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UN GOLPE DE SUERTE QUE DESAFÍA LAS ESTADÍSTICAS

Un jubilado encuentra un billete de lotería olvidado en un bolsillo… y gana 24 millones de euros

Jimmie Smith, jubilado estadounidense, descubre un billete de lotería premiado con 24 millones de euros en el bolsillo de una camisa olvidada

Periodista Digital 09 May 2025 - 04:29 CET
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La vida puede dar un vuelco inesperado en cuestión de minutos.

Así lo demuestra la historia de Jimmie Smith, un jubilado de Nueva Jersey que, tras encontrar un billete de lotería en el bolsillo de una camisa olvidada, se convirtió en millonario casi por casualidad.

El premio: nada menos que 24 millones de euros.

Este relato no solo es una anécdota sobre la suerte, sino también una reflexión sobre el impacto económico y emocional que puede tener el azar en la vida cotidiana.

Un descuido que casi cuesta una fortuna

Todo comenzó hace casi un año, cuando Smith, padre de dos hijos y residente en East Orange, adquirió un boleto para la lotería de Nueva York mientras hacía la compra en una tienda del barrio de Tribeca. Como muchos otros jugadores habituales, Smith guardó el billete en el bolsillo sin prestarle demasiada atención, acumulando otros tantos a la espera de tener tiempo para revisarlos.

Durante meses, ese pequeño trozo de papel permaneció olvidado entre las prendas del armario. La rutina diaria y la falta de expectativas hicieron que Smith no se molestara en comprobar los números. “Siempre me decía: ‘Los comprobaré cuando tenga tiempo’”, confesó después, relatando su historia a los medios y a los funcionarios de la administración de lotería.

La llamada del destino: solo horas antes del plazo final

El giro dramático llegó cuando Smith escuchó en la televisión que había un premio millonario sin reclamar. El plazo para cobrarlo estaba a punto de expirar: apenas le quedaban unas horas para evitar que su fortuna se esfumara para siempre. Movido por la curiosidad, rebuscó entre su ropa y revisó la pila de boletos acumulados.

Al cotejar los números —5, 12, 13, 22, 25 y 35— con los resultados oficiales, se quedó atónito. El décimo premiado era suyo y el premio ascendía a 24,1 millones de dólares (aproximadamente 24 millones de euros). “Me quedé un minuto pensando: ‘¿Veo lo que veo?’”, relató Smith. Tuvo que salir a tomar aire fresco antes de asimilar lo que acababa de descubrir.

Un trámite contrarreloj y una decisión discreta

En Nueva York, los ganadores disponen de hasta un año para reclamar sus premios. En otros países como España los plazos son mucho más breves; por ejemplo, solo tres meses para la mayoría de sorteos nacionales. Si Smith hubiese tardado unas horas más, su sueño habría quedado reducido a nada.

Después del shock inicial y tras completar los trámites legales, Smith optó por recibir su premio en pagos anuales durante 26 años. Lejos del estereotipo del ganador ostentoso, decidió mantener un perfil bajo y alejarse del foco mediático. Esta prudencia es habitual entre quienes reciben grandes sumas inesperadas: el anonimato les protege frente a riesgos financieros y personales.

El azar como protagonista económico

Historias como la de Smith no son tan inusuales como parecen. Cada año millones de personas participan en loterías con la esperanza —más bien remota— de cambiar su vida. Las probabilidades reales son mínimas, pero casos recientes muestran que el azar no entiende ni de clases sociales ni de edades.

La compra impulsiva o rutinaria de décimos forma parte del imaginario colectivo europeo y estadounidense. Sin embargo, las historias más sorprendentes suelen estar marcadas por despistes o situaciones cotidianas donde el premio queda “olvidado” hasta que surge algún detonante externo.

Impacto personal y social

El caso de Jimmie Smith pone sobre la mesa varias cuestiones relevantes:

Lotería y sociedad: algo más que azar

Aunque estos relatos suelen presentarse como cuentos felices, también invitan a reflexionar sobre las expectativas frente al juego. La mayoría nunca llega a experimentar semejante golpe de suerte; sin embargo, las loterías continúan generando ingresos millonarios para los Estados y sostienen programas sociales gracias a la recaudación.

El caso reciente ilustra cómo una simple costumbre —guardar un billete “para más tarde”— puede acabar cambiando radicalmente la vida no solo del ganador sino también del entorno familiar y comunitario.

Consejos prácticos tras historias como esta

La historia real de Jimmie Smith nos recuerda que incluso aquello que parece rutinario —un simple billete olvidado— puede esconder el giro más inesperado. Y aunque no todos tengamos semejante golpe de suerte, comprobar ese décimo guardado sigue alimentando uno de los sueños más universales: el azar capaz de transformar vidas.

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