Más de cuatro millones de personas han contemplado ya a este toro, una versión del Toro de Osborne que que ha sido invitado de honor en las Bodegas de Mora de Osborne.durante un tiempo, y debido a su situación privilegiada, en el exterior de La Casa de América de Madrid, se ha convertido, durante el mes que ha estado expuesto, en visita obligada al paso por la céntrica Plaza de Cibeles, por la que cada día pasan más de 150.000 personas.
Durante el pasado mes de julio, la Plaza de Cibeles ha contado con un nuevo inquilino iluminando la capital madrileña. El Toro de Osborne, vestido con más de 2000 cristales de Swarovski Elements, se ha integrado en el paisaje urbano de la ciudad y desde su posición privilegiada, en el exterior de la Casa de América, ha contemplado pasar las horas en la capital. Una auténtica obra de arte que, según los datos de afluencia en la zona del Ayuntamiento de Madrid, han podido contemplar más de 4,5 millones de personas y que permanecerá en su recuerdo por su brillo y elegancia.
Esta pieza de gran formato, diseñada por el artista Willy Márquez, recoge los resultados de su paso por Madrid y, junto a la positiva acogida de sus ciudadanos, construye un fin cultural. Los beneficios obtenidos con esta acción serán destinados a la restauración del patrimonio de la Casa de América, con el fin de que el Palacio de Linares siga brillando con su arte e historia durante muchos más años.
A partir de ahora, el Toro cristalizado iniciará un nuevo recorrido con el objetivo de que más personas puedan disfrutar de esta creación. La primera parada, tras Madrid, serán las Bodegas Osborne en el Puerto de Santa María, cuna del Toro de Osborne y de algunos de los mejores y más antiguos vinos de Jerez; todos los visitantes de las Bodegas Osborne ahora también disfrutarán de esta obra de arte. La pieza mantendrá la placa explicativa que deja constancia de la hermandad de ambas empresas: Osborne y Swarovski. Tras su paso por Cádiz, aún quedará camino por recorrer y está previsto que el toro cristalizado visite otros lugares de la geografía española, así como que traspase fronteras en busca de espectadores internacionales.
El Toro de Osborne se ha convertido de este modo en el primer icono español que la empresa austríaca Swarovski ha cristalizado en nuestro país, confirmando que es uno de los símbolos más reconocidos fuera de nuestras fronteras.
Toro de Osborne by Swarovski Elements ha sido un proyecto pionero, pero no se trata de la primera incursión de estas compañías en el mundo del arte. En sus 50 años como símbolo español inequívoco, artistas como Javier Mariscal, Keith Haring o Ouka Lele lo han reinterpretado con su personal visión; mientras que la empresa austriaca se ha encargado de la decoración artística de otros grandes símbolos en distintos puntos de todo el mundo, como son las Galeries Lafayette de Paris o el Teatro Kodak de Hollywood.
La compañía española de alimentación y bebidas Osborne, propietaria de marcas de renombre como Cinco Jotas, Sánchez Romero Carvajal, Anís del Mono, Veterano, Magno, Carlos I y Montecillo, entre otras, tiene un objetivo claro: seleccionar, elaborar y acercar a consumidores en todo el mundo los productos y marcas de alimentación y bebidas de mayor autenticidad y prestigio. Para lograr tal fin, en sus más de dos siglos de historia la evolución de la compañía ha estado unida a una fuerte capacidad de adaptación a las nuevas exigencias del mercado, siempre con un espíritu emprendedor y dinámico, y una clara apuesta por la internacionalización.
Y hablemos también un poco de Swarovski. En 1895, Daniel Swarovski, un vanguardista visionario de Bohemia, se trasladó a la localidad de Wattens, en el Tirol austriaco, con una máquina recién inventada para el tallado y pulido de los cristales para bisutería. Desde sus comienzos, que revolucionaron el mundo de la moda, Swarovski ha crecido hasta convertirse en el productor líder mundial de cristal tallado para moda, bisutería y, más recientemente, iluminación, arquitectura e interiorismo. En la actualidad, la empresa, todavía propiedad de la familia y dirigido por la quinta generación, alcanza un ámbito mundial, con cerca de 25.135 empleados y presencia en más de 120 países, con un volumen de negocio de 2.380 millones de euros en 2012. Swarovski consta de dos áreas de negocio principales, una dedicada a la producción y venta de elementos de cristal al sector industrial y la otra a la creación de productos acabados de diseño. Los cristales de Swarovski se han convertido en un ingrediente esencial del diseño internacional. Desde 1965 la compañía también ha sido proveedora del sector de la joyería con piedras preciosas auténticas y sintéticas talladas con la mayor precisión. Para mostrar la creatividad subyacente en el corazón de la compañía, las líneas propias de accesorios, bisutería y piezas para la decoración del hogar de Swarovski se venden a través de más de 2350 tiendas en todas las principales capitales de la moda. Swarovski Crystal Society tiene cerca de 300.000 socios en todo el mundo, coleccionistas entusiastas de las famosas figuras de cristal. Y en Wattens, Swarovski Kristallwelten, el museo multimedia del cristal, fue inaugurado en 1995 como una celebración del universo de innovación e inspiración de Swarovski.
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