Nace esta carta trasportando la gran piedra y esto lógicamente merece una explicación, pero ante todo hay que saber que José Polo y Toño Pérez presentaron el otro día en Madrid, en la galería de su amiga Helga de Alvear, un volumen de colección con 400 páginas que albergan las 3400 referencias de su bodega y una treintena de fotografías de la artista catalana Montserrat Soto. Pero hay más porque la obra es también un homenaje a uno de los arquitectos de Atrio: Luis Moreno Mansilla.
En los últimos años la bodega de Atrio ha ampliado en 10.000 su número de botellas, albergando hoy un total de 45.000 entre las que se encuentran, como nuevas incorporaciones, referencias de los 33 Grand Crus de Borgoña. De este modo, una carta que siempre ha sido espectacular se renueva y amplía y ahora la carta de vinos de Atrio cuenta con cerca de 3400 referencias procedentes de 20 países distintos, con joyas únicas de la enología mundial y con el Grand Award de la Wine Spectator desde hace once años consecutivos.
Pero eso no es todo. La carta de vinos de Atrio tiene además título, 400 páginas con fotografías y una historia que contar. Y es que, recuperando una antigua tradición que sus propietarios venían haciendo desde la antigua sede del restaurante, José Polo y Toño Pérez presentan ahora Transportando la gran piedra, un espectacular tomo que alberga tanto las referencias de su bodega como una treintena de instantáneas de la artista catalana Montserrat Soto. Todo ello en lo que pretende ser un emotivo homenaje a la memoria de Luis Moreno Mansilla, arquitecto y amigo.
Aunque ubicado desde 2010 en una obra maestra de la arquitectura contemporánea, en pleno casco antiguo de la cuidad, la historia de Atrio se remonta a hace más de 27 años, cuando unos jovencísimos José Polo y Toño Pérez abrían las puertas de su primer restaurante en la Avenida de España de Cáceres. Ya allí cuidaban al máximo cada detalle, incluyendo la presentación de su oferta de vinos en una carta manuscrita, letra a letra, por el padre de José y con ilustraciones a mano del propio Toño. Ahora, asentado ya su Relais & Chateaux dentro de la muralla y consolidado su comedor de vanguardia como uno de los mejores del país (con dos estrellas Michelin y tres soles Repsol), han querido reiniciar la tradición con la edición cada año de un libro único digno de colección. 
La idea es presentar cada ampliación anual de su colosal bodega en distintos tomos que girarán en torno al trabajo de diferentes artistas plásticos. El primero de ellos se titula Transportando la gran piedra y es un homenaje a la construcción del edificio que hoy ocupa Atrio en la Plaza de San Mateo y que duró siete años. Así, el tomo incluye más de treinta fotografías hechas por la artista catalana Montserrat Soto durante las obras, que muestran desde la colocación de la primera piedra hasta la entrega de llaves. Una serie que representa la alegoría de lo que, para José Polo, debe ser una bodega: “un ser vivo en constante evolución y construcción”.
Pero además es un homenaje a uno de los autores del Hotel y Restaurante Atrio, Luis Moreno Mansilla, fallecido en 2012. Junto a su inseparable compañero de proyectos Emilio Tuñón, Mansilla fue uno de los más reconocidos arquitectos de nuestro país y llegó a ostentar, entre otros galardones, el Premio Nacional de Arquitectura Española 2003, el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea “Mies van der Rohe” 2007 y el Premio FAD de Arquitectura 2011. Este último por Atrio Relais & Chateaux.
Transportando la gran piedra es el título de un dibujo que Luis había realizado a pie de obra, el boceto de un carro tirando de la gran piedra que iba a presidir la entrada del establecimiento y que finalmente fue sustituida por cuatro piezas de granito “más pequeñas” (la menor pesa dos toneladas). “Con Mansilla y Tuñón aprendimos mucho de arquitectura”, dice José, “pero sobre todo fueron nuestro apoyo para tirar del carro” en ese “esfuerzo titánico” que supone llevar a cabo un proyecto mil veces antes soñado. Y es que el nuevo Atrio es la consecución de “el sueño vital” de José y Toño, un hotel de sensaciones que refleja la personalidad de sus artífices, su cariño y buen gusto innato y su propia concepción de los que debe ser un hotel: “tu casa en vacaciones, donde te sientes cómodo, especial y feliz”.
Esa “casa en vacaciones” cuenta, entre otros lujos, con la que está considerada como una de las mejores bodegas del mundo, galardonada con el Grand Award de la prestigiosa publicación norteamericana Wine Spectator desde 2003 (año en que se convirtió en la primera bodega española en ostentar esta distinción) hasta la actualidad. Desde que en 2010 se trasladara al centro de Cáceres, la bodega de Atrio ha ampliado en 10.000 el número de botellas, albergando hoy un total de 45.000 botellas de 3400 referencias, procedentes de 20 países distintos. Entre ellas, auténticos tesoros de la enología como las verticales de Chateau Latour desde 1945, Chateau Lafite Rothschild desde 1929, Chateau Margaux desde 1938, de Romanee Conti desde 1989 (incluyendo varias añada de su Montrachet, del que sólo se hacen 2000 botellas al año), de Petrus desde 1947, Dom Pérignon desde 1966, Pingus o Vega Sicilia desde 1918. Y la joya de la corona: una colección de más de 90 añadas de Chateau d´Yquem desde 1806.
Además, en los últimos años, la carta de vinos de Atrio ha crecido en una apuesta firme por ofrecer “los mejores vinos de Burdeos y Borgoña a precios asequibles” contando hoy con los más dignos representantes de los 33 Grand Crus de Borgoña.
Plaza de San Mateo, 1
92 724 29 28
www.restauranteatrio.com
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