Es el nombre de una exposición y también de un libro, ambos muy interesantes. Dinastía Vivanco es quien presenta esta doble copa para dos que esencialmente son en pimer lugar una serie de relatos de mujer y vino: un homenaje al papel de la mujer en la Cultura del Vino, a través del arte y la literatura. Se trata del primer libro que reúne historias originales, inspiradas en el vino y la mujer, de relevantes escritores de la literatura actual: Rosa Regás, Lorenzo Silva, Espido Freire, Juan Cruz, Juan Manuel de Prada, Boris Izaguirre y Vetle Lid Larssen.
Además, en segundo lugar, hace poco se ha inaugurado la exposición Una copa para dos: la mujer a través de la Cultura del Vino. Una muestra que se podrá visitar hasta el 18 de marzo de 2012 y que pretende sacar a la luz, a través de diferentes disciplinas artísticas divididas en cinco bloques temáticos, la fructífera y curiosa aportación femenina a la cultura vitivinícola a través de obras de Picasso, Chagall o Paula Rego, entre otros. Las piezas pertenecen a los fondos propios del Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco y la gran mayoría no se habían expuesto hasta la fecha.
Esta iniciativa de Bodegas Dinastía Vivanco, a través de su Fundación Dinastía Vivanco, aúna en esta ocasión literatura y arte en un proyecto sin precedentes, que se añade a su inagotable labor de divulgación de la Cultura del Vino en sus diferentes manifestaciones artísticas. Por un lado, y a través de siete relatos cortos, célebres autores de la literatura actual, cada uno con su particular estilo literario, han tejido en Una copa para dos: relatos de mujer y vino diversas historias en las que mujer y vino se saborean mutuamente. Un libro que, en esta ocasión, tiene la particularidad de ir acompañado de una muestra en la que, a través de obras de Picasso, Chagall o Mel Ramos, entre otros, y de piezas que abarcan desde el período clásico hasta la actualidad, reflejan la auténtica y desconocida vinculación entre la mujer y el vino.
¿Qué tienen en común escritores tan heterogéneos como Rosa Regás, Lorenzo Silva, Espido Freire, Juan Cruz, Juan Manuel de Prada, Boris Izaguirre y Vetle Lid Larssen? ¿Qué les une, aparte de ser autores consagrados dentro y fuera de España? A partir de ahora, sus nombres serán sinónimo de su particular pasión por el vino y, sus personajes, inmortales protagonistas de Una copa para dos: relatos de mujer y vino. Un título sugerente que, a través de la ficción, nos sumerge en la realidad poliédrica del vino. Un mundo cercano, universal y de ricas connotaciones, cuyo aroma penetra ahora a través de la literatura.
Un único hilo conductor, mujer y vino, es el argumento para saborear, página por página, siete historias donde realidad e imaginación se diluyen en esta copa de letras. Siete relatos retratados en torno a la viña y a un vino que seduce con palabras y nos acerca, con ritmo de mujer, a temas universales: el amor y el desamor; la codicia y la envidia; la traición y la tradición; la superación y la contradicción; la sensualidad, el éxtasis y la fascinación.
En relación con la exposición Una copa para dos: la mujer a través de la Cultura del Vino, recordemos, por ejemplo, que en la Antigua Roma existía un principio de ley llamado ius osculi según el cual esposos o familiares podían besar a las mujeres para comprobar si habían bebido. En caso afirmativo, podían ser castigadas hasta con la muerte. Es sólo una muestra de la relación entre la mujer y el vino, un dúo cuyos papeles, modificados a lo largo de la historia, podremos conocer de cerca en esta exposición.
Una copa para dos: la mujer a través de la Cultura del Vino presenta un fascinante recorrido, desde la antigüedad hasta nuestros días, que pone de relevancia la íntima relación entre la mujer y el vino, desde diferentes perspectivas: trabajadoras, musas, consumidoras transgresoras, etc. Todas las piezas pertenecen a la extensa colección privada del Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, una de las más sobresalientes del mundo. Algunas de ellas se exponen al público por vez primera.
Para ello se han seleccionado una serie de piezas. Se trata de obras pictóricas (Picasso o Chagall nos regalan en este recorrido su particular visión), esculturas, filatelia, fotografías, grabados o tallas (Menchu Gal o la escultura policromada de la Escuela Castellana del siglo XVI son algunos ejemplos), y, por supuesto, objetos protagonistas en la viticultura, como botellas, etiquetas y diversos sacacorchos. La muestra está dividida en cinco partes: El Trabajo, La Memoria Femenina del Vino, Beber entre las Mujeres, El Reflejo en el Arte y En Femevino. Se trata, por todo ello, de una oportunidad única para adentrarnos en un mundo fascinante desde una perspectiva sorprendente y especial: la mujer y el vino.
Dinastía Vivanco está formada por una bodega de vinos de Rioja, gestionada por Rafael Vivanco, enólogo que cursó sus estudios en Burdeos, por el Museo de la Cultura del Vino y por la Fundación Dinastía Vivanco (ambos liderados por Santiago Vivanco).
Pedro Vivanco, tercera generación de esta familia bodeguera y gran impulsor del proyecto, comienza a adquirir en los años 70 las primeras piezas museográficas, de toda índole, así como libros de diversas épocas y temática enológica. Hoy en día podemos hablar de una colección sin precedentes, que son el alma del Museo de la Cultura del Vino, referente mundial, y del Centro de Documentación del Vino Dinastía Vivanco. Entender esta colección privada supone conocer la tradición enológica de la familia Vivanco, que se remonta al año 1915. La pasión por el vino y el espíritu emprendedor siguen intactos década tras década y, ya en la tercera generación, se transforma en un deseo filántropo de dar a conocer todo lo que el vino simboliza, no sólo en el seno de esta familia bodeguera, sino en el arte y la cultura.
La familia Vivanco impulsó una nueva y moderna bodega que supone un referente en innovación enológica para la elaboración de vinos de calidad. La bodega se ha diseñado para maximizar en sus vinos el carácter natural y único de sus diferentes pagos y variedades. Bajo la dirección técnica de Rafael Vivanco, se elabora una gama de vinos modernos, atrevidos y con personalidad, que resume el carácter emprendedor e innovador de Bodegas Dinastía Vivanco.
El Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco es un lugar privilegiado por sus variadas colecciones, su moderna arquitectura, su ubicación en el corazón de La Rioja Alta, en España, y unas vistas que limitan con la azulada Sierra de Cantabria y la ciudad medieval de Briones. Inaugurado en el año 2004 por S.M. el Rey Don Juan Carlos, este Museo es uno de los más importantes del mundo gracias a una colección única vinculada al arte, la arqueología y la etnografía. Convertido en uno de los principales atractivos turístico de La Rioja, este Museo ha recibido, entre otros reconocimientos, el primer premio al mejor proyecto enoturístico internacional, galardón otorgado en 2004 por The Global Network of Great Wine Capitals, en Melbourne, Australia. Asímismo, la Organización Mundial del Turismo otorgó en 2007 el Premio Especial del Jurado y ese mismo año la UNESCO lo declaró el mejor Museo de la Cultura del Vino a nivel mundial.
Íntimamente ligada a la Bodega, se ha creado, desde el más profundo amor al vino, la Fundación Dinastía Vivanco, cuya finalidad es investigar y difundir las prácticas de viticultura y enología, así como la rica herencia histórica y cultural que el vino ha generado a lo largo de los siglos. Cabe destacar que la Fundación ha creado un órgano de apoyo y asesoramiento, el Consejo General de Altos Patronos, que está integrado por destacadas personalidades de ámbitos tan diversos como la salud, la cultura, el arte, la gastronomía, la enología, la viticultura, la historia o la comunicación. Montserrat Caballé, Carmen Iglesias, Víctor García de la Concha, Valentín Fuster, Antonio López, André Tchernia y Ferrán Adriá, son los patronos de la Fundación Dinastía Vivanco.
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