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Leandro Rincón, el emprendedor tras DellaOstia

Animados por políticos separatistas, los fanáticos vandalizan una heladería argentina en Barcelona por atender al público en español

Un local fundado por un argentino se convierte en epicentro de acoso tras la polémica por atender en español durante la Fiesta Mayor de Gràcia

Periodista Digital 21 Ago 2025 - 13:11 CET
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Fanáticos y violentos.

Y sobre todo muy tontos.

El ambiente festivo de la Fiesta Mayor de Gràcia se vio empañado este año por un episodio que ha reavivado el debate sobre la convivencia lingüística y la polarización política en Barcelona.

La heladería artesanal DellaOstia, ubicada en la calle Torrent de l’Olla y fundada en 2022 por el emprendedor argentino Leandro Rincón, ha pasado en cuestión de días de ser un referente del barrio a convertirse en objetivo de un violento boicot y vandalismo, tras un desencuentro lingüístico con tintes políticos.

Todo comenzó el pasado 17 de agosto, cuando la pareja del concejal de Esquerra Republicana (ERC) en Gràcia, Guillem Roma, denunció no haber atendida por un empleado al pedir un helado en catalán.

Según el relato difundido por Roma, el trabajador respondió con desdén, lo que llevó al edil a calificar el incidente como un caso de discriminación lingüística y a llamar públicamente al boicot contra el local desde su cuenta de X.

De las redes al ataque físico

La reacción no tardó en traspasar las fronteras digitales.

A la denuncia del concejal se sumaron mensajes incendiarios desde sectores independentistas, como los del exdiputado de la CUP Antonio Baños, quien animó abiertamente a asediar el local “hasta su cierre” y del fotoperiodista Jordi Borràs, que llegó a tildar el negocio de “supremacistas españoles de pata negra” y deseó su pronta desaparición.

La madrugada siguiente, la heladería amaneció con su fachada cubierta de pintadas e insultos como “Feixistes de merda” (fascistas de mierda), “putos fachas”, y carteles donde se podía leer: “Este local no respeta el catalán” o “el turismo mata la ciudad”. Además, se colocaron pegatinas amarillas acusando al establecimiento de tener una postura anticatalanista.

Boicot digital y daño reputacional

El acoso también se trasladó al terreno digital. El perfil de DellaOstia en Google Maps sufrió una avalancha coordinada de reseñas negativas que redujeron drásticamente su puntuación hasta dejarla cerca del 2,7 sobre 5. El equipo intentó responder a los comentarios hostiles, recordando la cooficialidad del catalán y el castellano en Cataluña, pero algunas réplicas fueron interpretadas como desafiantes y acabaron agravando la situación.

Entre los mensajes predominaba una retórica beligerante: “Este local es nuestro enemigo”, insistía Baños. Otros usuarios defendían la necesidad de “popularizar estos actos” contra negocios que prioricen el uso del español sobre el catalán.

Polarización social y reacciones políticas

La polémica ha dividido a vecinos y usuarios entre quienes consideran injustificable cualquier acto violento o intimidatorio –como expresó públicamente Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona– y quienes justifican las acciones como defensa activa del catalán. Algunos abogan por buscar consensos o pactar soluciones intermedias; otros insisten en mantener una presión constante hasta lograr el cierre del negocio señalado.

El caso ha servido para ilustrar cómo la tensión lingüística puede ser instrumentalizada políticamente, generando dinámicas peligrosas que afectan tanto a comerciantes como a la convivencia ciudadana.

Perfil: Leandro Rincón, el emprendedor tras DellaOstia

Anécdotas y curiosidades sobre DellaOstia

Impacto social y legal

El episodio pone sobre la mesa varias cuestiones:

A día de hoy, 21 de agosto de 2025, persiste una fuerte vigilancia policial alrededor del local para evitar nuevos incidentes mientras las autoridades locales estudian medidas para proteger tanto la libertad comercial como los derechos lingüísticos.

En este contexto polarizado, DellaOstia se ha convertido —involuntariamente— en símbolo tanto del conflicto político-lingüístico catalán como del desafío diario al que se enfrentan los emprendedores internacionales en Barcelona.

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