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Solo podrán operar en su región de origen y fuera del sector inmobiliario

Bruselas impone a la banca española una terapia de choque a cambio del rescate

Marca el final de unas cajas de ahorros que llegaron a controlar el 50% del mercado

Periodista Digital 29 Nov 2012 - 07:11 CET
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La Comisión Europea aprobó este 28 d enoviembre de 2012 los planes de reestructuración exigidos a las cuatro entidades nacionalizadas a cambio del primer tramo de ayudas (por valor de 37.000 millones de euros) del rescate de la banca española. La terapia aplicada supone una de las mayores transformaciones del sector desde el comienzo del euro.

Y marca el final de unas cajas de ahorros que llegaron a controlar el 50% del mercado.

Como escribe Bernando de Miguel en ‘Cinco Días‘, el viaje hacia ninguna parte de las cajas de ahorro se inició en 1988, cuando el Gobierno de Felipe González autorizó a ese tipo de entidades a expandirse por todo el territorio español.

Las cajas apenas aprovecharon el permiso hasta que a finales del siglo XX, con la llegada del euro, se sumaron a la vorágine inmobiliaria que disparó el número de oficinas bancarias en un 50%.

La escapada terminó este miércoles para 12 entidades (las siete cajas integradas en Bankia, las dos fusionadas en Novagalicia y las tres integradas en Catalunya Banc) con una despiadada diatriba del comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, quien acusó a los cuatro bancos nacionalizados -también a Banco de Valencia- de haber fracasado estrepitosamente en su adaptación a la nueva realidad del mercado.

«Los culpables son quienes gestionaron mal».

«No voy dar nombres y apellidos pero a todos se nos ocurren algunos y podríamos hacer una lista bastante larga».

OPTIMISMO EN BANKIA

Bankia confía en que la ayuda aprobada le sirva para volver a la senda de beneficios desde el próximo año -prevé ganar 800 millones- y obtener 1.200 millones en 2015, tras presentar unas pérdidas este ejercicio de 19.000 millones.

Eso sí, para lograr las ayudas de Bruselas, además de que los clientes de híbridos y los accionistas asuman pérdidas, habrá prescindido de 6.000 empleados (espera que de forma no traumática) y cerrado 1.100 oficinas -400 más de las que preveía-, lo que supone un recorte del 39% en sucursales y del 28% en plantilla en tres años.

También tendrá que vender todas sus participaciones industriales, incluida la joya de la corona, el 15% de Mapfre, única participada que Bankia quería conservar al ser un socio estratégico con el que mantiene un acuerdo comercial.

Venderá así su 12% en IAG, fruto de la fusión de Iberia y British Airways, y su filial en Miami, City National Bank of Florida. Y no podrá repartir dividendo durante el próximo ejercicio.

Bankia prevé desprenderse entre el traspaso de activos a Sareb, la venta de participadas y otras carteras y la salida de créditos de 50.000 millones de euros.

El plan estratégico a tres años de Bankia -2012 a 2015, aunque Bruselas le ha dado cinco hasta 2017 para realizar su ajuste- pasa por destinar 24.800 millones a saneamientos, de los que 12.200 millones ya estaban dotados a cierre de septiembre y quedan pendientes 12.600 millones de los que 11.400 millones, deben realizarse en las próximas semanas, antes del traspaso de activos al banco malo.

Bankia, así, espera tener un exceso de capital de 5.400 millones y una rentabilidad sobre recursos propios del 10% en tres años.

Bankia, el banco que cotiza y que depende de BFA, tiene unas necesidades de capital de 15.500 millones que forman parte de las del conjunto del grupo.

De ellos, 4.800 millones provendrán del canje de híbridos, más 10.700 millones que serán aportados por los accionistas (se hará una ampliación de capital en la que BFA, 100% del FROB, garantiza la operación).

Goirigolzarri: «Me voy a dejar la vida»

José Ignacio Goirigolzarri, en un tono mucho más serio y duro que el habitual aseguró:

«Me voy a dejar la piel y vida» para que las previsiones de beneficios que ha presentado el grupo «se conviertan en realidad», y para que las ayudas aportadas a la entidad «no cuesten dinero a los contribuyentes».

El escenario que prevé Bankia «es la devolución de las ayudas. Vamos a intentar generar valor para conseguir la recuperación de las ayudas y, si encima el contribuyente puede tener más, pues mejor», subrayó el presidente de la entidad.

Goirigolzarri considera que las condiciones impuestas por Bruselas a Bankia son más exigentes que las impuestas a otras entidades nacionalizadas tanto españolas como europeas, y citó Alemania.

El nuevo plan estratégico configura un cambio de su cartera crediticia, con un mayor peso de la financiación a empresas y prácticamente sin exposición a la actividad inmobiliaria -2,5% del total de la cartera crediticia en 2012-.

La entidad, que tiene que limitarse a realizar banca minorista en sus zonas de origen, prevé nuevas concesiones de préstamos de 52.000 millones hasta el año 2015, el 84% de ellos para empresas. Bankia reducirá su tamaño un 20% en tres años, aunque Bruselas exige un recorte del 60% desde 2010 a 2017.

 

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