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CRUDO RUSO EN JAQUE

Oleoducto Druzhba: la tubería soviética que financia a Putin y tensa la UE

Hungría bloquea 90.000 millones de euros a Ucrania hasta reabrir el Druzhba, esencial para el petróleo ruso que llega a Budapest y Bratislava

Periodista Digital 18 Mar 2026 - 04:36 CET
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El oleoducto Druzhba, esa extensa tubería de 4.000 kilómetros construida en los años 60 por la Unión Soviética, continúa su labor de transportar crudo ruso hacia Europa. Su nombre, que significa «amistad» en ruso, ha adquirido un significado más polémico en la actualidad, generando tensiones entre Kiev, Hungría y la UE. Recientemente, Volodímir Zelenski ha tomado una decisión clave: acepta la llegada de expertos europeos para evaluar y reparar los daños ocasionados por los ataques rusos a finales de enero. Todo esto con el objetivo de desbloquear un préstamo crucial.

Viktor Orbán tiene las cosas claras. Ha decidido poner un alto a los 90.000 millones de euros en eurobonos destinados a Ucrania hasta que se restablezca el flujo del petróleo. «Si Zelenski desea el dinero de Bruselas, debe reabrir el oleoducto», afirma en sus redes sociales. Tanto Hungría como Eslovaquia dependen de esta ruta sur que atraviesa Ucrania. Sin ella, sus refinerías, diseñadas para procesar crudo ruso, enfrentan serios problemas. Cambiar de proveedores no solo es complicado, también requiere tiempo y recursos económicos.

El recorrido y su poder

El oleoducto Druzhba comienza en Rusia y se ramifica en dos direcciones:

Las estaciones de bombeo son las encargadas de mantener la presión adecuada. Equipos de sensores están dispuestos para detectar cualquier fuga. Sin embargo, la mezcla de tramos antiguos con otros más modernos dificulta su mantenimiento. Su relevancia en el suministro de petróleo ruso, así como su paso por Ucrania, lo han convertido en un elemento clave en el conflicto político entre Kiev, Hungría y la Unión Europea.

La gestión del oleoducto está bajo control ucraniano en tramos estratégicos. Desde la invasión rusa en 2022, ha habido interrupciones del flujo en varias ocasiones. Mientras que Kiev atribuye estas paradas a misiles rusos, desde Budapest se habla de un «bloqueo político». En agosto de 2025, drones ucranianos atacaron una estación en Unecha, ubicada en Bryansk, cerca de la frontera rusa; un incendio masivo puso en jaque 60 millones de toneladas anuales del suministro. Aunque Rusia asegura que las reparaciones se realizarán en 48 horas, el flujo se detiene.

El ministro húngaro, Peter Szijjarto, no se ha quedado callado y acusa a Kiev de negarse a recibir visitas técnicas para evaluar la situación. «Estamos técnicamente listos, pero políticamente bloqueados», señala. Como respuesta contundente, Hungría ha decidido cortar el suministro de diésel hacia Ucrania y retener fondos y oro del banco estatal Oschadbank.

Bruselas media en el pulso

Por su parte, tanto António Costa como Ursula von der Leyen han ofrecido apoyo técnico y financiero para resolver esta crisis. «Expertos están disponibles ya», expresan en una carta dirigida a Zelenski. Este responde con diplomacia: «Ucrania es un socio fiable. Realizaremos las reparaciones necesarias pese a los ataques rusos». Además, prevé que permanecerán al menos un mes y medio sin nuevos bombardeos e incluso plantea soterrar depósitos para garantizar el futuro.

Desde Chequia surge una propuesta interesante: liderar una misión con técnicos independientes, excluyendo húngaros y eslovacos del equipo. La cumbre europea programada para este jueves podría ser crucial para desbloquear el veto impuesto por Orbán, un movimiento que podría influir considerablemente en su campaña electoral prevista para abril.

Sin embargo, lo que está realmente en juego es lo económico. Este crudo contribuye al financiamiento de la guerra emprendida por Putin. Rusia recibe miles de millones que se destinan al esfuerzo bélico; Europa busca romper esos vínculos: hay planes para prohibir el gas ruso en 2027 y se han impuesto sanciones al petróleo pese al aumento de precios debido a los bloqueos en estrechos como Ormuz. Mientras tanto, Donald Trump levanta sanciones y critica a la OTAN por su postura ante Irán; no obstante, tanto Hungría como Eslovaquia cuentan con excepciones.

País Dependencia del Druzhba Acción reciente
Hungría Alta; refinerías específicas Bloquea préstamo UE
Eslovaquia Alta Acusa chantaje
Ucrania Controla paso Acepta inspección
Rusia Fuente crudo Ataca infraestructuras

La paradoja resulta dolorosa: fondos europeos destinados al petróleo ruso. Mientras Orbán cosecha votos, Putin gana tiempo y recursos económicos valiosos. En medio del caos generado por Irán y las negociaciones impulsadas por Trump, el oleoducto Druzhba marca el compás dentro de Bruselas. ¿Se reabrirá antes de la cumbre?

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