Los amantes de los perritos calientes puede que anden un poco triste por la noticia que llegó hace un par de semanas: la muerte de Oscar G. Mayer a quien muchos consideran el último rey de los perritos calientes, y también de mortadelas y jamones cocidos… Quien ahora desaparece es el tercer miembro de esta conocida dinastía del perrito caliente, que ha sido una de las grandes empresas del sector en todo el mundo desde su fundación 1n 1900. Falleció a los 95 años en la residencia de ancianos de Fitchburg, Wisconsin, su ciudad natal. Curiosamente, se había jubilado a las 62 años, dejando a su mano derecha como presidente de la compañía, tras haber logrado llegar en 1977 a un volumen de ventas de mil millones de dólares.
Uno de los aspectos más conocidos de Mayer en Estados Unidos es el coche con una salchicha gigante con el que recorría el páis. El coche se llama Wienermobile.
Otra de sus excentricidades fue el casarse, con 85 años y unos meses después de la muerte de su primera esposa con una joven de 21 años.
Home