Durante décadas, Kazajistán ha sido sinónimo de hidrocarburos.
El petróleo y el gas han representado hasta el 35% del PIB nacional y el 75% de sus exportaciones, consolidando al país como un gigante energético en Asia Central y un socio clave para la Unión Europea.
Sin embargo, la creciente volatilidad de los mercados globales, junto a una presión internacional para reducir las emisiones contaminantes, han empujado a las autoridades kazajas a replantear su modelo económico.
A día de hoy, 5 de septiembre de 2025, Kazajistán se encuentra en plena transición hacia una economía más diversificada y resiliente.
La estrategia gubernamental apuesta por impulsar sectores no extractivos, captar inversiones internacionales y avanzar hacia la sostenibilidad ambiental.
El resultado es un crecimiento notable en áreas como la manufactura, la tecnología y las energías limpias.
Inversión extranjera: motor de la transformación
En un contexto mundial marcado por una caída del 30% en los flujos de inversión extranjera directa (IED), Kazajistán ha logrado atraer 14.500 millones de euros en 2025. Este dato no solo consolida su liderazgo regional, sino que lo sitúa entre los destinos más atractivos para el capital internacional en tiempos de incertidumbre. El país ha firmado acuerdos multimillonarios con empresas europeas y asiáticas para proyectos que van desde infraestructuras ferroviarias hasta plantas carboquímicas o instalaciones de energías renovables.
Algunas claves del atractivo inversor kazajo:
- Incentivos fiscales y aduaneros en zonas económicas especiales.
- Programas estatales para reducir barreras administrativas.
- Seguridad jurídica reforzada mediante acuerdos internacionales.
- Participación activa en grandes iniciativas comerciales como la Franja y la Ruta.
La presencia destacada de empresas europeas -la UE representa el 43% de la IED-, junto con la inversión rusa y china, refuerza el papel estratégico del país como nexo entre Europa y Asia. El fondo soberano Samruk-Kazyna coordina más de 130 proyectos valorados en 87.000 millones de euros, acelerando la modernización industrial.
Diversificación real: manufactura, tecnología e innovación
El giro hacia sectores no petroleros es tangible. En el primer semestre de 2025, el PIB no ligado a los hidrocarburos creció un 6,3%, el mayor avance en catorce años. Destacan:
- Crecimiento del 6,1% en el sector manufacturero entre enero y julio.
- Impulso a industrias transformadoras con productos de alto valor añadido.
- Desarrollo acelerado del sector tecnológico: exportación creciente de servicios TI y auge del Astana Hub como polo para nómadas digitales y startups.
La digitalización es otro pilar esencial. Kazajistán ocupa ya el puesto 24 mundial en gobierno electrónico según Naciones Unidas. En educación superior, universidades nacionales colaboran con gigantes tecnológicos para formar talento local en inteligencia artificial.
Energía limpia e innovación ambiental
La sostenibilidad ambiental es uno de los ejes más visibles del nuevo modelo kazajo. El país ha puesto en marcha proyectos emblemáticos para aumentar su capacidad renovable, desarrollar hidrógeno verde y explorar nuevas fuentes energéticas:
- Expansión significativa de instalaciones solares y eólicas.
- Desarrollo pionero de infraestructuras para hidrógeno verde.
- Debate nacional sobre energía nuclear: el gobierno propone un referéndum para decidir la construcción de una nueva central que permita reducir emisiones sin comprometer la seguridad energética.
Esta transición energética responde tanto a compromisos internacionales como al objetivo interno de disminuir la dependencia del gas y petróleo. El potencial minero -especialmente el uranio- refuerza las posibilidades del país como líder regional en energía limpia.
Presupuesto social: educación, salud y bienestar
El presupuesto estatal 2025-2027 prioriza inversiones sociales, en línea con una visión orientada al bienestar ciudadano. Entre las principales medidas destacan:
- Aumento sustancial del gasto en educación y sanidad.
- Construcción o rehabilitación de cientos de escuelas rurales.
- Programa nacional para modernizar infraestructuras sanitarias.
- Subida de la pensión mínima a 62.771 tenge (119 USD), mejorando la protección social.
- Promoción anual de miles de viviendas sociales en alquiler hasta 2029.
Este enfoque social se complementa con reformas legales que refuerzan derechos ciudadanos, combaten la corrupción y protegen colectivos vulnerables.
Desafíos pendientes: incertidumbre global e inclusión
Aunque las previsiones económicas son optimistas -el crecimiento del PIB ronda el 4%-, persisten riesgos asociados al entorno internacional: fluctuaciones del precio del petróleo, tensiones geopolíticas o cambios regulatorios globales pueden impactar negativamente. Además, lograr una diversificación efectiva exige superar retos internos como:
- Reducir desigualdades entre regiones urbanas y rurales.
- Mejorar aún más la transparencia institucional.
- Garantizar que los beneficios del crecimiento lleguen a toda la población.
Un puente entre Europa y Asia
La posición geográfica privilegiada convierte a Kazajistán en un actor clave entre Europa, Rusia, China e India. Su integración comercial con estos bloques le permite absorber mejor los vaivenes internacionales y acceder a mercados emergentes. La colaboración activa con socios europeos -tanto comerciales como inversores-, afianza su papel como puerta estratégica hacia Asia Central.
El dinamismo actual muestra que Kazajistán no solo quiere ser exportador de materias primas: aspira a liderar una nueva era económica basada en innovación, sostenibilidad e inclusión social. La transformación ya está en marcha.
Más en Economía
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home