Entre estas preciosas herencias destacan una variedad de bailes, legados que han perdurado a través de los tiempos y que son honrados con deslumbrantes desfiles, coloridos pasacalles y cautivadores espectáculos musicales. Cada paso de estos bailes cuenta la historia de generaciones pasadas, creando un puente entre el pasado y el presente, mientras el país celebra su identidad única y su enraizada tradición.
Más de cinco décadas han transcurrido desde que la Unesco proclamara un día de conmemoración global para el folclore. Cada 22 de agosto, el mundo se une para celebrar el Día Mundial del Folclore, honrando las diversas expresiones artísticas y culturales de las poblaciones alrededor del globo.
En esta fecha significativa, se dedica tiempo a valorar las tradiciones arraigadas, la música evocadora, la danza enérgica, las artesanías laboriosas y las narrativas atemporales que fluyen de una generación a otra.
En el escenario peruano, esta celebración adquiere un matiz especial, en un país cuyo tejido cultural es rico y diverso. Perú es renombrado por su rica paleta de tradiciones y manifestaciones culturales, en particular aquellas ligadas a la música y el baile. Es por ello que, durante este día emblemático, las calles cobran vida con desfiles festivos, pasacalles vibrantes y espectáculos musicales cautivadores, cada uno de ellos rindiendo tributo a la riqueza de la herencia cultural de la nación incaica.
La festividad también se convierte en una ocasión para aplaudir la artesanía local y la gastronomía impregnada de autenticidad y mestizaje. Las organizaciones culturales que promueven las danzas autóctonas del Perú ensayan sus pasos con pasión, presentándolos en festivales que se despliegan a lo largo de la costa, los Andes y la Amazonía. En esta fecha, el país entero se une en un canto colectivo a la diversidad cultural y la continuidad de las tradiciones que definen la identidad peruana.
Diablada puneña
Se trata de la lucha entre el bien y el mal, donde ágiles bailarines van de un lado al otro portando impresionantes trajes y máscaras. La Diablada es una danza tradicional de la ciudad de Puno, capital del folklore peruano, así como una de las expresiones más importantes y representativas de los Andes peruanos. Este baile está reconocido, a su vez, como Patrimonio Cultural del Perú y en sus trajes se expresa la estética de las diversas comunidades indígenas, ibéricas y africanas que conviven y dan sentido a la realidad multicultural y mestiza que caracteriza al Perú. Los lujosos y coloridos trajes llevan bordados de oro, plata y pedrerías, y algunos de ellos superan los 30 kilos de peso.
Danza de Tijeras
Originaria de Ayacucho y Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, la Danza de Tijeras fusiona sonidos del violín y el arpa, mientras que los bailarines hacen su aparición en escena. La coreografía expresa la cultura, arte y tradición de los Andes peruanos, y sus movimientos son tan complejos que no cualquier bailarín puede emularlos. Los esfuerzos físicos que realizan para ensayar los 36 distintos pasos de la danza, son casi de otro planeta. A ello, habría que sumar su colorida indumentaria, conformada por 17 piezas que llegan a pesar hasta 12 kilogramos. El sombrero, que tiene la forma de un cono invertido, suele pesar entre 5 y 6 kilos. La pieza más icónica son las tijeras que, en realidad son dos varas de hierro cruzadas que emiten el característico sonido que acompaña a la melodía central.
Negritos de Huánuco
La danza de los negritos de Huánuco representa una festividad religiosa que se desarrolla desde el 24 de diciembre hasta la Pascua de reyes; tiempo en el que, durante la colonia, los esclavos llegados de África para trabajar en las haciendas huanuqueñaos, tenían licencia para poder bailar y adorar al niño Jesús. La danza, declarada Patrimonio Cultural de la Nación, es una de las más vistosas y cautivadoras del país, en la que cada cofradía tiene particularidades y características que la diferencian de las otras.
La Marinera
Este baile en pareja, ágil y elegante es un símbolo indiscutible de peruanidad que se practica en gran parte del país. Considerada Patrimonio Cultural de la Nación, la marinera es una danza de cortejo en la cual se inicia con la percusión de una tarola o de un cajón. El amor, la nostalgia, las tradiciones y la familia son algunos temas recurrentes en las letras de cada canción, aunque muchas de las producciones son enteramente musicales. La marinera ha calado tan profundamente en la identidad del país que cada año se celebran cientos de concursos para elegir a la mejor pareja, aquella que derroche garbo y elegancia.
Huayno
Es el baile más conocido de la sierra peruana y su origen se remonta a tiempos prehispánicos. Según el célebre escritor peruano José María Arguedas, no existe expresión más legítima del Perú indio y mestizo que el huayno. En la actualidad, esta danza presenta diversas variantes regionales, pero todas conservan el mismo espíritu; una especie de himno militar que se ejecutaba con zampoñas, quenas y tinyas (tamborcillos). La llegada de los españoles, que introdujo nuevos instrumentos y técnicas, favoreció la evolución del huayno y la creación de variedades regionales, con sonidos de mandolinas, arpas, violines, guitarras y charangos.
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