Pues bien, ahora se pueden conseguir cultivadas aquí y de una casa de confianza máxima, Naranjas Lola, y además en su versión más dulce. Por cierto, están muy buenas en zumo con una parte de Campari, por si quieren probar algo diferente, y también con cava o espumante italiano. Las proporciones puede variarlas a su gusto.
Esta variedad de naranja, llamada sanguina por el parecido con la sangre del color de su pulpa, es una de las más mediterráneas de todas, ya que su cultivo se ve beneficiado por el tipo de clima del sur de Europa, siendo muy habituales en la isla de Sicilia. Son más bien de pequeño calibre , lo que no es ningún impedimento para disfrutar de su espectacular sabor, siendo muy apreciadas para su uso en zumos y también en repostería.
Y por otra parte la naranja sanguina comparte las propiedades de las naranjas en general, por lo que, al igual que de las naranjas navelinas y navel-lane late, por ejemplo,debemos destacar entre sus propiedades su escaso aporte energético y su riqueza de vitamina C, ácido fólico y minerales (especialmente, potasio, magnesio y calcio).
Las naranjas sanguinas, al igual que sus «hermanas», contienen cantidades significativas de beta-caroteno, ácidos málico, oxálico, tartárico y cítrico. La cantidad de fibra que contienen las naranjas sanguinas es relevante y ésta se encuentra sobre todo en la parte blanca entre la pulpa rojiza de las sanguinas y la corteza, por lo que su consumo favorece el tránsito intestinal.
Así que ya saben que además de las Naranjas Lola de mesa tradicionales pueden disfrutar y específicamente en ese tiempo de naranjas de zumo, naranjas sanguinas, y ahora naranjas rojas dulces, parecidas a las sanguinas, sí, en cuanto a su aspecto, pero bien diferentes. Y cargadas de zumo.
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