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Jaime Peñafiel no para. Tiene que ser agotador seguir consumido por el rencor cuando se han cumplido ya los 87 años y se lleva bastante más de medio siglo escribiendo de lo mismo, pero ahí persevera el granadino dando la tabarra.
Y vuelve a la carga con ferocidad este fin de semana, en una de su largas y detallas columnas de ‘El Mundo’.
¿Qué hizo y qué dijo Letizia Ortiz al religioso que dirigió sus cursillos matrimoniales antes de casarla con don Felipe cuando le hizo preguntas muy delicadas?
Habrá quien diga que, a estas alturas, pasados más de 15 años, a nadie le importa un comino, pero por lo visto no es así y el veterano Peñafiel lo cuenta con inconfesable y perversa fruición.
La crónica rebosa de su proverbial antipatía por la consorte del Jefe del Estado, como a él -que gozó de acceso privilegiado a La Zarzuela en la etapa inicial del reinado de Juan Carlos- gusta denominar a la experiodista, para quitarle la corona metafóricamente.
Letizia y el Rey Felipe VI en su boda, en la Catedral de la Almudena.
Vete tu a saber qué hay de eso, pero Peñafiel facilita detalles muy personales de cómo preparó el enlace doña Letizia, sometiéndose a los preceptivos cursillos religiosos prematrimoniales.
Ante monseñor Estepa, fallecido esta semana, amigo personal de don Juan Carlos y, por aquel entonces, obispo auxiliar de Madrid, la novia responde a las preceptivas e incómodas preguntas del prelado:
«Tuvieron que declarar que no estaban ligados con otra persona por matrimonio civil o religioso, si había habido nulidad o divorcio. Cuando Letizia reconoció que era … divorciada, monseñor Estepa le hizo una pregunta muy lógica: » ¿Como es que contrajo, la anterior vez, matrimonio civil y ahora se dispone a hacerlo por la Iglesia católica?».
«Nadie mejor que él para impartir a los novios los obligados cursillos prematrimoniales de catequesis concentrada ad hoc. Tarea nada fácil. Consciente como estaba Monseñor de todos los antecedentes sentimentales y religiosos de la señorita Ortiz Rocasolano, con un matrimonio civil fracasado o un embarazo interrumpido, vulgarmente aborto, y poca o nula práctica religiosa. Tampoco Felipe era un capillita».
El brindis de la boda de Felipe y Letizia.
El anciano periodista suministra detalles de la biografía de Letizia que son ya leyenda urbana y nadie termina de confirmar.
Y para meterle dramatismo a la nota, la culmina con una palabras de Letizia, en un final peliculero:
«Monseñor esperaba cualquier contestación pero no la que oyó sorprendido de labios de Letizia: Es que, cuando conocí a Felipe, vi la luz».
Y remata, con reflexión de su cosecha:
«Pienso que el señor obispo prefirió no profundizar. Partiendo de la base que no hay cualidad mas bella que la Luz, estoy seguro, y monseñor Estepa también, que se refería a la Luz de la Iglesia católica con cuya conformidad iba a casarse».
Antes de eso y, para emborronar más las cosas, Peñafiel asegura descubrir otro secreto de los trámites previos del enlace:
«Había un tema que Letizia se negaba a firmar tal y como estaba redactado: lo referente a los hijos en caso de separación».
Letizia y Felipe saliendo d ela Catedral de la Almudena, tras su boda.
Dice que la ahora Reina de España pidió consejo a abogados, como a su primo David Rocasolano, que le recomendaba no firmarlo:
«Este documento no es, ni siquiera, legal. No lo firmaría. Es nulo».
Y que Felipe le hizo «pasar por el aro», conminándole a firmar sin oposición.
El articulista de ‘El Mundo’ pone la guinda con una supuesta confidencia de Letizia a su primo:
«Desengáñate, esto no es una historia de amor…».
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