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El seductor que fascinó a la realeza

Muere en Madrid, a los 85 años, Philippe Junot, primer marido de Carolina de Mónaco

El financiero francés, figura destacada en la crónica social europea, fallece rodeado de su familia tras una vida marcada por el glamour y la discreción

Fernando Veloz 10 Ene 2026 - 07:47 CET
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La noche madrileña se tornó un poco más oscura el pasado 8 de enero, cuando la existencia de Philippe Junot se apagó “como una vela”, según sus allegados, en la capital que le ofreció refugio en sus últimos años.

Tenía 85 años y falleció en Madrid, junto a sus seres queridos, después de lo que su hija mayor describió como “una vida larga, hermosa y llena de aventuras”.

Con su partida se despide uno de los rostros más emblemáticos de la crónica social europea del final del siglo XX. Fue el hombre que transformó un breve matrimonio en Mónaco en un fenómeno mediático global, pero que, al final, eligió alejarse del foco público con un silencio absoluto.

La triste noticia fue compartida por su hija Victoria Junot, quien a través de un mensaje en redes sociales expresó que su padre “partió de este lado del mundo en paz, rodeado de su familia, el 8 de enero de 2026 en Madrid”.

Las causas exactas de su muerte no han sido reveladas.

No obstante, su prolongada estancia en la capital española en los últimos tiempos se debía a problemas de salud y al deseo de estar cerca de su hija Isabelle Junot y su yerno, Álvaro Falcó, marqueses de Cubas.

En torno a esta familia ampliada y a un círculo amistoso forjado tras décadas en Madrid se desarrollaron los últimos capítulos de la vida de un hombre que experimentó la fama y el exceso, pero también supo retirarse con serenidad.

De playboy europeo a figura icónica de la crónica social

Nacido del político y millonario Michel Junot y descendiente del general napoleónico Jean-Andoche Junot, duque de Abrantes —un apellido que adorna el Arco del Triunfo en París—, Philippe creció entre privilegios e historias llenas de poder, guerra y diplomacia. Este linaje junto con su habilidad para moverse en los círculos adecuados le abrió rápidamente las puertas a los entornos más selectos de Europa. Así comenzó a forjarse una reputación que durante los años setenta se consolidó bajo una etiqueta que lo acompañaría toda su vida: la del playboy sofisticado y cosmopolita, siempre presente en las fotos adecuadas.

Su nombre quedó inexorablemente ligado a la realeza cuando conoció a Carolina de Mónaco, primogénita del príncipe Rainiero III y de Grace Kelly. La princesa tenía solo 18 años mientras él superaba los 35, acumulando fama como seductor empedernido. El romance nació en París y fue alimentado entre fiestas y viajes; sin embargo, fue recibido con recelo en el Palacio Grimaldi: tanto Rainiero como Grace ocultaron sus reservas ante aquel pretendiente sin sangre azul y con una vida sentimental tumultuosa. Pero el amor triunfó al menos durante un tiempo. El 28 de junio de 1978, la pareja se dio el “sí quiero” en el palacio monegasco ante más de 800 invitados, incluyendo realeza europea y estrellas de Hollywood como Ava Gardner, Frank Sinatra o Cary Grant.

Aquella boda ostentosa fue retransmitida, fotografiada y analizada hasta el extremo, convirtiendo a Junot en un personaje global. Para muchos simbolizó la colisión entre tradición y modernidad: una joven princesa rebelde unida a un empresario francés sin título nobiliario que desafiaba las normas del principado. La imagen del dúo saludando desde un Rolls-Royce descapotable o recorriendo las calles monegascas quedó grabada para siempre en el imaginario sentimental europeo.

Un matrimonio efímero y un divorcio interminable

Sin embargo, ese cuento tuvo una corta duración. Apenas dos años después del enlace matrimonial se anunció la separación. En 1980 se llevó a cabo el divorcio civil; no obstante, la ruptura estuvo lejos de ser pacífica: la relación se fracturó entre reproches mutuos e insinuaciones sobre infidelidades por parte de él, además de una guerra silenciosa contra las instituciones del Principado. Durante años los pormenores de aquella crisis ocuparon portadas y columnas enteras, convirtiendo al matrimonio y su colapso en uno de los seriales más seguidos por la prensa rosa.

La batalla más prolongada tuvo lugar en el ámbito eclesiástico. Carolina buscaba la nulidad canónica para poder rehacer su vida dentro del marco religioso; Junot inicialmente se opuso a ello, lo cual extendió el proceso durante más de diez años. Finalmente, en 1992 llegó la anulación gracias a la intervención del papa Juan Pablo II; según algunos informes publicados entonces, Junot cedió “para restituir la felicidad” tanto a su exmujer como a los hijos que ella tuvo con Stefano Casiraghi. Para Mónaco este capítulo representó una lucha entre las rigideces tradicionales y las realidades íntimas que vivieron unos protagonistas observados bajo lupa.

Mientras tanto, Philippe encarnó como pocos el personaje creado por los medios: un hombre dedicado al negocio inmobiliario que transitaba entre París, Costa Azul, Marbella y Londres; su agenda sentimental lo vinculó con mujeres famosas como Marta Chávarri. Durante los años noventa fue considerado uno de los grandes seductores europeos; simbolizaba una idea hedonista del glamour: cafés en Rive Gauche, veranos interminables en Cannes y noches vibrantes en Marbella.

Un cambio hacia la discreción y la familia

Con el paso del tiempo ese brillo comenzó a desvanecerse parcialmente por decisión propia. El impacto personal y financiero causado por la estafa perpetrada por Bernard Madoff, que le afectó considerablemente, marcó un punto crucial en su vida. Desde entonces Junot comenzó a alejarse gradualmente del centro mediático; repartía su tiempo entre Cannes, donde residía en un apartamento con vistas al mar, y Madrid —una ciudad que se convirtió en uno de sus principales refugios.

En Madrid no solo le aguardaban recuerdos empresariales sino también amistades casi familiares como los Goyanes Lapique; sobre todo encontraba compañía junto a su hija Isabelle, casada con Álvaro Falcó. Juntos compartieron momentos significativos como el enlace matrimonial celebrado en 2022 o el bautizo de su nieta. Estas reuniones ya solo aparecían esporádicamente reflejadas en las secciones sociales. Sus últimas apariciones públicas estuvieron casi exclusivamente ligadas a actos familiares; así fue como su vida giró desde una exposición constante hacia una búsqueda consciente por mantener cierta discreción.

Su familia resume esa transformación mejor que nadie. La emotiva despedida realizada por Victoria destaca cómo era considerado “un verdadero caballero”, además del privilegio que significó haber vivido junto a él: un padre cariñoso orgulloso de sus cuatro hijos —Victoria, Alexis e Isabelle, nacidos durante su matrimonio con Nina Wendelboe-Larsen, así como también Chloé, fruto posterior con la sueca Helen Wendel— quien hizo todo lo posible por conservar vínculos afectivos pese a las distancias geográficas o las cicatrices dejadas por el pasado.

Un último viaje a Niza y una despedida sin focos

Aunque Philippe Junot falleció en Madrid, su despedida tendrá lugar en Francia. Su cuerpo será trasladado hasta Niza, esa ciudad costera donde nació y que siempre mantuvo un vínculo especial con él. Allí tendrá lugar una despedida íntima lejos del bullicio madrileño; no habrá velatorio público ni actos mediáticos rimbombantes asociados a este adiós.

Por ahora sus restos permanecen temporalmente en Parla mientras esperan ser repatriados. No está prevista ninguna ceremonia abierta ni gran acto social; aunque sus cercanos han confirmado que posteriormente se celebrará una misa para recordar al financiero francés —en coherencia con esa vida discreta que marcó sus últimos años— “Se ha ido en paz”, repiten quienes lo conocieron durante esta etapa final subrayando así cómo logró reconciliarse con el silencio tras tantas décadas bajo los reflectores.

Su nombre permanecerá ligado inevitablemente a aquella imagen radiante capturada durante una boda monegasca celebrada hace ya varias décadas. Sin embargo, quienes tuvieron oportunidad de conocerlo más allá del personaje público recordarán también al financiero francés que después tocar rozar la realeza decidió pasar sus días rodeado por familiares cercanos junto viejos amigos; todo ello mientras disfrutaba tranquilamente una ciudad donde encontró acogida como uno más entre todos nosotros. Entre Montecarlo y Madrid; entre flashes mediáticos e intimidad familiar: así fue transcurriendo la existencia Philippe Junot —“larga”, “hermosa” e “inolvidable”, tal como afirmó alguna vez su hija.


Datos esenciales sobre la vida y obra de Philippe Junot

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Los detalles sobre formación académica no han sido divulgados recientemente tras anunciarse su muerte; sí sabemos:

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