Lo elabora Bodegas Cuevas Jiménez, bodega que tiene capacidad para producir 90.000 litros de vino aproximadamente. En la actualidad, produce 70.000 botellas, con una estrategia de crecimiento fuerte. Además, exporta el 20% de su elaboración a Reino Unido, China, Suiza y Alemania, y desde 2014 trabaja para introducirse en EE.UU., con participación activa en diferentes actos y catas.
Y hablando en concreto de este Ferratus Sensaciones 2008 del que hoy hablamos, está acogido a la Denominación de Origen Ribera del Duero y se elabora al 100 % con cepas de tempranillo, uva procedente de viñas en vaso de entre 60 y 70 años que corresponden al Pago de Santa Cruz, en La Horra (Burgos), que es propiedad de la bodega.
En la vendimia, la uva fue recogida a mano en cajas de 15 kg con doble selección en mesa, racimo a racimo, uva a uva. siendo elaborado en depósitos de acero inoxidable con la fermentación maloláctica en barricas de roble. Se ha criado un mínimo de 15 meses en barricas nuevas de roble francés y embotellado sin estabilizar por frío. Se recomienda consumirlo entre 16 y 18ºC, siendo una cosecha de producción limitada a 7030 botellas numeradas de 0,75 litros. Su grado alcohólico es de 14,5 % Vol. Su PVP es de 30 € en tienda.
Este vino es toda una explosión de frutas del bosque, arándanos y violeta, con notas de chocolate y tabaco, consecuencia de su paso por barrica, con un toque mineral muy característico y propio de Ferratus Sensaciones. En boca muestra volumen, siendo estructurado, completo y largo. En resumen, nos dicen los elaboradores, es puro estímulo. Y además ha recibido 94 puntos en la Guía ABC 2016, 94 puntos en la Guía Peñín 2015 y 94 puntos en la Guía Repsol 2015. A nivel internacional, ha sido valorado con 91 puntos en The Wine Advocate, la revista de Robert Parker.
Y volviendo a la bodega, la familia Cuevas es la protagonista de la historia. Con el apoyo incondicional de su padre Pedro y de su hermano Enrique, María Luisa Cuevas comenzaba en 2003 una carrera de fondo con la construcción de la bodega familiar, que actualmente dirige.Un mundo, el de los vinos, desconocido para esta familia de Aranda de Duero, y en la que no contaba con tradición, salvo el hecho nada menor de haber nacido y crecido en tierra de viñedos: la Ribera del Duero.
El comienzo fue difícil y hubo que superar grandes obstáculos: la primera vendimia, supuso una experiencia dura, pero María Luisa Cuevas tenía a su lado a uno de los mejores técnicos de Castilla y León, Benigno Garrido, que se incorporó como asesor enológico cuando la bodega era tan solo un proyecto, comenzando una relación profesional y personal que continúa.
Pero, claro, contaban con el Pago de Santa Cruz, situado en La Horra, pago que merece un punto y aparte. En él la familia Cuevas Jiménez tiene en propiedad cinco viñas, cuatro de ellas linderas, plantadas hace más de 50 años. Cinco viñas, entre las más viejas de la comarca, protegidas de forma natural contra la climatología adversa, que reúnen las condiciones óptimas para obtener la tempranillo en su mejor momento. Su edad, su orientación al mediodía, su suelo, su altitud y disposición en ladera, son la mejor preparación posible para esta carrera de fondo. Y la muestra es el Sensaciones 2008, un vino que merece sin duda ser descorchado y disfrutado.
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