Cada vez más personas buscan más opciones de consumo que combinen disfrute y bienestar. En este contexto, y según destaca el Foro para la investigación de la Cerveza y Estilos de Vida (FICYE), la cerveza sin alcohol se presenta también como una opción con respaldo científico. Diversas investigaciones respaldan sus beneficios nutricionales, lo que refuerza el creciente interés por esta bebida en España, que actualmente es líder de consumo en Europa. En 2024, el 14% de la cerveza consumida en nuestro país por los españoles fue sin alcohol, según el Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Además de ser una bebida refrescante, con un contenido de agua que oscila entre el 85% y el 95%, la cerveza sin alcohol, elaborada a partir de ingredientes naturales como la cebada y el lúpulo, aporta nutrientes que pueden formar parte de una dieta equilibrada. Veámoslos:
- Baja en calorías: aunque mucha gente cree lo contrario, la cerveza sin alcohol tiene muy pocas calorías: solo 22 por cada 100 ml, es decir, unas 44 en un botellín o vaso. Además, las variedades que más se consumen en España, como la pilsener y la tostada, no solo son ligeras, sino que no se han asociado con efectos negativos sobre los niveles de azúcar en sangre ni otros valores como el colesterol.
- Antioxidantes en el periodo de lactancia: por las características antioxidantes de la cerveza, es una bebida que reduce el estrés oxidativo al que está sometida la madre tras el parto y aumenta la actividad antioxidante en la leche materna, lo que disminuye también el estrés oxidativo del niño tras el nacimiento. Concretamente, según demuestra una investigación realizada en la Universidad de Valencia1, las madres lactantes que suplementan su dieta con cerveza sin alcohol aumentaron hasta un 30% la capacidad antioxidante de su leche materna.
- Prevención del deterioro óseo: diversos estudios2 señalan que un consumo moderado podría contribuir a preservar la densidad mineral ósea, especialmente en etapas como la posmenopausia. Esto es gracias, principalmente a que es una fuente importante de silicio dietético y ácido ortosilícico absorbible, que estimula el crecimiento de hueso nuevo.
- Asimismo, se ha sugerido que la cerveza es buena para los huesos gracias al contenido de polifenoles existentes en la bebida alcohólica. El papel estrogénico de este componente y su efecto en el cuerpo ha recaído en un efecto positivo sobre los huesos. De esta forma, la combinación de estos dos elementos puede ayudar a las personas a combatir la caída de los niveles de estrógeno y el deterioro óseo que acompañan al proceso de envejecimiento.
- Fuente de fibra: la cerveza sin alcohol también contiene fibra3, un nutriente esencial para el buen funcionamiento intestinal. Al llegar al colon, la fibra se fermenta y podría contribuir a la producción de energía en el organismo.
- Propiedades antioxidantes y nutritivas: la cerveza sin alcohol aporta vitaminas, minerales y antioxidantes, que pueden contribuir al buen funcionamiento del sistema inmunológico. Algunas investigaciones destacan que estos beneficios podrían ser aún más notables en mujeres4.
- Salud cardiovascular: el lúpulo, uno de los ingredientes clave de la cerveza, contiene compuestos con propiedades antioxidantes. Algunos estudios5 indican que la cerveza sin alcohol podría ayudar a reducir el daño oxidativo en las células y a reforzar las defensas antioxidantes del organismo, lo que se relaciona con posibles beneficios para la salud del corazón.
En definitiva, la cerveza sin alcohol mantiene la esencia y el sabor que la han convertido en una bebida legendaria, mientras que sus posibles beneficios nutricionales respaldados por la ciencia la posicionan como una opción refrescante y saludable para quienes buscan disfrutar con equilibrio y bienestar.
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