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LA LARGA MANO DE MARLASKA

La Policía Nacional denuncia que recibió orden ‘de arriba’ para soltar al podemita Mbayé

Malos modos del superior

Periodista Digital 28 Mar 2026 - 11:06 CET
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Malestar y profundo en las filas de la Policía Nacional

Lo que debería haber sido un procedimiento rutinario por un claro delito de atentado contra agentes de la autoridad se convirtió el pasado jueves en un flagrante ejemplo de doble vara de medir y de injerencia política en la Policía Nacional.

Según fuentes policiales consultadas en exclusiva por la periodista Teresa Gómez, la detención del exdiputado de Podemos Serigne Mbayé fue interrumpida de forma brusca por una orden directa de un alto responsable de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de Madrid.

La llamada a la comisaría de Usera fue explosiva y maleducada.

«¿Qué cojones está pasando?», exigió el mando con evidente malestar y urgencia.

En el exterior, unas 200 personas se concentraban sin autorización exigiendo su libertad, mientras los agentes habían documentado en el interior agresiones que dejaron cinco policías heridos.

A pesar de ello, la orden fue tajante: «La orden viene de arriba».

Mbayé quedó en libertad.

Los hechos muestran la violencia con la que actuó el exdiputado: tras negarse a identificarse y decir «Sé que sois policías, ¿y qué? No me voy a parar», agredió a los agentes con puñetazos en el estómago y en el rostro, golpeando incluso a un tercero contra una verja.

Los policías solo emplearon la fuerza proporcional necesaria para reducirle.

Esta intervención desde las alturas desnuda una alarmante doble vara de medir cuando el detenido es un político de cierta ideología.

Los hechos ocurrieron el pasado jueves a las 19:35, tras el aviso de un vecino que alertaba de dos varones observando vehículos de forma sospechosa en una zona con varios robos recientes.

Los agentes se identificaron correctamente, pero Mbayé reaccionó con desafío y pasó a la agresión física, según consta en el atestado policial.

Serigne Mbayé, conocido por su activismo en el sindicato de manteros, ha mantenido siempre una relación tensa con las instituciones.

La versión que intenta enmarcar el incidente como “racismo” contradice los hechos: los policías actuaron tras una denuncia ciudadana por una actitud sospechosa, no por el origen del exdiputado.

DOBLE VARA

Los hechos se remontan al pasado jueves a las 19:35, cuando el 091 recibió el aviso de un vecino de Usera. Alertaba de que dos varones —uno de origen marroquí y otro de tez negra con chaqueta verde— observaban el interior de vehículos estacionados de forma sospechosa en una zona donde se habían registrado numerosos robos con violencia en los días previos.

Dos agentes de la Policía Nacional, en vehículo camuflado y vestidos de paisano, se desplazaron al lugar. En la calle González Feito se identificaron plenamente como policías, mostrando placa y carné profesional.

Lejos de colaborar, Serigne Mbayé reaccionó con total desafío: «Sé que sois policías, ¿y qué? No me voy a parar». Ante su negativa a identificarse y su intento de huida, los agentes intentaron sujetarle. En ese momento, Mbayé inició una fuerte resistencia activa, lanzando golpes con violencia. Uno de los impactos alcanzó el estómago de un agente y otro le golpeó en el rostro. Durante la reducción, golpeó además a un tercer agente contra una verja, causándole lesiones en un dedo que requirieron asistencia médica.

La violencia empleada por Mbayé obligó a los agentes a usar la fuerza proporcional necesaria para proceder a su detención por un presunto delito de atentado contra agente de la autoridad.

Mientras era trasladado a la comisaría de la calle Primitiva Gañán, unas 200 personas se concentraron sin autorización frente al edificio exigiendo su libertad y la de otros seis detenidos por enfrentarse a las patrullas. Fue entonces cuando se produjo la polémica llamada de un alto mando, presionado por instancias superiores, ordenando su inmediata puesta en libertad.

Serigne Mbayé, exdirigente del sindicato de manteros y exdiputado de Podemos, siempre ha mantenido una relación tensa con las instituciones. La narrativa que desde sectores de la izquierda intenta presentar el suceso como un caso de «racismo institucional» choca frontalmente con los hechos documentados en el atestado policial: los agentes actuaron tras la denuncia de un vecino por una actitud sospechosa, no por el color de piel del exdiputado.

La obligación legal de los policías es identificar a cualquier persona ante un posible indicio de delito, con independencia de su origen. Sin embargo, Mbayé optó por la confrontación: se negó a identificarse y pasó directamente a la agresión física.

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