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JONAS LAUWINER

El caradura que se proclama ‘Rey de Suiza’ levanta un imperio al adueñarse de 148 terrenos gracias a un vacío legal

Es un técnico, tiene 31 años y se ha hecho el amo

Alex MacKenzie 03 May 2026 - 10:06 CET
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En 2019, Jonas Lauwiner organizó una ceremonia en la iglesia de Nydegg, en Berna, con coro y una corona adornada con piedras rojas y azules, y se autoproclamó rey de Suiza, un país que no tiene monarquía desde que nunca la tuvo.

Lo que parecía una excentricidad pintoresca ha resultado ser el escaparate público de algo considerablemente más serio: la construcción metódica de un imperio territorial usando una herramienta legal que estaba disponible para cualquiera pero que nadie había empleado con esa sistematicidad.

Quién es

Lauwiner nació el 15 de septiembre de 1994 en Unterseen, cantón de Berna, hijo de padre suizo del Valais y madre marroquí, con doble nacionalidad.

Se formó como técnico en automatización y administración de empresas, obtuvo una licencia de piloto y prestó servicio en el ejército entre 2014 y 2018. A los 20 años, su padre le regaló un prado en Leuk. Ese terreno le despertó la curiosidad por los registros catastrales. Lo que encontró en ellos cambió su vida.

El método: una ley que nadie había explotado así

El artículo 658 del Código Civil suizo permite reclamar terrenos sin propietario registrado.

El procedimiento es simple: se presenta una solicitud al ayuntamiento local y, si no hay respuesta en el plazo establecido, el terreno pasa a ser del solicitante previo pago de unas tasas mínimas.

Lauwiner revisó sistemáticamente los registros catastrales de varios cantones en busca de parcelas sin propietario identificado. Las encontró en cantidad suficiente para construir lo siguiente:

Cómo genera ingresos

Una vez propietario, Lauwiner cobra por el uso de lo que legalmente le pertenece:

Fuente de ingresos

Detalle

Cuotas de mantenimiento

Cobra a vecinos por el uso de sus parcelas

Derechos de paso

Vende permisos para circular por sus carreteras

Autorizaciones urbanísticas

Negocia con constructoras que necesitan acceso a sus terrenos

«Soy justo. No cierro carreteras y no cobro mucho», declaró a The Times. Él mismo compara su estrategia con una «campaña militar digital sin derramamiento de sangre».

El rey en su palacio

Reside en Burgdorf, donde llama «palacio» a su casa, que incluye un tanque anfibio expuesto en el exterior. Viste uniforme militar ceremonial.

Ha creado su propio sitio web oficial, una Orden del Mérito, una moneda llamada Velar (valorada en 37 dólares), un Banco Imperial y publica en redes sociales sobre las «fuerzas especiales del Imperio Lauwiner» junto a vehículos militares.

En noviembre de 2024 fue elegido miembro del Concejo Municipal de Burgdorf, lo que añade legitimidad institucional real a su figura.

Rechaza la etiqueta de «autoproclamado rey»: «Los medios alemanes me han puesto esa etiqueta. Sé que soy simbólico». Acepta la Constitución suiza y afirma que su objetivo es desarrollar agricultura y turismo en sus tierras.

La reacción de las autoridades

Los cantones de Berna y Valais han comenzado a legislar para cerrar el vacío legal que Lauwiner explotó, priorizando las reclamaciones municipales sobre las privadas.

Algunos políticos lo califican de «escandaloso» por su «sed de poder».

Mientras tanto, otros ciudadanos han comenzado a replicar su estrategia en otros cantones, lo que ha acelerado la presión política para reformar el artículo 658.

La historia de Lauwiner ha pasado de ser una curiosidad mediática a abrir un debate real sobre los límites del derecho de propiedad y los vacíos legales que las administraciones dejan abiertos durante décadas por simple dejadez burocrática.

Su filosofía es tan simple como provocadora: «Cada uno es rey en su propio territorio».

El rey de Suiza lo demostró con 117.000 metros cuadrados de prueba.

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