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La comunidad del deporte invernal se encuentra sumida en un profundo luto tras la muerte de Ueli Kestenholz, uno de los referentes más destacados del snowboard a nivel mundial. El exatleta suizo, que contaba con 50 años, perdió la vida el pasado domingo 11 de enero de 2026 al ser sorprendido por una avalancha en el valle de Lötschental, situado en el cantón de Valais, en los Alpes suizos. La triste noticia fue confirmada este martes por la Federación Suiza de Esquí, causando una oleada de tristeza que recorrió Europa y el ámbito del deporte extremo.
El trágico accidente tuvo lugar mientras Kestenholz practicaba snowboard junto a un amigo a unos 2.400 metros de altitud, sobre la ladera oriental del pico Hockuchriz. La avalancha ocurrió de forma inesperada, atrapando al exdeportista olímpico bajo una densa capa de nieve. Aunque su compañero logró escapar y alertó de inmediato a los equipos de rescate, Kestenholz fue recuperado en estado crítico. Fue trasladado inicialmente en helicóptero al hospital de Visp y luego al de Sion, donde lamentablemente falleció debido a las heridas sufridas.
El primer medallista olímpico del snowboard
Ueli Kestenholz será recordado para siempre como uno de los pioneros más importantes del snowboard en la historia del deporte invernal. Su nombre quedó grabado en la memoria colectiva cuando, con tan solo 22 años, conquistó la medalla de bronce en el parallel giant slalom durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Nagano 1998. Este logro no solo representó un triunfo personal para él, sino que también marcó un hito: fue la primera prueba de snowboard disputada jamás en unos Juegos Olímpicos, lo que consolidó esta disciplina dentro del programa olímpico tras largos años abogando por su reconocimiento.
Originario del cantón de Berna, Kestenholz se adentró en el mundo del snowboard casi por casualidad. Comenzó su carrera deportiva esquiando tradicionalmente, formando parte desde joven de un club local en Thun, pero a los 14 años descubrió una pasión que transformaría su vida. En palabras que compartió años después con Tamedia: «Practicaba skate y windsurf, pero solo esquiaba durante el invierno y con dos tablas. El snowboard me brindaba la oportunidad de sentir esa emoción que tanto amaba: deslizarme lateralmente incluso cuando caía nieve». Esta búsqueda constante por experiencias extremas y libertad en las montañas definiría su trayectoria profesional.
Una carrera llena de logros y versatilidad
Después de su éxito en Nagano, Kestenholz se estableció como una figura prominente del snowboard competitivo. Participó en dos ediciones olímpicas adicionales: Salt Lake City 2002 y Turín 2006, donde brilló como pionero durante el debut olímpico del snowboard cross. Su currículum internacional fue extenso y diverso; logró dos títulos mundiales en los años 2000 y 2001, acumuló 14 victorias en la Copa del Mundo y se coronó como campeón en los Winter X Games durante 2003 y 2004 en la modalidad snowboardcross, convirtiéndose así en un referente indiscutible.
Lo que realmente diferenciaba a Kestenholz era su versatilidad; competía con éxito en diversas modalidades dentro del snowboard. No se limitaba a una única especialidad; demostraba maestría en distintos terrenos y condiciones climáticas. Esta polivalencia lo convirtió en un atleta completo, admirado tanto por sus compañeros como por los aficionados al deporte. La Federación Suiza de Esquí lo recordará como «un verdadero atleta crossover», alguien que rompía las barreras tradicionales del deporte.
Más allá de la competición: el espíritu aventurero
Cuando Kestenholz decidió retirarse de la alta competición en 2006 a los 30 años, muchos pensaron que su carrera deportiva había llegado a su fin. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. El deportista suizo mantuvo un estilo vital activo y aventurero que lo llevó a explorar disciplinas extremas más allá del snowboard convencional. Se dedicó al freeride, al speedriding, al paracaidismo, al kitesurf, al parapente, al surf, al wingfoiling y al ciclismo de montaña, mostrando siempre una disposición constante para desafiar sus límites físicos y conectarse con la naturaleza.
Uno de sus logros más destacados tras retirarse fue realizar, en mayo de 2009, la primera bajada registrada haciendo speed riding desde el Monte Cervino, ubicado también entre los Alpes. Esta hazaña encarnaba perfectamente su espíritu inquieto: nunca se conformaba con lo ya logrado; buscaba constantemente nuevas formas para experimentar adrenalina y conexión con las montañas. Su cuenta personal de Instagram reflejaba esta pasión inagotable, mostrando imágenes impactantes sobre sus aventuras parapentistas o descensos por montañas nevadas.
En una publicación memorable, Kestenholz dejó escrita una frase que encapsula su filosofía vital: «Para disfrutar esos momentos raros cuando las maravillas naturales se alinean, necesitas estar preparado para dejarlo todo e irte». Esta mentalidad lo llevó a vivir intensamente cada instante sobre la montaña; sin embargo, también lo expuso a riesgos inherentes relacionados con los deportes fuera pista, particularmente en zonas alpinas donde la acumulación de nieve puede ser variable.
El impacto de una pérdida inesperada
La muerte repentina de Kestenholz ha dejado un vacío inmenso entre quienes practican el snowboard y entre todos aquellos ligados al deporte invernal. La Federación Suiza de Esquí expresó su profundo pesar enviando «las más sinceras condolencias a familiares y seres queridos» del atleta; esto refleja claramente el impacto significativo que tuvo tanto dentro como fuera del ámbito competitivo. Numerosos atletas y figuras relevantes han manifestado su tristeza ante esta pérdida, reconociendo no solo a Kestenholz como un competidor excepcional, sino también como embajador del snowboard, siempre dispuesto a compartir su experiencia y amor por la nieve.
El presidente federativo suizo, Peter Barandun, comunicó públicamente sus sentimientos sobre esta gran pérdida mediante un comunicado que reflejaba cómo resonaba este fallecimiento entre muchos miembros del entorno deportivo. Para muchos dentro del ámbito extremo, Kestenholz simbolizaba algo más que un medallista olímpico: era un emblema vivo del desarrollo histórico del snowboard desde sus primeros días hasta convertirse hoy en uno de los deportes más emocionantes presentes en los Juegos Olímpicos. Su legado ha inspirado a miles a subirse a una tabla e iniciar sus propias aventuras montañesas.
La tragedia cobra mayor relevancia dado que ocurre apenas días antes del inicio oficial de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, programados para Milano-Cortina, un periodo clave en el que se espera ver nuevamente brillar al snowboard en el escenario internacional. Su ausencia será especialmente notoria justo ahora, cuando esta disciplina lucha por reafirmar su relevancia dentro del evento olímpico.
Una vida dedicada a la pasión por la montaña
Kestenholz deja atrás dos hijos pequeños, uno de 17 años y otro de apenas 9; ellos heredarán el legado inestimable que les deja un padre cuya vida estuvo marcada por una intensidad diaria y un propósito claro. Su trayectoria completa —desde sus inicios esquiando hasta lanzarse sin miedo hacia nuevas aventuras— narra la historia única e inspiradora de alguien que nunca dejó escapar ninguna oportunidad de conectar profundamente con la naturaleza ni de experimentar esa libertad singular que solo puede brindar el entorno montañoso.
Este accidente resalta nuevamente los riesgos presentes cuando se practican deportes invernales fuera de pista, especialmente bajo condiciones cambiantes, típicas de las zonas alpinas, donde pueden producirse acumulaciones peligrosas. Las avalanchas son riesgos constantes incluso para quienes poseen una amplia experiencia, como era indudablemente el caso de Kestenholz. Sin embargo, su trágica muerte no debe desmerecer todo lo aportado al mundo del deporte invernal a nivel global; recordaremos siempre a Ueli Kestenholz como aquel pionero que ayudó a escribir las primeras páginas de la historia olímpica dedicada al snowboard, un atleta cuyo fervor aventurero ha inspirado a generaciones enteras hacia nuevas conquistas deportivas.
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