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El 'Blue Hole' se encuentra a unos 47 metros bajo la superficie marina y se estima que tiene una profundidad de 130 metros

Green Banana, el gran agujero azul del Caribe, que sigue siendo un enigma del mundo oceánico

MISTERIOS

Paul Monzón Actualizado: 02 Nov 2024 - 10:59 CET
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Cómo las supersticiones moldean nuestras decisiones

Dan miedo y sobre todo una abrasadora curiosidad.

Los agujeros azules son sumideros submarinos de gran profundidad y forma circular que se destacan por el intenso color azul de sus aguas.

Presentes en diversos puntos del planeta, han fascinado a científicos y aventureros por igual debido a su origen, evolución y los misterios que albergan en sus profundidades.

Pe formaron durante las eras glaciares, cuando el nivel del mar era significativamente más bajo que en la actualidad.

En ese período, la erosión de la roca caliza por el agua dulce dio lugar a la creación de sistemas de cuevas y dolinas. Con el aumento del nivel del mar al final de la última glaciación, estas cavidades se inundaron, dando origen a los agujeros azules que conocemos hoy.

El ‘Green Banana’: un misterio en el Golfo de México

Ubicado a unos 80 kilómetros de la costa de Florida, el ‘Green Banana’ es uno de los agujeros azules más profundos documentados en Norteamérica, con aproximadamente 130 metros de profundidad. Su nombre peculiar proviene de una cáscara de plátano verde que flotaba en su superficie cuando fue descubierto. En agosto de 2020, un equipo de científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) realizó la primera inmersión en este sumidero, con el objetivo de estudiar su geología y la vida marina que alberga.

Otros agujeros azules destacados en el mundo

Anécdotas y curiosidades

Importancia científica y ecológica

Los agujeros azules son considerados laboratorios naturales que ofrecen valiosa información sobre la historia geológica y climática de la Tierra. El estudio de los sedimentos y formaciones minerales en sus profundidades permite a los científicos reconstruir cambios en el nivel del mar y eventos climáticos pasados. Además, la biodiversidad que albergan, adaptada a condiciones extremas, proporciona pistas sobre la resiliencia de la vida y posibles aplicaciones en biotecnología.

Desafíos y futuro de la exploración

La exploración de los agujeros azules presenta múltiples desafíos, desde la profundidad y oscuridad de sus aguas hasta las condiciones anóxicas que dificultan la vida marina. Sin embargo, con el avance de la tecnología, se han logrado exploraciones más profundas y detalladas, revelando secretos que antes permanecían ocultos. El ‘Green Banana’ y otros sumideros continúan siendo objeto de estudio, con la esperanza de desvelar más misterios sobre nuestro planeta y la vida que alberga.

En resumen, los agujeros azules son ventanas al pasado geológico y biológico de la Tierra, ofreciendo oportunidades únicas para la ciencia y la exploración. Su estudio no solo enriquece nuestro conocimiento del planeta, sino que también inspira asombro y respeto por las maravillas ocultas en las profundidades del océano.

GREEN BANANA

La gran cueva de la costa de Belice, considerada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, es una pequeña isla corálica oceánica -o atolón- de unos 300 metros de ancho y 125 metros de profundidad que apasiona a los turistas y buceadores por su belleza y abundancia de seres marinos.

Las características exactas de esta misteriosa caverna, que siempre ha atraído la atención de los investigadores, siguen siendo un misterio, ya que aún no ha sido cartografiada ni trazada por completo.

Precisamente, el objetivo de la expedición pasa por revelar qué se encuentra en el fondo de la famosa cueva submarina para «comprender mejor esta maravilla geológica».

El Gran Agujero Azul de Belice es uno de los lugares más atractivos para los buzos y los científicos que estudian los océanos.

En medio de aguas turquesas, este círculo de color azul oscuro parece un portal a otra dimensión.

Está ubicado a 64 km de la costa de la Ciudad de Belice y con sus 300 metros de ancho y 125 metros de profundidad, se le considera el sumidero más grande del mundo.

Un sumidero es un agujero en la tierra, formado cuando el suelo se derrumba dejando un gran agujero en la superficie.

Es el «espacio interior planetario», como le llama Richard Branson, el magnate que en diciembre pasado impulsó una expedición al fondo del agujero y de la que ahora se están revelando sus fascinantes hallazgos.El país centroamericano que salvó la barrera de coral más grande del Caribe

¿Qué hallaron los exploradores y por qué les interesa tanto este lugar?

Una foto del pasado

El agujero está en medio de la Barrera de Arrecifes de Belice, el segundo sistema de arrecifes más grande del mundo.

Una de las primeras personas en explorarlo fue Jacques Cousteau en la década de los 60 y ahora, su nieto Fabien Cousteau junto a un grupo de expedicionarios, utilizó dos submarinos de alta tecnología para observar detalles que no se conocían de este lugar.

Hace decenas de miles de años, el agujero era tierra firme, pero con el aumento del nivel del mar, tras el fin de las glaciaciones, quedó sumergido.

«Fue como ver una fotografía del pasado», le dice a BBC Mundo Bryan Price, uno de los exploradores de la empresa Aquatica, que construyó los submarinos de la misión.

«Pudimos ver cómo era el lugar cuando no estaba cubierto de agua».

Uno de los puntos que más los sorprendió fue un área que llamaron «La catedral», que está llena de estalactitas, que aunque ya se habían detectado, no había podido ser observardas en detalle.

En su inmersión, los investigadores vieron que el agujero se divide en tres «capas», cada una con características diferentes.

La más superficial luce como las típicas aguas del Caribe, pero luego a medida que aumenta la profundidad, el agua va dejando de ser cristalina. «Es como ir a través de nubes o humo», dice Price.

En la tercera capa, la más profunda, no hay luz ni oxígeno, por lo que pudieron observar especies que habían caído ahí y se habían preservado.

En el interior del agujero

«En el agujero en sí mismo no hay mucha vida, porque no hay mucho intercambio de agua», dice Price. Sin embargo, pudieron observar algunos tiburones.

Además, los exploradores recolectaron información que compartirán con las autoridades de Belice y la comunidad científica, para aprender más sobre las propiedades del agujero.

La misión también sirvió para crear un mapa 3D del agujero.

Según cuenta Price, fue grato ver que el agujero está bien conservado, sin señales de contaminación.

Y ese, precisamente es uno de los objetivos de estos exploradores: conservar esta maravilla natural en buen estado.

«La gente protege lo que ama y no puede saber lo que ama a menos que lo entienda».

 

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