IZTAC es el restaurante de auténtica cocina mexicana más puntero de la capital y, como buen mexicano, el próximo día 2 de noviembre celebra que la muerte es parte de la vida y debemos festejarla para honrar a los que se fueron. Como bien decía Mario Benedetti, “Después de todo, la muerte sólo es síntoma de que hubo vida”.
En el Día de Muertos en México se celebra el retorno de aquellas ánimas que se desprendieron de sus cuerpos y por ello la gastronomía juega un papel muy importante, no en vano ambas han sido declaradas por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por lo que IZTAC conmemora esta festividad tan significativa con un menú degustación especialmente diseñado por Nacho Oropeza, -chef ejecutivo del restaurante-, que se podrá degustar el próximo sábado día 2 de noviembre en servicio de cena.
La creencia popular prehispánica dice que las almas de los seres queridos que se fueron regresan durante el Día de Muertos, por ello se les recibe con su comida y bebida favorita. Y así proceden en IZTAC, honrando el alma de todos los muertos y de los amantes que dan nombre al restaurante: Una historia de amor ambientada en el esplendor del Imperio Azteca que relata la tragedia de Iztaccíhuatl y Popocatépetl en la que la joven y bella Iztaccíhuatl muere de tristeza tras creer, erróneamente, que su prometido había fallecido en la batalla.
Una receta que nunca falta en cada cena es el delicioso Pan de Muerto con el que finaliza el Menú Degustación que se ofrecerá únicamente en la cena del día 2 de noviembre al precio de 50 euros (bebidas no incluidas) y que se compone de los siguientes platillos:
IZTAC abrió sus puertas hace ya un año en el mismo espacio en el que en 1959 se inauguró México Lindo con el fin de continuar con el linaje, cultura y tradición del que fue primer restaurante mexicano de Madrid.
El interiorismo, firmado por el estudio de arquitectura Free Hand, es una extensión más de la tradición que profesa su carta. Un lugar lleno de luz en el que sentirte como en casa donde se une la elegancia minimalista con materiales como la madera que aporta sensación de calidez.
Los lienzos realizados por el artista Gabriel Moreno se integran perfectamente al diseño del restaurante y narran la maravillosa leyenda de Popo e Iztac, los dos grandes volcanes que se admiran desde la Ciudad de México y que -cuenta la leyenda- fueron protagonistas de una historia de amor tan apasionante como este menú con el que IZTAC propone festejar y honrar a los seres queridos que se fueron.
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