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Todo fake.
Pedro Sánchez llegó el lunes a Campamento, en el suroeste de Madrid, vestido con chaleco reflectante, casco y una amplia sonrisa.
Frente a las cámaras y con una excavadora amarilla desmantelando viejos muros del Ejército, proclamó el inicio de la Operación Campamento: la construcción de 10.700 viviendas asequibles en los terrenos del acuartelamiento Teniente Muñoz Castellanos, ubicado en el paseo de Extremadura.
Acompañado por ministros como Óscar López, Félix Bolaños e Isabel Rodríguez, se comprometió a convertir las palabras en acciones en un barrio que transformará 211 hectáreas con pisos protegidos, áreas verdes y equipamientos.
Sin embargo, este martes, apenas 24 horas después, la situación dio un giro inesperado. La gran excavadora de demolición estaba inmóvil.
No había señales de derribos o escombros, ni rastro de los obreros que rodeaban al presidente durante su visita. Solo dos pequeñas máquinas movían barro en el suelo y una influencer con chaleco y casco grababa para el Ministerio de Vivienda, según relatan testigos. Los vecinos no dudan: «Solo fue para la foto», aseguran. Este parón inmediato aviva el escepticismo sobre un proyecto que ha acumulado retrasos a lo largo de los años.
La Operación Campamento no es un concepto reciente. Se aprobó hace más de 30 años, pero ha visto intentos fallidos por parte de gobiernos como el de Felipe González en 1989 o José Luis Rodríguez Zapatero en 2006, quien prometió la construcción de 10.700 viviendas en cuatro años. Sin embargo, nada se edificó entonces. Actualmente, el Ayuntamiento de Madrid otorgó licencia para demoler el 11 de julio de 2025, pero las máquinas tardaron medio año en aparecer, justo a tiempo para la visita de Sánchez. El alcalde José Luis Martínez-Almeida -quien no fue invitado al acto-, con ironía, se pregunta: «¿Acaso estaban buscando una fecha en la agenda del presidente?». Subraya que sin la participación del Ayuntamiento, «no se mueve un ladrillo».
Los vecinos de los barrios cercanos como Batán y Aluche sienten una mezcla entre esperanza y desconfianza. Una vecina comenta: «Revalorizará la zona, pero no tengo muchas esperanzas. Esto se hace por elecciones». Otra agrega: «Si al final se lleva a cabo, no será gracias a Sánchez«. El proyecto contempla construir 7.000 viviendas protegidas, que incluyen: 3.800 VPPL (Vivienda con Protección Pública de Precio Limitado), 2.100 VPPB (Vivienda con Protección Pública Básica) y 1.100 para alquiler. Las restantes 3.700, serán libres. Además, habrá 22 zonas verdes, más de 8.000 árboles, así como espacios comerciales que suman hasta 93.340 m², oficinas por un total de 59.048 m², y equipamientos como colegios y espacios deportivos.
A continuación se muestra un desglose claro sobre las viviendas proyectadas:
| Tipo de vivienda | Número | Porcentaje del total |
|---|---|---|
| VPPL | 3.800 | Parte de 65% protegidas |
| VPPB | 2.100 | Parte de 65% protegidas |
| Alquiler | 1.100 | Parte de 65% protegidas |
| Libre | 3.700 | 35% restante |
| Total | 10.700 | 100% |
El Gobierno central resalta que el total será promovido públicamente, blindado contra la especulación inmobiliaria y gestionado por Casa 47 (anteriormente conocida como Sepes), que posee el 98% del terreno. Para Isabel Rodríguez esto representa «el mejor plan en cuatro décadas». Sin embargo, Isabel Díaz Ayuso y su equipo critican esta falta de colaboración: no fueron invitados al evento a pesar de que Madrid construye el 50% del total de vivienda protegida en España. Cuestionan también las prometidas 184.000 viviendas por parte de Sánchez.
El momento coincide con anuncios electorales relevantes.
El lunes pasado, Sánchez propuso bonificar el 100% del IRPF a propietarios que no aumenten los alquileres y limitar los contratos temporales. Críticos opinan que esto parece más un espectáculo: veinte cargos para ver dos máquinas derribar un muro. Además hay un detalle personal interesante: Sánchez y su pareja Begoña Gómez poseen un piso de 80 m² en Aluche, adquirido en 2005 mediante una hipoteca ventajosa gracias a su posición en Caja Madrid; colinda con los terrenos del nuevo proyecto, lo cual podría revalorizarse considerablemente.
Retrasos crónicos y claves del proyecto
La propuesta conocida como la Operación Campamento se estructura en tres fases distintas; las dos primeras al sur de la A-5 pueden llevarse a cabo simultáneamente o por separado mientras que la tercera al norte espera contar con soterramiento para conectar con Pozuelo de Alarcón y Alcorcón. La inversión prevista supera los 357 millones de euros y abarca una superficie total cercana a los 2,1 millones m², similar a lo planeado para Madrid Nuevo Norte; incluye además 154.169 m² destinados a zonas verdes, 560.980 m² para calles y otros 180.904 m² para equipamientos sociales.
Los vecinos recuerdan promesas incumplidas desde hace años: «Lleva ya dos décadas aprobado», dice uno; otro añade: «Ayer fue todo ruido; hoy parece una pantomima». El alcalde Almeida insiste en el papel esencial del Ayuntamiento: aunque otorgaron licencia en julio del año pasado, su ejecución depende directamente del Gobierno municipal; los terrenos fueron cedidos por el Ministerio de Defensa al Ministerio de Transportes y Agenda Urbana.
Ayuso cuestiona abiertamente: «¿Dónde están esas prometidas 184 mil viviendas?».
En Madrid, la cuestión vivienda es candente y este proyecto puede contribuir significativamente al escaso stock asequible dentro del mercado actual tan tenso; no obstante, la inactividad actual genera inquietudes sobre si realmente veremos un arranque auténtico o si todo fue simplemente parte del espectáculo electoral; los vecinos esperan hechos concretos más allá del uso decorativo del casco blanco o las comitivas políticas presentes.
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