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El Ártico vuelve a temblar ante las ambiciones de Donald Trump. Dinamarca lanzó una advertencia directa a Washington tras una publicación polémica que revivió las teorías expansionistas del expresidente: una imagen de Groenlandia cubierta por la bandera de Estados Unidos y la palabra “PRONTO”. La autora del mensaje fue nada menos que Katie Miller, esposa del poderoso asesor Stephen Miller, figura clave del círculo trumpista.
El mensaje en alarmas subió en Copenhague. El embajador danés en Estados Unidos, Jesper Moeller Soerensen, respondió con un “recordatorio amistoso” sobre los lazos de defensa que unen a ambos países… pero también con una advertencia helada: “Esperamos pleno respeto por la integridad territorial del Reino de Dinamarca”, subrayó.
La tensión no surge de la nada. Trump ya ha manifestado su deseo de “comprar” Groenlandia, territorio autónomo danés rico en recursos minerales y de gran importancia estratégica frente a Rusia y China. Incluso nombró un enviado especial para la isla, un gesto que indignó a Copenhague y sacudió los pasillos de la OTAN.
Horas después del nuevo incidente, Trump redobló la apuesta en entrevista con The Atlantic: «Necesitamos Groenlandia, sin duda. Está rodeada de barcos rusos y chinos», declaró sin tapujos.
El escándalo estalló en un contexto aún más explosivo: la operación militar estadounidense en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa . Desde Nueva York, Trump afirmó que “Estados Unidos gobernará Venezuela” y que las petroleras norteamericanas “comenzarán a generar ganancias para el país”.
Una nueva era de tensiones parece asomar: mientras Washington mira al Ártico, Copenhague y Caracas le recuerdan al mundo que el poder de Estados Unidos sigue despertando viejos fantasmas imperiales.
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