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WASHINGTON FLEXIBILIZA SANCIONES CONTRA MOSCÚ PARA FRENAR LA ESCALADA ENERGÉTICA

EEUU permite la venta temporal de petróleo ruso para frenar el aumento de precios del crudo

Estados Unidos autoriza la compra de crudo ruso en tránsito hasta abril para mitigar el impacto en los mercados energéticos sacudidos por el conflicto con Irán y las tensiones en el estrecho de Ormuz

Periodista Digital 13 Mar 2026 - 08:33 CET
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Este jueves, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos hizo un anuncio significativo: permitirá temporalmente a los países adquirir petróleo ruso que se encuentre en tránsito.

Esta medida busca frenar la escalada de precios que ha surgido a raíz del conflicto en Oriente Medio. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, compartió la noticia a través de sus redes sociales, sugiriendo que podrían ingresar al mercado cientos de millones de barriles si se relajan las sanciones impuestas a Moscú.

La autorización es excepcional y estará vigente hasta el próximo 11 de abril. Bessent aclaró que estas exenciones permitirán la venta y entrega a nivel global del petróleo ruso que ya esté cargado en buques, sin que esto beneficie significativamente a Rusia, dado que solo afecta a cargamentos que ya están en camino. Esta decisión amplía una medida similar anunciada hace una semana, cuando Washington permitió a India acceder durante 30 días al petróleo ruso que permanecía varado en el mar.

El mercado energético bajo presión

La decisión llega en un momento crítico. En las últimas horas, el precio del barril de crudo ha superado los 100 dólares, impulsado por la creciente tensión en Oriente Medio. El enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán ha alterado las rutas energéticas de la región, especialmente tras los recientes incidentes ocurridos en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico clave para el comercio mundial de petróleo, por donde transita aproximadamente el 20% del crudo globalmente consumido.

Irán ha manifestado su intención de bloquear este corredor vital, lo que ha provocado una reacción en cadena en los mercados internacionales. El barril Brent, referencia europea, ha escalado hasta superar los 83 dólares, con un incremento cercano al 8% solo esta semana. Esta inestabilidad se siente directamente en las gasolineras españolas, donde el precio medio de la gasolina se sitúa ahora en 1,486 euros por litro, mientras que el diésel alcanza los 1,441 euros. Algunos puntos de venta han llegado a cobrar hasta dos euros por litro de gasolina.

El efecto sobre los conductores españoles

Los automovilistas españoles están sintiendo esta subida con fuerza. Desde el 27 de febrero, el precio de la gasolina de 95 octanos ha pasado de 1,478 euros por litro a 1,679 euros, lo que representa un incremento del 13,6%. El gasóleo también ha visto un encarecimiento aún mayor: un 25,6%, pasando de 1,435 euros a 1,802 euros por litro. En Países Bajos, el precio se eleva hasta los 2,069 euros por litro, mientras que Bulgaria ofrece la opción más económica dentro de la Unión Europea, con un coste de 1,229 euros por litro.

Los analistas advierten que si el precio del petróleo supera los 100 dólares por barril, Europa podría enfrentar gastos adicionales diarios cercanos a los 150 millones de euros en combustibles. Este encarecimiento no solo afecta a las gasolineras. Según expertos de Funcas, este aumento en los precios energéticos tendrá un impacto directo e inmediato sobre la cesta de la compra. Esto sucederá tanto por su efecto sobre los combustibles como sobre la electricidad y aumentará los costes productivos que eventualmente repercutirán en el consumidor final.

Estrategias para aliviar la presión

La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha decidido actuar para prevenir una crisis económica con consecuencias imprevisibles. Este miércoles, los países miembros acordaron liberar 400 millones de barriles desde sus reservas estratégicas. Esta medida tiene como objetivo aliviar la presión sobre los precios y evitar desabastecimientos derivados del bloqueo del estrecho de Ormuz. La AIE estima que esta liberación podría satisfacer la demanda durante unos 124 días; mientras tanto, España mantiene una autonomía calculada para cubrir necesidades durante 92 días.

Sin embargo, es importante mantener la calma. Los expertos advierten que cualquier alivio económico no será inmediato ni automático. La gasolina y el diésel que repostamos hoy fueron adquiridos y refinados hace semanas; concretamente en enero. Por lo tanto, aunque liberar reservas pueda calmar ahora mismo los mercados internacionales, aún quedará tiempo antes que los conductores noten una reducción real en sus surtidores.

Desde el sector privado, la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) ha presentado al Gobierno dos propuestas fiscales. Según sus estimaciones podrían reducir el precio del carburante hasta en 37 céntimos por litro. La primera propuesta es rebajar el IVA sobre carburantes del 21% al 10%, lo cual permitiría bajar inmediatamente unos 15 céntimos por litro. La segunda consiste en aplicar una reducción temporal del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos: un 50% para diésel y un 40% para gasolina.

La visión particular de Trump

El presidente estadounidense, Donald Trump, también ha expresado su opinión sobre esta situación energética desde una perspectiva diferente. En un mensaje publicado en su red social Truth Social, afirmó que el aumento del precio del crudo podría resultar beneficioso para Estados Unidos. «Somos claramente el mayor productor mundial de petróleo; así que cuando suben los precios ganamos mucho dinero», escribió. Trump enfatizó además su compromiso continuo con las operaciones militares contra Irán y con desmantelar su programa nuclear.

El encarecimiento del petróleo también está generando otro efecto colateral: vuelve más rentables métodos extractivos costosos como el fracking o las arenas bituminosas especialmente en territorios como Estados Unidos y Canadá. Las acciones bursátiles de las grandes petroleras ya reflejan este potencial incremento en beneficios debido al aumento del precio del combustible. De hecho, Repsol ha registrado un avance superior al 7% esta semana; prácticamente lo mismo que se ha revalorizado el barril Brent.

Proyecciones futuras

La incertidumbre respecto al desenlace del conflicto es total. Los analistas anticipan dos escenarios opuestos. Si las naciones involucradas logran llegar a un acuerdo negociado o establecer un alto al fuego pronto volvería a operar normalmente el estrecho de Ormuz, haciendo posible una caída del precio del petróleo hacia los 80 dólares por barril. Sin embargo, si no se llega a ningún pacto y persiste la tensión bélica podría transformarse en una guerra prolongada y llevar al precio del petróleo más allá de los 120 dólares por barril; esto generaría presiones inflacionarias y volatilidad económica global.

Mientras tanto, según expertos lo más prudente sería «esperar y observar» antes actuar. La inestabilidad del precio del petróleo seguirá impactando no solo combustibles sino también alimentos e hipotecas; además se prevé un aumento continuado del euríbor. Todo esto es una cascada cuyas consecuencias recordarán a todos cómo conflictos geopolíticos distantes tienen repercusiones muy cercanas.

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