«Nacimos en el XIX, crecimos en el XX, nos apasiona el XXI», tres siglos, por tanto, en los que su presencia ha dejado huella, y la seguirá dejando, aunque no se trate exactamente de trescientos años. Ellos mismos se explican:
Hace ya casi dos décadas que, con motivo de nuestro Centenario, publicábamos el libro “Cien Años de Rioja Alta”. Desde entonces han cambiado muchas cosas, tanto en nuestra bodega como, en general, en el mundo del vino. Por esa razón, creíamos que este era el momento ideal de revisar y adaptar sus contenidos dotándolos, además, de un diseño aún más atractivo y actual. Siempre, eso sí, bajo la premisa de ser una publicación didáctica, artística y, por supuesto, amena para todos los amantes del mundo del vino y de su maravillosa cultura».
De este modo, y tras un año de intenso trabajo, el libro “Tres siglos de La Rioja Alta, S.A. » es ya una realidad. Y si no son trescientos años sí que hay casi 300 páginas que aglutinan, a partes iguales, pasión, arte y divulgación con el universo del vino como único protagonista de cada frase, de cada imagen, de cada gráfico y de cada ilustración.
Es el mismo espíritu que inspiró hace 20 años a Manuel Ruiz Hernández y Sigfrido Koch y cuyo relevo han tomado a la perfección el actual enólogo Julio Sáenz y el fotógrafo Jesús Rocandio, encargados de adaptar a los nuevos tiempos los contenidos y el estilo de una obra que puede disfrutarse ya en versión impresa y, próximamente, en la versión digital en su página web www.riojalta.com 
Cada capítulo de esta nueva publicación nos regala un elegante y atractivo recorrido por la historia del vino, por la vid, por los procesos y técnicas de elaboración y crianza, la cata, etc. En definitiva, todo un compendio enológico actualizado y, por supuesto, entendible. Además, han querido poner un acento muy especial en el enoturismo y en la vertiginosa evolución que ha adquirido en los últimos años el concepto ‘vivir el vino’.
Dos décadas de transformaciones, también en el propio Grupo, con tres bodegas filiales, unas instalaciones bodegueras y de enoturismo de primer nivel, más de 700 hectáreas de viñedo propio en producción, etc. Nos invitan a realizar este apasionante viaje vitivinícola. Porque, como reza el subtítulo de “Tres Siglos de La Rioja Alta, S.A”, “nacimos en el XIX, crecimos en el XX y nos apasiona el XXI”.
En el libro se hace un recorrido por el pasado, presente y futuro de la empresa. Sigámoslo.
A finales del siglo XIX el viñedo y la industria vitivinícola europea son arrasados por una devastadora plaga: la filoxera. Este pequeño insecto aparece en Burdeos hacia 1870. Los bodegueros franceses comienzan entonces la búsqueda de zonas sustitutivas de sus propios vinos, llegando pronto a La Rioja, todavía libre de la temida plaga.
Encuentran una región con una tradición milenaria en la elaboración de vinos, pero con una cierta carencia de medios técnicos modernos que les permitan envejecer y conservar los finos caldos durante varios años. El interés de los riojanos por asimilar estas nuevas tecnologías origina una febril actividad y nuestros cosecheros aprenden rápidamente las nuevas técnicas que aportan los bordeleses. Como consecuencia de toda esta inquietud, surgen varias
nuevas bodegas. Entre otras, La Rioja Alta, S.A.
Luego hablan de la vid y el vino, presentando algunas pinceladas sobre el origen y desarrollo de la vid y el vino a través de los siglos. El vino siempre ha sido un elemento importantísimo en todas las civilizaciones y culturas, bien por su utilización en fiestas y
ceremonias como por su prohibición, siempre contraria a los hábitos sociales. La revolución vitivinícola de estas últimas décadas ha sido muy profunda, pero si pensamos detenidamente en cómo se hace el vino ahora y cómo se hacía hace miles de años, las diferencias de fondo no son tan extremas.
Y pasan de seguido a hablar de calidad, por lo que estudian algunos de los factores que influyen en la calidad de los vinos. Unos son de carácter permanente, tanto impuestos (clima,suelo, medio biológico) como elegidos por el viticultor (variedad, portainjerto, densidad, marco de plantación). Otros son de tipo cultural (sistema de conducción, poda, laboreo, fertilización, riego,poda en verde, tratamientos fitosanitarios, vendimia). Cada elección diferente nos dará un vino diferente.
Y siguen hablando de la vid, porque para poder entender el vino, su elaboración y sus
características, se debe prestar especial atención a la materia prima: la uva. Así, describen sus componentes físicos (brazos, racimos, bayas, etc.) y sus componentes químicos (azúcares, ácidos, etc.). Por último, estudian brevemente los principales varietales que se utilizan en el Grupo.
Seguidamente nos hablan del cuidado de la viña, recopilando los trabajos que exige una viña desde su plantación, con las decisiones a veces irreversibles que se deben adoptar, hasta los problemas que puede sufrir el viñedo. Se detallan asimismo las labores anuales y plurianuales que exige este difícil cultivo, dedicando una especial atención a la más importante: la poda.
La vendimia es, sin duda, el momento más emocionante del año, la hora de la verdad, el
premio o castigo a la labor… con un componente de suerte en lo referente al clima. Se explica la evolución de la maduración de la uva previa a la vendimia, así como los diferentes procesos de recolección.
Y se entra en la enología. La fermentación es un proceso mágico: prácticamente sin intervención del hombre, de forma natural, el azúcar se convierte en alcohol y el zumo de fruta en vino. En este capítulo se quiere apuntar sobre la ciencia que se esconde tras esta transformación, los problemas que pueden surgir y sus soluciones y, por último, qué maquinaria se necesita en una bodega para ayudar a llevar a buen puerto este misterioso
proceso.
Una vez conocidos los fundamentos de la fermentación, se debe empezar la especialización según el tipo de vino que se desea elaborar, la tradición en la zona, la variedad de uva, la época histórica, etc. Se comentan las principales elaboraciones, tinto, blanco y rosado, y se
apuntan algunas otras muy especiales que existen a lo largo del mundo.
El roble es el elemento principal en la crianza de un vino y las posibilidades que ofrece son
inmensas. No todas las barricas son iguales, y los vinos evolucionarán de forma diferente según el origen geográfico del roble, el grado de tostado, la finura del grano, etc. Se recorre someramente la historia del roble, sus componentes, sus orígenes y cómo de fabrica una barrica.
Una vez embotellados los vinos, es necesario proceder a su cierre mediante un sistema que
impida su salida y permita su conservación y evolución. Tradicionalmente, se han utilizado
los tapones de corcho natural para esta función, apareciendo a finales del siglo XX nuevos sistemas y materiales. En La Rioja Alta, S.A. , Torre de Oña, S.A. y Áster, el único sistema de cierre de botellas utilizado es el tapón de corcho natural, al ser un material que permite una evolución lenta y adecuada de los vinos que producimos. En Lagar de Fornelos, S.A., dónde se elabora el albariño Lagar de Cervera, se están experimentado nuevos cierres, como el screw-pull o Stelvin, más conocido como cierre de rosca.
Los procesos de la crianza en barrica son diversos, de control realmente complejo y exigen
ajustes permanentes de los enólogos en función de la definición del vino que quieren conseguir. Incluso hay técnicas alternativas que pretenden ser sustitutivas de la crianza en madera. ¿Será esto posible?
La cata es la parte de la enología que todo consumidor, claro, vive más intensamente. Intervienen todos los sentidos, muy arropados por la memoria, y puede ser tan gozosa como compleja. Tiene, como el resto del mundo del vino, tanto arte como técnica. A veces incluso puede asustarnos. Sin embargo, hay que tener en cuenta un principio básico: para el aficionado, la única conclusión básica es si el vino le gusta o no. ¿A que está de acuerdo?
Muchas veces el consumidor se ha preguntado si mantener el vino en la botella es de alguna
utilidad. Se explica a continuación la importante evolución que experimenta su color, aroma y sabor, tras un periodo reposando en vidrio y porqué precisamente este material se ha impuesto a todos los demás.
El mundo del vino se ha transformado en un universo cuyos límites deberemos explorar,
descubrir y disfrutar, en un proceso que durará muchos años. Está sufriendo una prodigiosa
evolución que lo ha convertido en uno de los sectores con mayor dinamismo de la economía. El
enoturismo es una fuerza emergente, que nos permite no solamente beber el vino, sino, además, vivir el vino.
Una parte importante de la riqueza del mundo vitivinícola es el lenguaje secular y propio utilizado. Muchos de los términos, por ser muy locales e incluso por haber caído en desuso, son ignorados por los consumidores. Se recogen aquí una serie de vocablos específicos, algunos de ellos ya olvidados, con la esperanza de ayudar un poco a mantener la diversidad lingüística de este mundo enológico.
Una parte importante de la belleza y el misterio del mundo del vino es la disparidad cualitativa y cuantitativa que existe entre las cosechas. ¿No se ha preguntado nunca cómo fue la añada de su nacimiento? En este apartado tratan de apuntárselo.
Bueno, con esto hemos destripado más o menos el contenido de este libro, que si son amantes del vino seguro que les habrá interesado. Rindamos homenaje a los que lo han hecho posible, aprendiendo un poco sobre ellos.
Julio Sáenz, enólogo de La Rioja Alta, es licenciado en Farmacia por la Universidad de Salamanca, Magíster en Viticultura y Enología y Licenciado en Enología por la Universidad de La Rioja. Es miembro del Comité de Cata de los Consejos Reguladores de Rioja y Ribera del Duero desde 1998 y colaborador habitual en diversas publicaciones y congresos
técnicos del sector. Julio Sáenz entró en La Rioja Alta, S.A. en 1996 como responsable del Departamento de Control de Calidad. Durante estos últimos años ha dirigido también los programas de experimentación del Grupo. Sáenz es el responsable enológico de dos de las más importantes iniciativas
puestas en marcha por el grupo La Rioja Alta S.A. en los últimos años, el vino Áster, en la Ribera de Duero y el Barón de Oña, en la Rioja Alavesa.
Jesús R. Rocandio ha dedicado los últimos 25 años a la imagen en diferentes
ámbitos. Como fotógrafo, ha dividido su actividad en las áreas de la publicidad, el reportaje y el retrato editorial. Como realizador de documentales, ha dirigido más de cien en diversos
países del mundo. Como comisario de exposiciones, editor y galerista ha dirigido más de 150 montajes de artistas internacionales. Como historiador, ha recompuesto la historia de la fotografía en La Rioja y ha colaborado en múltiples estudios historiográficos. Como docente, ha dirigido la escuela de fotografía y video “Cámara Oscura” de Logroño. Actualmente, es director del Centro de Cultura Contemporánea
“Casa de la Imagen”.
James Bishop, Jimmy, ha sido el encargado de coordinar todo el trabajo desde el primer día. Formado en Inglaterra, su país natal, durante toda su vida ha ejercido una intensa labor como marketing consultant. Su gran pasión por los vinos de Rioja le abrió las puertas de la bodega, con la que colabora desde hace ya varios años.
Xabier Rotaetxe es el ilustrador. Con más de 15 años de experiencia en el desarrollo de diferentes proyectos de diseño grafico, industrial y de interiores, este donostiarra nacido en 1954 ha sido el encargado de representar con realismo y sensibilidad las ilustraciones pedagógicas de este libro, dibujando todo aquello que la fotografía no puede hacer. Su talento creativo le ha servido para obtener distinciones como el primer premio diseño gráfico del Departamento de Cultura de la Diputación de Guipúzcoa.
Y por último, la bodega, con una pasión, el vino. Una obsesión, la búsqueda constante de la excelencia. Es la filosofía que siempre han mantenido nuestras bodegas y que les ha convertido en una referencia internacional en la elaboración de caldos en las tres Denominaciones de Origen en las que están presentes, adaptándose a las nuevas tendencias pero manteniendo siempre la armonía, el equilibrio y la sofisticación de los grandes vinos. Todo un sueño centenario y que, día a día, sigue mirando al futuro. Este es el Grupo:
1. La Rioja Alta, S.A.
Fundada en 1890 por cinco familias, está situada en el mítico Barrio de la Estación de Haro. Una bodega que constituye todo un símbolo del vino de Rioja y en la que la tradición y la modernidad conviven a la perfección. Aquí se elaboran el Gran Reserva 890, el Gran Reserva 904, Viña Ardanza, Viña Arana, Viña Alberdi y Marqués de Haro.
2. Torre de Oña, S.A.
Ubicada en un idílico escenario en el epicentro de la Rioja Alavesa, reposa en medio de un mar de privilegiados viñedos en la ladera de la protectora Sierra de Cantabria. Bajo el concepto de “vino de pago”, Barón de Oña unifica fuerza, elegancia y frescura. Es el fruto perfecto de un suelo, la finca San Martín, con vocación de cepa.
3. Viñedos y bodegas Áster
Enclavada en el corazón de la Ribera del Duero, Áster profundiza en el concepto de ‘chateau’, con unos vinos que reflejan indudablemente las
características de su terruño y su uva, tinto del país. Fortaleza y refinamiento a partes iguales. Una bodega gestada con la ilusión, la dedicación y la sabiduría que requiere el arte de un gran vino.
4. Lagar de Fornelos
Esta bodega cuenta con el mayor viñedo de uva albariño de la D.O. Rías Baixas en Pontevedra. Es el alma dorada de un lugar idóneo para la elaboración de un vino blanco, delicado, aromático, fresco y elegante y con una personalidad inconfundible y destacada. Aquí, en unos artesanales alambiques de cobre, nacen también los orujos Viña Armenteira.
Para más información: www.riojalta.com
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