Más información
La Casa Blanca ha activado un nuevo movimiento en el tablero de Oriente Próximo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha trasladado a Irán un plan de paz estructurado en 15 puntos, en un intento de reconducir el conflicto, según desvela The New York Times a partir de fuentes diplomáticas estadounidenses. La iniciativa ha sido canalizada a través de Pakistán, en un gesto que refleja tanto la ausencia de canales directos como la fragilidad del momento.
La propuesta llega envuelta en incógnitas clave: ni existe confirmación de que el régimen iraní esté dispuesto a aceptarla ni está claro el grado de alineamiento de Israel con esta hoja de ruta, lo que pone en cuestión su viabilidad real en el terreno.
En paralelo, Trump ha reforzado su discurso político al asegurar que Teherán ha ofrecido a Estados Unidos un “activo de enorme valor” relacionado con recursos energéticos y el estratégico estrecho de Ormuz, una afirmación que apunta a posibles concesiones en el ámbito económico y de seguridad. Sin detallar su contenido, el presidente estadounidense ha utilizado este mensaje para sostener que las negociaciones avanzan con interlocutores “válidos”, en un intento de proyectar control sobre la situación.
Además, ha asegurado que Irán habría asumido el compromiso de no desarrollar armas nucleares, una declaración de alto impacto político que, de confirmarse, supondría un giro sustancial en uno de los ejes históricos de confrontación entre ambos países.
Pero la reacción iraní ha sido frontal. Desde su embajada en Pakistán, Teherán ha rechazado cualquier acercamiento, calificando la oferta estadounidense de “engaño estratégico” destinado a recomponer su posición y preparar nuevas ofensivas. El mensaje, difundido públicamente, busca desacreditar la iniciativa de Washington y reforzar la narrativa de resistencia frente a presiones externas.
En este contexto, Pakistán intenta capitalizar su papel como actor mediador. El primer ministro Shehbaz Sharif ha ofrecido facilitar un diálogo “efectivo y definitivo”, posicionando a su país como puente diplomático en una crisis donde cada movimiento responde a intereses de poder más amplios.
A nivel interno, Irán también reorganiza su estructura de seguridad tras el nombramiento de Mohamad Baqer Zolqadr como nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, en sustitución de Alí Lariyani, fallecido en un ataque atribuido a Israel, un hecho que añade más presión a un escenario ya marcado por la escalada.
Más en Mundo
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home