Siguiendo con los continentes, ya que el contenido es el vino, como decíamos ayer, hablemos un poco de los embalajes de distribución, que seguro que se van a sorprender. Como no podría ser de otra forma, el envase elegido condicionará en gran medida las opciones posibles del embalaje de almacenamiento, transporte y distribución. Los más sencillos son los films retráctiles que se utilizan en el caso de latas o tetrabriks. Cuando se trata de botellas, son habituales las cajas de cartón y el uso de cartón ondulado, en donde existe toda una gama con mayor o menor resistencia, y claro, con distintos precios.
Respecto al uso del cartón en la cadena de distribución, hay un reciente estudio que ha llevado a cabo la consultora GFK por encargo de la Asociación Española de Fabricantes de Envases y Embalajes de Cartón Ondulado (AFCO) en el que se hacen referencias específicas al vino, en el sentido de la conveniencia del uso del cartón ondulado para proteger las botellas de vidrio, y los requerimientos específicos del cartón a utilizar teniendo en cuenta diversas variables, entre ellas el largo tiempo que en ocasiones se mantienen en su embalaje las botellas de vino. La capacidad de protección que ofrece el cartón ante la exposición al sol, el agua y la humedad, son evidentes.
Otro factor a tener en cuenta es que en estos tiempos el proceso de embalaje suele ser completamente mecanizado, y existen diversas soluciones para el depaletizado y paletizado de botellas de vidrio. Inser Robótica, por ejemplo, ofrece soluciones para ello, habiendo desarrollado una aplicación con un solo robot para el depaletizado de cajas con botellas vacías, y el encajado de botellas llenas y posterior paletizado de las cajas.
Tendencias de futuro. No todo reside en la funcionalidad sin más, y menos en la actualidad, ya que una de las tendencias más relevantes que se han producido en los últimos tiempos es la necesidad de que los envases y embalajes sean cada vez más ecológicos y respetuosos con el entorno. El reto actual, que confirman los expertos del sector, es garantizar la sostenibilidad completa de los productos, desde la fabricación hasta la llegada al consumidor final, pasando por todo el proceso de envasado, embalaje y distribución. Así que los envases y embalajes innovadores y el uso del término “ecodiseño” son dos aspectos que marcarán las tendencias futuras. Como lo hará el concepto de “usabilidad” del producto, a través del que se trata de identificar el proceso de relación entre el usuario y el producto para diseñar los envases de un modo más innovador y a la vez manejable, jugando a una suerte de complicidad con el usuario.
En cuanto a diseños innovadores, en el mundo del vino cada vez hay una mayor variedad de modelos de botellas, y algunas con diseños específicos. Pero acaso sea el sector de las aguas embotelladas, y las bebidas mixtas con alcohol, las que hayan sido por el momento las más combativas en este sentido, ofreciendo formas y aspectos muy llamativos, que ayudan a identificar el producto, diferenciarlo de la competencia y asociarlo a determinados valores que calan en segmentos específicos de consumidores. 
Así, por ejemplo, si se quiere ampliar el mercado hacia la población más joven, se puede apostar por opciones de envases innovadores que son más del gusto de los jóvenes, y que está constatado que admiten y valoran positivamente: etiquetas en combinación cromática con los tapones sintéticos, envases de aluminio, la tapa a rosca…
Y yendo aún más lejos, conviene estar muy pendientes de las innovaciones tecnológicas que se empiezan a introducir en otros sectores ajenos al del vino pero que permitirían seguramente posibilidades de adaptación. Fijémonos en los vidrios eléctricos, como el Privalite, un vidrio “inteligente” que cambia de transparente a traslúcido mate con solo apretar un botón. Podríamos tener la botella de vino protegida en su guarda, pero apreciar el color del caldo dentro de la botella en el momento de su consumo. O detengámonos a ver las posibilidades de los vidrios que se autolimpian, gracias a un recubrimiento muy delgado de óxido de titanio. Múltiples opciones en el panorama prospectivo en nuestro mundo del vino, siempre tradicional y a la vez innovador, porque nunca debemos perder de vista que finalmente lo que el consumidor quiere y aprecia es disfrutar de una copa de vino en las mejores condiciones. Por ello, debemos innovar en el continente pero mantener los valores que en cada caso hayamos conseguido en el contenido, en el fruto fermentado de la vid, que es la esencia de todo el proceso. Así, nunca tendremos el problema del patricio romano que contaba Plutarco, porque al final, detrás de las apariencias, el vino seguirá siendo la clave, y su placentera degustación el objetivo.
Antes de acabar, les ofreceré mañana algunos datos prácticos.
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