Un popular detective, interpretado por Robert de Niro, sumerge su cara en una bañera llena de cubitos de hielo antes de salir de casa: así consigue, de una tacada, despertarse del todo, mejorar su cutis, endurecer su aspecto y consolidar su fama. Se trata de la película de John Herzfeld, Quince minutos, que nos presenta al detective de homicidios de la ciudad de Nueva York Eddie Fleming, todo un experto en la manipulación de la información, gracias a lo que ha conseguido ser también una estrella multimedia. Los quince minutos de fama a los que según Andy Warhol todos deberíamos poder acceder en la sociedad desarrollada, se estiran en este caso hasta abarcar toda una vida, debido a la habilidad de Eddie para coordinar las intervenciones policiales con la oportuna irrupción de las cámaras en la escena del crimen. Por ironías del destino, una cámara filmará su propio asesinato, perpetrado por “los malos de la película”, dos inmigrantes procedentes del antiguo Telón de Acero, grandes aficionados al vodka. Dos malos, uno ruso y otro checo. Pero sobre todo un ruso malísimo, un auténtico ruso negro, como el cóctel de vodka Black Russian creado a mediados del siglo XX, en plena guerra fría, y convertido ya en todo un clásico de la coctelería.
Al crimen por el vodka. El vodka está presente a lo largo de toda la película en el entorno en el que el malvado ruso y su amigo checo cometen sus crímenes sucesivos: se puede apreciar una colección de botellas de vodka sobre el armario de la casa donde los criminales matan de improviso a un matrimonio amigo; ambos criminales beben a morro de una botella de vodka mientras observan un programa de televisión sobre la autoestima y, a la vez, la filmación del crimen anterior; una botella de vodka presencia el crimen de la prostituta en la habitación 625 del Hotel King Edward en la neoyorquina 8ª Avenida… Bien es verdad que el malvado ruso no le hace ascos a una botella de champán, con la que brinda con su amigo checo mientras ven en un bar la retransmisión (en diferido, claro) del cruel asesinato de Eddie, en donde ellos logran la fama como actores principales.
Gus y sus cuadrados de seda. Un gin & tonic mezclado por Robert de Niro sentado sobre un retrete, unos whiskies en vaso tumbler, una cerveza Heineken, son otras referencias alcohólicas que la película nos ofrece. Y una copa de cóctel, plana y de cristal, como adorno en la pared de la oficina de escorts donde va Eddie a investigar el crimen de la prostituta y los asesinos a hacer callar a potenciales testigos. Una copa de cóctel que bien podría estar llena de vodka y Kahlúa, la audaz combinación que creó Gustace Tops, el jefe de camareros del Hotel Metropol de Bruselas, para Pearl Mesta, embajadora de los Estados Unidos en Luxemburgo durante la guerra fría, bautizada irónicamente como ruso negro y cuya fórmula ofrecía el popularmente conocido como Gus a sus mejores clientes en unos pequeños cuadrados de seda con su retrato, cuadrados que figuran hoy día en manos de los coleccionistas como preciados tesoros.
Esta es la fórmula, junto con variantes y curiosidades sobre este cóctel:
· Black Russian: en coctelera con hielo verter dos tercios de vodka y un tercio de Kahlúa, agitar, colar y servir en copa de cóctel.
o Puede sorprender a los expertos si deposita en el fondo de la copa unos granos de un buen café natural.
o Si no encuentra Kahlúa, también puede utilizar en su lugar Tía María. En este lugar los granos de café deberían ser de Jamaica Blue Mountain (más de 100 € el kilo).
o Es un cóctel muy adecuado para la sobremesa.
o La tendencia actual es la de reducir la proporción del licor de café.
o Si le resulta muy fuerte puede servirlo en una copa con hielo picado.
o Una buena vodka rusa para este cóctel es la Stolichnaya, especialmente la Gold. De todas formas, el Instituto de Test de Bebidas de Chicago, en una cata ciega realizada en 1998, eligió como mejor vodka una marca francesa, Grey Goose, seguida de una canadiense. Stolichnaya Gold consiguió un honroso tercer puesto y la versión más usual de la marca el sexto.
· White Russian: en coctelera con hielo verter un medio de vodka, un cuarto de Kahlúa y un cuarto de nata líquida. Agitar, colar y servir en una copa de cristal, espolvoreando canela en polvo sobre la superficie.
o Otra versión: prepare un Black Russian y vierta por encima nata líquida ayudándose de una cuchara invertida, de modo similar al café irlandés.
o Tómelo cuando no quiera ser demasiado malo o cuando se sienta un poco zarista.
Si quiere saber lo que es el Kahlúa y sus diferencias con el Tía María, se lo contaré mañana.
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