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El aumento de precios en las estaciones de servicio europeas ha forzado a los gobiernos a actuar con rapidez. En Portugal, ya se ha puesto en marcha una rebaja extraordinaria de impuestos sobre combustibles, mientras que en España, el sector de las gasolineras está presionando al Gobierno para que implemente medidas similares que frenen el encarecimiento que ha afectado a los conductores en solo una semana.
Los conductores, los grandes atracados por el Estado
La presión fiscal que soportan los conductores españoles sólo puede calificarse de atraco a mano armada. Y es que a lo largo de toda la vida útil de un coche desde que se compra hasta que se achatarra, los propietarios de vehículos en nuestro país deben pagar nada menos que 14 figuras tributarias entre impuestos y tasas. Así, no es de extrañar que cada año, los 27 millones de conductores de nuestro país abonen al Estado más de 40.000 millones de euros en impuestos y tasas.
En España, las elevadas cargas fiscales que pesan sobre los combustibles suponen un incremento de precio del 47% para la gasolina y del 43% para el gasóleo. Así, no es de extrañar que el Estado recaudase en 2024 -último año con datos completos disponibles- la friolera de 8.749 millones por el IVA y otros 13.960 millones de euros por el Impuesto Especial de Hidrocarburos. Sumando ambas figuras tributarias sale que el Gobierno ha trincado sólo por combustible 22.709 millones de euros.
Pero aquí no acaba la cosa. Existen muchos otros impuestos que encarecen la compra y el uso de un vehículo como, por ejemplo, el Impuesto de Matriculación que en 2024 recaudó 662 millones de euros al que hay que sumar el IVA de los coches nuevos que fueron otros 5.389 millones.
Otra de las partidas de gran recaudación, en este caso para los ayuntamientos, es el Impuesto Especial de Vehículos de Tracción Mecánica, conocido popularmente como Impuesto de Circulación. Gracias a él, los 8.124 municipios que hay en nuestro país trincaron a los conductores nada menos que 3.031 millones de euros.
Y por si todo esto aún no fuera suficiente, otros servicios que necesitan los coches como pasar por taller para revisión por kilometraje o reparación o tener un seguro también conllevan el pago del correspondiente robo al Estado. Así, los impuestos a los seguros de automóvil supusieron para el Estado 1.274 millones de euros de atraco en 2024. Por su parte, el IVA de piezas de recambio y mano de obra de los talleres significó que Hacienda nos quitase otros 5.663 millones de euros.
Y si por si todo esto no fuera ya suficiente robo, existe un impuesto encubierto que son las multas de tráfico. Y decimos que son un impuesto encubierto porque en los Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno ya ‘sabe’ cuantas infracciones al Código de la Circulación vamos a cometer los conductores. Al menos, eso es lo que se deduce del hecho de que cada año que se elaboran presupuestos, el Gobierno haga una previsión de recaudación por multas que, además, luego siempre se acaba superando ya que a lo largo del año, se van instalando nuevos radares que consiguen ese incremento en la cantidad recaudada.
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