenenamiento.
En una entrevista concedida a la revista GQ, Djokovic compartió por primera vez detalles de lo que ocurrió tras su estancia en el The Park Hotel Melbourne, un lugar que él y su familia no dudaron en calificar de insalubre. “Tuve algunos problemas de salud. Y me di cuenta de que en aquel hotel de Melbourne me dieron una comida que me había envenenado. Nunca se lo dije a nadie públicamente, pero tenía un nivel altísimo de metales pesados como plomo y mercurio. Y solo podía proceder de la comida”, reveló.
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Según el serbio, los síntomas comenzaron a manifestarse cuando regresó a Serbia: una aparente gripe que no cesaba y un cansancio extremo que lo empujaron a realizarse pruebas toxicológicas. Los resultados, asegura, confirmaron sus sospechas: algo en su dieta durante aquellos días había desencadenado la intoxicación.
A pesar de la gravedad de sus palabras, Djokovic no profundizó en detalles y, al ser cuestionado durante la rueda de prensa previa al Open de Australia, se limitó a responder: “No quiero entrar en detalles. Quien quiera tener más información que lea esa entrevista”.
El supuesto envenenamiento no fue la única sombra que se cernía sobre el The Park Hotel. Este recinto, descrito por el presidente serbio Aleksandar Vucic como “infame”, alojaba tanto a los viajeros sometidos a la cuarentena obligatoria de 14 días como a un grupo considerable de refugiados. Las críticas al lugar también vinieron de la madre del tenista, Dijana Djokovic, quien calificó las instalaciones como “horribles”. “Es un hotel pequeño para refugiados, con bichos, está sucio, la comida es pésima y no le dan la oportunidad de mudarse a una casa que ya está alquilada”, denunció.
Mientras el portavoz del Ministerio del Interior de Australia, consultado por GQ, rechazó comentar sobre “casos individuales” por razones de privacidad, el relato de Djokovic despertó más preguntas que respuestas.
El serbio, quien parece decidido a centrar su atención en la pista, deja un velo de misterio sobre aquel oscuro episodio. A medida que avanza el Open de Australia, su enfoque parece claro: el tenis. Sin embargo, la intriga sobre lo ocurrido en aquel hotel en Melbourne persiste, y con ella, una historia que aún aguarda por ser completamente desvelada.