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LA NAYA, HOMENAJE a la tradición ALICANTINA

M. Gutiérrez-Aller 07 Mar 2019 - 05:00 CET
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LA NAYA abre en el madrileño barrio de Chamberí para dar a conocer y difundir las raíces gastronómicas levantinas, la cultura culinaria y vinícola fruto de la unión entre el mar Mediterráneo y las montañas cercanas a la costa, porque… ¡no sólo de arroz vive Alicante!.

El homenaje al terruño de esta nueva taberna alicantina nace ya con su propio nombre: una NAYA es una terraza cubierta pero muy ventilada a través de arcos o aperturas laterales donde se dejaba secar y pasificar la uva Monastrell para elaborar el vino Fondillón, tan característico de esta región. El aire que se cuela por esa terraza nos trae aromas a sabores que invitan a sentarse a comer y disfrutar de las tradiciones.

Por ello su carta es sencilla, transparente y apetitosa: los salazones tan típicamente levantinos, las codiciadas gambas rojas de Denia, verduras de la huerta murciana, quesos espadón y tronchón y hasta helados típicos de la zona (turrón, leche merengada y mantecado) para acompañar a la mítica coca de mollitas (un tipo de pastel o empanada típica de Alicante).

Mención aparte para los arroces, una seductora y variada oferta de elaboraciones, desde los más clásicos hasta los más sugerentes: de mar y montaña, de verduras y costillas, con salmonetes y ajetes, arroz negro con callos de bacalao, arroz con cordero, fideuá y caldero de pescado, entre otros.

La tradición vinícola de la región también toma gran importancia en la carta y ha sido parte del germen de este proyecto. LA NAYA no sólo ofrece Fondillón, sino una magnífica carta de vinos donde predominan las referencias de las denominaciones de origen de la zona que actualmente están triunfando por los excelentes vinos que sacan al mercado y que se pueden degustar por copas.

Una agradable barra gastronómica, con capacidad para comer hasta 17 personas de forma distendida e informal, da la bienvenida a la sala que nos traslada a las tradicionales casas de pescadores a través de una discreta decoración de azulejos y un espacio lleno de luz natural.

M. Gutiérrez-Aller

Mónica Gutiérrez-Aller, apasionada por la gastronomía, por la buena mesa, por el disfrute de los aromas, sabores y colores de los platos

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