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La paz del cantante más internacional de España se ha roto de golpe.
Julio Iglesias ha decidido llevar a los tribunales a la vicepresidenta Yolanda Díaz tras ser acusado públicamente de “abusar” de sus trabajadoras y mantenerlas “casi en esclavitud”. El artista, indignado, asegura que la ministra ha cruzado todas las líneas al difundir esas afirmaciones “falsas y difamatorias” tanto en redes sociales como en televisión.
La chispa que encendió el escándalo
Todo comenzó el pasado 13 de enero en la red social Bluesky, donde Díaz compartió un mensaje incendiario con alusiones a supuestos abusos sexuales y a un “régimen de dominación” dentro del entorno del cantante. Según la defensa del intérprete, esas palabras no solo dañaron su imagen, sino que lo presentaron como un “criminal” ante millones de personas sin la más mínima prueba.
“Da terror”, dijo en directo
Pero lo peor llegó al día siguiente, durante su intervención en el programa de RTVE La Hora de la 1. Frente a las cámaras, Yolanda Díaz no se retractó: repitió que el caso “da terror, da pánico” y que recoge “las peores vulneraciones de derechos humanos”. Para el equipo jurídico del artista, esas declaraciones en horario de máxima audiencia, con un 17,3% de cuota de pantalla, amplificaron el daño “hasta niveles incalculables”.
La respuesta del cantante
Defendido por el prestigioso abogado José Antonio Choclán, Julio Iglesias ha presentado un acto de conciliación ante los juzgados de Madrid. En él exige tres cosas claras: que Díaz reconozca públicamente el daño causado, que rectifique en los mismos medios y franjas donde lanzó las acusaciones, y que pague una indemnización cuyo monto se evaluará según el alcance mediático de sus palabras.
La Fiscalía no ve delito
El documento judicial recuerda que el propio Ministerio Público descartó cualquier relación del cantante con los hechos denunciados: Iglesias ni ha sido investigado ni considerado sospechoso. “Un miembro del Gobierno tiene la obligación de respetar la presunción de inocencia”, recalca la defensa en un tono tajante.
Doble vara de medir
El texto también pone el foco en la actitud de Díaz, que durante la misma entrevista en TVE se negó a opinar sobre un caso similar que afectaba a un político, alegando prudencia. Para el entorno del artista, esa diferencia de trato deja al descubierto una “intención política o mediática” detrás de los ataques.
El enfrentamiento entre la vicepresidenta y la leyenda de la música promete dar que hablar. Y todo apunta a que este capítulo apenas comienza.
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